Islas Baleares

Bailes y Danzas populares Islas Baleares


Dos bonitos sellos emitidos para la serie Bailes y Danzas Populares, en esta ocasión los sellos están dedicados a El Bolero y La Mateixa.

La Mateixa es un baile muy arraigado en las islas Baleares, cuyo origen se remonta a finales del siglo XVII, es un baile que puede verse en actos públicos y privados. En  estas islas es típico este baile denominado con el vocablo mallorquín “la mateixa” significa “la misma”. Podemos encontrar algunas similitudes con la jota aragonesa, es un baile mixto de parejas y gozo de tanta popularidad en las Baleares que la expresión “tirar o pedir mateixes” podíamos tenerla como un sinónimo de pedir un baile.

En el sello podemos ver una pareja de bailarines vestidos con los trajes típicosde las islas Baleares.

El Bolero es un baile castellano extendido por toda la geografía española, desde el bolero andaluz o bolero madrileño. Tenemos que remontarnos hasta el siglo XVIII para encontrar las raíces de este baile en los compases de la contradanza. Inicialmente la nobleza lo bailó y posteriormente pasó al pueblo y las funciones teatrales. Consta de tres partes: el paso, las coplas y el desplante, acompañada con la música del tamboril, las castañuelas y guitarras.

El bonito sello que representa este baile nos muestra un bolero goyescointerpretado por una mujer.

TRAJES TIPICOS

BOLEROS

La luminosidad de la isla de la calma, se manifiesta plenamente, como auténtica expresión mediterránea, con sus danzas llenas de fluidez, con el ritmo vivo de movimientos, que le dan un carácter único en el folklore mallorquín.

Bolero des Vremar

Los mallorquines, antiguamente, al acabar la recogida de la uva, después de la vendimia, después de recoger la aceituna y después de segar y batir el trigo, se reunían en casa de uno u otro, donde después de comer y beber, reflejaban su alegría, bailando boleros y copeos. Esto, se hacía principalmente, en las tierras agrícolas, o bien de montaña.

Esta danza, entonces, quiere representar el encuentro de la juventud del campo, una vez acabada la tarea del día, danza pero, que se sitúa, en el tiempo de la vendimia, de aquí su nombre “DES VREMAR”. Hoy en día, al haber otras diversiones que nuestros antepasa dos nunca hubieran soñado, estas danzas, solamente se bailan de cara al turismo,

El “ball de bot”, denominado también en Mallorca baile tradicional, baile popular o baile de plaza, comprende una serie de bailes y es muy habitual referirse mediante el nombre de uno de los bailes que lo componen.

Éstos son:

· El bolero: se el más famoso de los bailes mallorquines. También se baila en Menorca. Es de ritmo bastante lento, y se caracteriza musicalmente porque el tercer compás se subdivide en dos. Antiguamente todos tenían la misma extensión, pero esto hoy en día ya no sucede debido a la evolución de los puntos de baile, posiblemente. Una característica que sí ha perdurado en el bolero son las vueltas marcadas por la música.

· La jota
: es uno de los bailes más populares y está presente tanto en Mallorca en Menorca. Es mucho más rápida. Originariamente, la canción se dividía en dos fragmentos: uno instrumental y uno cantado, aunque en las jotas compuestas hoy en día, la división no tiene porque ser así, puesto que basta con ser fiel al ritmo y mantener la diferenciación entre los diferentes fragmentos con el fin de dar juego a cambios de punto.

 

 

· La mateixa: es un baile exclusivo de Mallorca que, si bien está extendido por toda la isla es especialmente practicado en la zona de Levante. Es un baile muy rápido parecido jota

· El fandango: se trata de un baile que casi había desaparecido en Mallorca y que por lo contrario se mantuvo muy vivo en Menorca. Actualmente, y gracias a las tareas de recuperación hechas por diferentes grupos musicales y de “ball de bot”, es un baile totalmente normalizado y presente en cualquier grupo.

· La balanguera
: es un baile redondo, originario de Cataluña, con carácter infantil y que en la zona del levante mallorquín se baila por las matanzas. Actualmente se baila también.

· El “ball de pagès”: con este nombre se conoce en Ibiza y Formentera un conjunto de dos danzas, la corta y la larga.

Encontramos también toda una serie de danzas rituales que se bailan en diferentes localidades de Mallorca. Éstas son: «les àguiles», «els cossiers», «Sant Joan Pelós», «els Cavallets», «els Indis» y «els Moratons».

ISLAS BALEARES

 

 

Fiestas

La gran riqueza en tradiciones y folclore de raíz arcaica, huella de los primeros

pobladores de las islas, y de los numerosos visitantes que durante la historia vivieran en

sus tierras se traduce en un original y rico folclore, intenso en coloridos vestuarios y

atractivas y curiosas fiestas

El folclore de Mallorca se caracteriza por sus elegantes y ceremoniosas danzas y por sus

canciones melodiosas; el de Menorca, y más concretamente de Ciutadella, por su

teatralidad donde el caballo es el protagonista de la fiesta, y el de Ibiza por sus danzas

primitivas que se conservan en su máxima pureza y originalidad.

Vamos a mencionar ahora las fechas más interesantes en cada una de las islas, para

conocer las fiestas más originales o atractivas:
En la isla de Mallorca:

El 5 de Enero, en la ciudad de Palma de Mallorca desfila la Cabalgata de los Reyes

Magos por la ciudad, de gran atractivo y colorido.

El 16 de enero, en en Muro y en Soller se celebra la fiesta des foguerons, ya por la

noche se encienden grandes hogueras, donde se baila, se canta y se bebe a su alrededor.

Al día siguiente, desfilarán por Muro carrozas y toda clase de ganado. También este día

se celebra en casi toda la isla la Fiesta de Sant Antoni Abad. El pueblo con mas

tradición en esta concreta fiesta es Sa Pobla, otros de gran fama en esta celebración

son Artà, Sòller y Muro. Destaca también la de Pollença, que se celebra en en la Plaza

Vieja, con la tala y subida al pi, que es como se denomina al pino.

El 20 de Enero se celebran en Palma las fiestas de San Sebastián, de sabor muy típico ypor

la cual se hacen pequeñas hogueras llamadas foguerons.

En Febrero se celebra el Carnaval en la playa de la Palma, de gran atractivo e intenso

colorido.

En Semana Santa es de gran interés apreciar las bellas procesiones del Jueves y Viernes

Santo en Sineu.

En el segundo domingo de Mayo se celebra en Soller, la vistosa escenificación del

desembarco y la batalla de los sarracenos contra los habitantes de la isla, concluyendo

con la victoria de estos últimos.

El 22 o 23 de Junio, coincidiendo con el solsticio de verano, se celebra en toda la isla

la Fiesta de San Juan. Los mallorquines llegan en multitudes a las playas y otros puntos

de la isla, encienden grandes hogueras o barbacoas, bailan y cantan. Coincidiendo con

estas festividades los ayuntamientos organizan conciertos al aire libre.

En Julio se celebra el Festival de Jazz de Palma

El 2 de Agosto, es de gran curiosidad en Pollença asistir a la Fiesta de Nuestra Señora

de los Angeles, cuando se escenifica la lucha de Joan Mas contra los piratas invasores.

En Noviembre se celebra la Feria de Inca, célebre por su duración; tres domingos

seguidos de fiestas y celebraciones. Justo al domingo siguiente se celebra la Fiesta de

Santa María la Mayor, y al Jueves siguiente la Feria de Dijous Bo de maquinaria y

ganado.

El 31 de Diciembre se celebra la Fiesta del Estandarte en Palma, tradición que dará la

bienvenida al nuevo año.

En la isla de Menorca:

En Febrero se celebra el Carnaval en Mahón

Entre el 23 y 24 de Junio, junto con el domingo anterior, coincidiendo con el solsticide

verano, se celebran las Fiestas de San Juan una de las más atractivas e interesantes de

España. Esta fiesta tiene más de seiscientos años de antigüedad y generan una increíble

escenificación que impresiona al visitante. Durante la vigilia se hace una romería a la

ermita del Santo. Y al día siguiente se celebra el Jaleo, impresionante exhibición con

juegos ecuestres de origen medieval. Los aristocráticos jinetes ataviados en calzón

corto, frac, sombrero de picos y espada, cruzan entre la multitud, con sus caballos

encabritados, al son de la música tradicional. El publico, y sobre todo los jóvenes del

lugar animan a los caballos con entusiasmo. Ver a los caballos encabritados en medio de

la multitud realmente pone el cabello de punta.

El 29 de Junio comienzan las Verbenas de San Juan, alegres celebraciones populares

donde se baila y se festeja al modo más auténtico.

El tercer Domingo de Julio se celebra en Mercadal la fiesta de San Martín, muy

interesante por su carácter y origen medieval.

El 8 de Septiembre en Mahón se celebran las fiestas de Nuestra Señora de Gracia, con

la Colçada y el Jaleo, una cabalgata ecuestre de origen medieval.

En la isla de Ibiza:

El 17 de Enero se celebran en San Antonio Abad las fiestas del patrón, Sant Antoni.

El primer Domingo de Mayo en Santa Eulalia (Santa Eulària des Riu) tiene lugar una

colorida y pintoresca fiesta con un original desfile de carros antiguos.

El 5 de Agosto en la ciudad de Ibiza, se celebra Nostra Senyora des Neus y el 8 de

Agosto las fiestas de la Reconquista, ambas muy típicas.

El 24 de Agosto, en San Antonio, se celebran las fiestas de San Bartolomé con festejos

culturales y deportivos.

En la isla de Formentera:

El 25 de Julio se celebran las festividades de Santiago Apóstol, el patrón, durante ellas

tienen lugar manifestaciones de su arcaico e interesantísimo folclore, deportes y una

divertida verbena popular.

El 5 de Agosto se celebra una fiesta muy popular, la de Santa Maria de las Nieves, con

eventos culturales.

Festividades y tradiciones

Cada sábado por la mañana se celebra un mercado semanal de objetos de ocasión, en los alrededores de la avenida Gabriel Alomar i Villalonga.160 Los lunes, viernes y sábados por la mañana se instala en la Plaza Mayor un mercado de artesanía. En el

mismo lugar se hace la feria de Navidad, donde se venden productos navideños, como las tradicionales figuras para los belenes y productos de artesanía.

La noche del Arte, noche donde todas las galerías y museos de la ciudad abren sus puertas.161

San Sebastián, el 20 de enero, fue proclamado patrón de Palma por el final milagroso de la pestede 1523 y 1524, con la llegada de un hueso del brazo de San Sebastián procedente de Rodas. Durante más de una semana se realizan una gran variedad de actos.162

Fiesta del Estandarte, el 31 de diciembre. Conmemora la entrada a la ciudad de las tropas catalanas de Jaime I, el Conquistador. Hecho que supuso el fin de la dominación islámica. Es una de las fiestas más antiguas de Europa, ya que su celebración se remonta al siglo XIII. Los actos se celebran en la plaza de Cort, con un ritual religioso de acción de gracias y una ceremonia civil, presidida por el estandarte real.163

Virgen de la Salud, el 8 de septiembre. Se celebra una misa solemne en la iglesia de San Miguel, donde se conserva una antigua imagen de la Virgen María, a continuación hay una fiesta infantil, música y bailes populares. En la vigilia se hace un pasacalle y una ofrenda floral, con música popular.164

Domingo del Ángel, el primer domingo después de Pascua, en que los ciudadanos de Palma suben en romería al castillo de Bellver.165

La noche de San Juan, la vigilia del día de San Juan, el 24 de junio. Se celebre la popular Nit de Foc en el Parque del mar, con hogueras, juegos pirotécnicos y grupos de animación.166

Romería de San Bernardo, el 19 de agosto, vigilia de San Bernardo, se celebra la tradicional romería desde la plaza de Cort, con una caña en la mano, los ciudadanos de Palma van hacia el monasterio de la Real, donde se celebra una misa y una velada con música y bailes tradicionales.167

La feria del deporte, se realiza a finales de mayo, en el polideportivo de Son Moix.168

De Güell a Lluc a Pie, una caminata popular de 50 km, se realiza en la primera noche del sábado al domingo de agosto.169 170

La feria del Ramo es un parque de atracciones que se celebra anualmente entre finales defebrero y mediados de abril. Nació alrededor de las tiendas rústicas para los devotos de la Santa Faz de la iglesia de Santa Margalida en conmemoración del Domingo de Ramos. Actualmente se ubica en el polígono de Son Castelló.171

La feria de abril también se celebra en Palma de Mallorca, donde es organizada por la Casa de Andalucía en Baleares. Se celebra al mismo tiempo que en Sevilla.172

Diada de Mallorca, celebrada desde hace algunos años el 12 de septiembre por iniciativa delConsejo Insular de Mallorca. Se conmemora el juramento por parte del

rey Jaime II de la “Carta de Franqueses i privilegis del Regne de Mallorca”, es una fiesta institucional con escasa repercusión popular.173

Día de las islas Baleares, denominado Diada de les Illes Balears o Dia de les Illes Balears encatalán, es la fiesta oficial de la comunidad autónoma de las Islas Baleares, que se celebra cada año el 1 de marzo, en conmemoración de la fecha en la que entró en vigor el Estatuto de Autonomía de 1983, que es también la misma que la del nuevo Estatuto de Autonomía de 2007.174

ANDALUCÍA

LA MUSICA EN ANDALUCIA

La música andaluza es tanto la música tradicional propia del territorio español de Andalucía, como un tipo de música específico de género culto, definido por unas características propias en el ámbito métrico, melódico, armónico y formal. En el ámbito armónico es muy frecuente el uso de la cadencia andaluza. Por ello, puede hablarse con propiedad de música andaluza compuesta por compositores no andaluces. En el ámbito de la musicología, a esta tendencia suele llamársele Andalucismo musical. Destacados géneros de música andaluza son el flamenco, la copla andaluza y el rock andaluz.

Historia de la danza en Andalucía

En el Siglo de Oro los cantos y danzas populares españoles, como los romances, las zarabandas, chaconas y seguidillas, llegaron a los escenarios en forma de intermedios o entremeses durante las obras teatrales, modificando sus rasgos populares. Los escritores tanto españoles como extranjeros relatan la existencia de cuadrillas de músicos y bailarines profesionalles.

En el tránsito del siglo XVII al XVIII los bailarines profesionales siguieron haciendo cambios creativos en bailes populares, como el fandango y la seguidilla, añadiendo elementos, giros y eliminando de ellos lo tosco y lo explícito sexualmente. En Andalucía se cultivaron especialmente las seguidillas sevillanas, la seguidilla gitana y el zapateado. Asimismo, el monopolio del comercio con las Indias de Sevilla y Cádiz, y el consecuente trafico de esclavos negros hacia América, propició la presencia en varias ciudades portuarias bajo andaluzas de colonias de negros, que influyeron con su música y danza en la población local, en un movimiento de ida y vuelta entre África, España y América. En Cádiz surgió elzorongo, un baile que según las letras de los pliegos de cordel era originario del Congo, aunque posteriormente Teófilo Gautier lo describió bailado por gitanos. El fandango llegó a España desde las Indias, siendo considerado en las Antillas un baile de negros. A finales del XVIII el fandango era un baile muy concreto y popular, tanto en los escenarios como en las fiestas. Su coreografía se acompañaba de castañuelas y pitos e incluía el zapateado. Hoy día ya no se baila.

A finales del XVIII se creó el bolero, cuya supuesta paternidad es compartida por varios bailarines, si bien Serafín Estébanez Calderón atribuye su definitiva codificación al maestro murciano Requejo. La manera de bailar el bolero pasó a crear un estilo de baile, llamado escuela bolera, un auténtico compendio del baile popular español estilizado que, en la primera mitad del XIX entró en las academias de baile, con bailes como el polo, la tirana y el ole.

En 1815 es citado el jaleo en la obra teatral Los gitanos. En palabras de Felipe Pedrell era un baile animado aunque escrito en tono menor. Existían varios jaleos, siendo el más popular el jaelo de Jerez, que muchos famencólogos creen que es el antecesor directo de las bulerías y soleares, uno de los palos fundamentales del flamenco. Arcadio Larreasos tiene que la estilización académica de estos jaleos pudo dar lugar a la caña y el polo, cuyo éxito en la década de 1840 atestigua Estébanez Calderón. Cuando el jaleo llegó a los cafés cantantes, puede que se ralentizara, para propiciar una mayor exhibición de las dotes del cantaor, dando lugar al nacimiento de la soleá “para escuchar” tal y como se entiende hoy día.

En las ciudades de América donde había población esclava de origen africano, los cabildos o las cuadrillas de negros se reunían en lugares públicos, como en los arrabales de La Habana, donde se expresaban musicalmente. En la década de 1830 llegaron a Cádiz los sones y los pasos de los tangos de negros: fréneticos bailes de compás binario. Allí tuvieron un gran éxito, incorporándose a las fiestas gaditanas y a las letras de pliegos de cordel y de zarzuelas. El tango se constituyó como uno de los palos fundamentales del flamenco desde la época fundacional de los cafés cantantes. Asimismo el tanguillo se hizo el heredero de la polirritmia africana.

Flamenco

El flamenco es un género de música y danza que se originó y desarrolló en la Baja Andalucía a partir del siglo XIX, que tiene como base la música y la danza andaluza y en cuyo desarrollo han influido notablemente los gitanos. El cante, el toque y el baile son las principales facetas del flamenco el cual se ha convertido en uno de los principales referentes de la cultura andaluza y española en todo el mundo.7

Copla andaluza

La copla andaluza es un tipo de canción ligera que floreció en España a partir de la década de 1940. Quintero, León y Quiroga son los tres creadores más importantes de este género, entre otros muchos.

Contemporáneamente cabe hacer mención a los compositores e intérpretes de copla andaluza, como Lola Flores, Carlos Cano, Juanito Valderrama y Rocío Jurado

El Rock Andaluz

Es un subgénero de fusión entre el rock y la música folclórica andaluza, en especial el flamenco. Su desarrollo abarca la segunda mitad de la década de 1970 y los primeros años de la de 1980, aunque los primeros grupos que realizan fusiones en esta línea, lo hacen en el cambio de década entre los años 1960 y los 70 (Gong, Smash, Gualberto, Nuevos Tiempos…).8 Como subgénero, formó parte de un movimiento general de búsqueda de las raíces, que dio lugar a corrientes similares en Castilla, Cataluña y otros lugares, además de recuperar para el gran público músicas de origen tradicional, incluida la música celta.

En el desarrollo del género, se siguen dos grandes líneas, relacionadas con géneros musicales predominantes en el rock de la época:9Por un lado, la línea progresiva y sinfónica, que fue la más numerosa y la que más éxito de ventas obtuvo (Triana, Alameda, Cai, Imán, Mezquita…); por otro, la línea de fusión jazzera, que incorporó a grupos como Guadalquivir, Vega o La Banda del Tío Paco. Hubo una tercera línea de desarrollo, más tardía, que partía de supuestos más cercanos al rock duro, con Storm como pioneros y Medina Azahara como grupo más conocido, y el único que sobrevive.

Blues andaluz

El Blues está fuertemente vinculado al desarrollo del rock en Andalucía y ha logrado mantener una escena regional propia al menos desde 1967, cuando los grupos de rock progresivo sevillanos impulsaron la escena musical andaluza. Tanto Gong, que aparece en 1967, como Smash (1968) o Green Piano (1969), grabaron singles compuestos por temas blues, todos ellos para el sello catalán “Als 4 Vents”.10 Con el comienzo de la década de los 80, aparece uno de los grupos emblemáticos del blues-fusión andaluz, Pata Negra, liderada por Raimundo Amador, que había estado en el grupo Veneno, y su hermano Rafael. La banda realiza un blues-rock organizado sobre conceptos flamencos. En los años siguientes, aparecen algunas de las bandas señeras del blues andaluz: Caledonia Blues Band, creada en 1986; Entresuelos; Algeciras Blues Express, etc… La formación de bandas similares en otros lugares de la Comunidad, como Lito Blues Band, en Málaga, o La Blues Band de Granada, en esta ciudad, completa el panorama.11 En los años 90, se incorporan nuevas bandas, como Los Perkins, Southern Cats, Blues Machine (después llamados Blues Blasters), Los Lagartos, Blues de Garrafa…

TRAJES REGIONALES

HUELVA

Las danzas rituales onubenses representan un patrimonio inmaterial vivo, dotado de un enorme valor simbólico como seña de identidad de los grupos y las comunidades que lo recrean y reproducen anualmente, siendo el conjunto patrimonial más numeroso y rico de esta expresión cultural en la Comunidad Autónoma de Andalucía.

Se trata de expresiones culturales relevantes que tienen lugar en el contexto y desarrollo de distintos rituales festivo-religiosos, constituyendo uno de los principales referentes simbólicos en los lugares en los que se realizan. Como manifestaciones festivo-religiosas poseen un significado vinculado al carácter del ritual, percibiéndose como parte indisociable de los actos y el ceremonial que lo integran. Además del valor identitario, de la religiosidad y el modo de percibir los rituales, las danzas poseen un valor social como hecho conformador de grupos sociales identificados por la acción común de la danza, por el género y en menor medida la edad. Son danzas interpretadas exclusivamente por hombres (jóvenes, niños y adultos) en las que se exhiben los valores tradicionales masculinos tales como el esfuerzo, la virilidad, resistencia, precisión y brío necesarios para su ejecución, concibiéndose como una actividad de carácter masculino. Por último, las danzas conjugan en su ejecución una serie de bienes materiales e inmateriales de gran riqueza y variedad en cuanto a sus significados: indumentarias de los danzantes, objetos que portan, pasos de danza, figuras y mudanzas elaboradas, músicas de gaita y tamboril, símbolos y emblemas, elementos que van más allá del valor estético o artístico, pues marcan significativamente las diferencias entre unas danzas y otras. Lejos de ser expresiones culturales arcaicas, de viejos tiempos y usos, las danzas ejemplifican hoy por hoy el valor y capacidad adaptativa de unos rituales y unos modos de expresión que gozan de una gran vitalidad en la provincia.

 

Descripción

Relacionadas directamente con rituales religiosos de gran significación en la provincia de Huelva, la mayoría de las danzas se realizan en honor de imágenes patronales locales, fundamentalmente advocaciones marianas (en seis casos) y santos (en cinco casos), a excepción de la danza del Corpus Christi en Cumbres Mayores y la danza de San Antonio de Alosno (advocación grupal). Teniendo en cuenta la diversidad de actos y fases en los que se efectúan pueden distinguirse aquellas que tienen lugar en procesiones urbanas, las que se inscriben en el transcurso de romerías en santuarios rurales, y las que se desarrollan en ambos contextos rituales, procesiones urbanas y romerías. La mayoría de las danzas están controladas o dependen de las Hermandades que organizan los rituales festivos, destacando la institución de la mayordomía que asume durante los festejos el coste y organización de convites más o menos abiertos al conjunto de la colectividad.

Las danzas en general van a ser conocidas por los objetos que instrumentalizan los danzantes o por alguno de sus referentes. Llevan espadas los danzantes de San Antonio en Alosno, Cabezas Rubias, El Cerro de Andévalo, Puebla de Guzmán y San Bartolomé de la Torre; garrotes en Villanueva de las Cruces, y arquillos ornamentales enSanlúcar de Guadiana y Villablanca.

En el resto de poblaciones (los «cascabeleros» en Alosno, Cumbres Mayores, El Almendro y Villanueva de los Castillejos e Hinojales), los grupos de danzantes van a portar únicamente los palillos o castañuelas (que también llevan los danzantes que sostienen los arquillos) con los que se marca el paso de danza.

Entre los rasgos comunes que pueden resaltarse del conjunto de danzas rituales, mantenidos inalterablemente en el tiempo, se destaca la condición masculina que han de tener los danzantes y el número impar que componen los grupos, entre los diecinueve «cascabeleros» de San Juan en Alosno y los siete «lanzaores» de San Benito Abad, excepto los grupos de Cumbres Mayores formados por diez danzantes por el añadido del contraguión. Dentro de cada grupo sobresale uno que es el que marca el ritmo de los pasos y la secuencia de las mudanzas y figuras. El nombre con el que se denomina a este danzante generalmente es el de «cabeza», aunque también se le conoce como «guión», «manijero», «capitán», o «cruz», papel desempeñado normalmente por el más habilidoso, distinguiéndose en algunos lugares por algún rasgo o matiz en la indumentaria generalmente un color diferente a los demás en algunas de sus prendas (chaleco, mantoncillo, banda, o faja). En las danzas interpretadas con espadas, lanzas y garrotes, destaca el último de la fila conocido como «rabeaor», «rabero», o «rabéon» cuyos movimientos implican cierta distinción con respecto al resto (balancear, raspear en el suelo, chocar con el resto de las espadas, etc.).

Respecto a la indumentaria de los danzantes, si bien en el pasado se caracterizaba por la escasez de signos rituales, en la actualidad se presenta como uno de los elementos que acentúan las particularidades y diferencias entre unas danzas y otras. Esta indumentaria se caracteriza en líneas generales por una mayor elaboración: pantalones abiertos en la parte inferior de la pernera o acortados hasta media pierna, tejidos en terciopelo azul o negro y ornamentados en su extremo inferior con cascabeles, madroños o botones forrados; medias de algodón caladas para cubrir las piernas; fajas ornamentales de colores, algunas de ellas bordadas; camisas blancas ribeteadas con finos encajes en las mangas, pecheras y cuellos; chalecos elaborados con tela multicolores; pañuelos o bonetes de tela bordada; y zapatillas o botas camperas. Además de estos rasgos los danzantes suelen llevar cintas multicolores ya sea en palillos o en los adornos de la cabeza, así como bandas cruzadas con cuidados bordados. Los antiguos mantoncillos sólo se conservan en Sanlúcar de Guadiana y han sido sustituidos por un pañuelo en Villablanca. Dentro del grupo, la nota diferente a este patrón viene marcada por la diferenciación del «cabeza», capitán, «guía» o guión con respecto al resto de danzantes, generalmente plasmada en un color diferente en algunas de sus prendas ya sea el chaleco, el mantoncillo, la banda o la faja. Las danzas consisten en una sucesión de mudanzas, cambios o figuras que los danzantes ejecutan en grupo bien sea mientras se desplazan, retroceden o permanecen sin desplazarse delante de las imágenes. Las mudanzas que se realizan en el transcurso de las procesiones suelen ser las más sencillas compuestas a veces por un único paso de calle o mudanza base. Por el contrario, será en las paradas, en el interior de los templos y las ermitas donde se desarrollen las coreografías más complejas y vistosas. Las mudanzas o figuras que se realizan varían en número y complejidad de una población a otra e incluso entre los grupos de danzas de una misma población. En los grupos que emplean espadas, garrotes y arquillos, no faltan los arcos de honor o de cortesía para las autoridades y mayordomos, así como los puentes que forman con estos objetos, girando sobre sí mismos y pasando bajo sus propios arcos. La mayor parte de las mudanzas carecen de nombres propios, y de explicaciones acerca de su origen y significados, aunque se citan por las figuras que forman las acciones que realizan.

Vinculada de manera ineludible a la danza y los danzantes, se encuentra la música de gaita y tamboril interpretada por uno o más tamborileros que acompañan al grupo. Las melodías suelen ser sencillas, breves y reiterativas, así como el toque de tamboril que marca el ritmo y el paso de los danzadores. Sobre los orígenes y la evolución de las danzas rituales se conoce muy poco. La escasa información que se encuentra sólo constata su existencia, pero no aporta nada sobre el modo en el que se ejecutaban las mudanzas y los procesos rituales en los que se insertan. Este desconocimiento histórico es resultado de la propia condición popular de las danzas y danzantes. El origen histórico de las danzas en la mayoría de las localidades se remonta popularmente a un pasado indefinido y lejano, ligado en ocasiones al origen mismo de la población. En unos casos se citan supuestas génesis precristianas relacionadas con danzas guerreras o rituales sanatorios y de invocaciones encaminados a proteger a la comunidad. En otros se señala que fueron traídas con los nuevos repobladores cristianos, tras la expulsión de los musulmanes, a partir del siglo XIII. En otras poblaciones se sugiere que fueron pastores trashumantes del norte de la península quienes las trajeron en sus desplazamientos por estas tierras. En cualquier caso, las referencias más antiguas de danzas festivas celebradas por diferentes motivos (celebraciones religiosas) en la provincia de Huelva se remontan a los siglos XVII y XVIII, caso de Cumbres Mayores (1629) y Villablanca (1731). La última danza que se incorpora a esta tradición es la de San Sebastián en Cabezas Rubias en 1983, creándose la danza al mismo tiempo que se erige una ermita rural y se instituye una romería ex novo en su honor.

Las danzas onubenses se ejecutan en doce pueblos, resaltando en su distribución territorial la comarca del Andévalo con diez poblaciones (Alosno, Cabezas Rubias, El Almendro, El Cerro del Andévalo, Puebla de Guzmán, San Bartolomé de la Torre, Sanlúcar de Guadiana, Villablanca, Villanueva de los Castillejos y Villanueva de las Cruces) y la comarca de la Sierra con dos (Cumbres Mayores e Hinojales).

 

DESCIPCIÓN INDIVIDULIZADA

Danza de los cascabeleros

Otras denominaciones: Danza de San Juan Bautista. Localización: Alosno (Huelva).

Descripción

 

Monumento al Cascabelero

Danza ritual en honor a San Juan Bautista, patrón de Alosno, en el contexto de la fiesta del 24 de junio, realizada por un único grupo de danzantes denominados «cascabeleros», compuesto por unos diecinueve hombres adultos acompañados durante el desfile procesional por un grupo infantil.

Del grupo sobresale el «cabeza» cuya función es iniciar la mudanza indicada por el «Maestro de Ceremonias» que desfila junto a los danzantes. En la danza se distinguen dos modalidades: bajo la figura del «coro» o cuando se danza en «fila», durante la procesión. Los «cascabeleros» interpretan la danza con «palillos» o castañuelas adornadas con cintas blancas, rojas y amarillas, madroños y cascabeles o «cascabeleras» en las tobilleras. Los símbolos fundamentales que identifican a la danza son: San Juan Bautista, las «cascabeleras», su indumentaria, y la «folía», mudanza realizada en los momentos clave de la fiesta.

Ámbito en el que se desarrolla la actividad: Durante el desarrollo de la fiesta son importantes la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de Gracia, Plaza de la Constitución, Paseo de la Calle Nueva, y calles por donde se realiza el recorrido procesional del Santo.

Fandango Parao

Otras denominaciones: Localización: Alosno (Huelva).

Descripción

El Fandango Parao es un baile que los «cascabeleros» realizan después de la procesión y Misa de San Juan Bautista, el 24 de junio, en el paseo o plaza de la Constitución de Alosno. La danza es un baile en pareja, distribuyéndose el grupo entre cuatro y seis pares dispuestos en dos hileras en el que se simula una disputa bailada a través de varios pasos o «mudanzas» ejecutados sin desplazamiento del lugar. El baile, al igual que la música de gaita y tamboril, se estructura según dos secuencias melódicas repetidas ocho veces que incluyen un paso común y mudanzas por parejas, finalizando con un paso bailado y un abrazo de confraternidad entre las parejas de danzantes. Los símbolos que identifican a la danza son las «cascabeleras», la indumentaria y el abrazo final, como símbolo de reconciliación. Ámbito en el que se desarrolla la actividad: Plaza de la Constitución.

Danza de San Antonio de Padua

Otras denominaciones: Danza de Espadas de San Antonio. Localización: Alosno (Huelva).

Descripción de la actividad

Danza ritual en honor de San Antonio de Padua realizada durante la procesión urbana de la imagen del Santo el sábado del último fin de semana del mes de mayo, no coincidiendo el ritual festivo con la onomástica del santo (13 de junio, según el santoral). Los danzantes, organizados por la Asociación Cultural San Antonio de Padua, forman un único grupo de danza compuesto por quince hombres adultos, distinguiéndose el «cabeza» y el «rabeador». La danza interpretada con espadas se realiza por delante del santo, imitando la forma de una serpiente que se enrosca, se estira y zigzaguea al compás de la música. En este movimiento sobresale el papel del «rabeador» ya que simula la cola de la serpiente. Destacan las figuras del «puente-fila», el «puente-parejas», y el coro. Los símbolos que identifican a la danza son: San Antonio de Padua, las espadas (identifica a los danzadores y a la danza en sí misma), la indumentaria, y el movimiento «serpiente» que ejecuta el grupo.

Ámbito en el que se desarrolla la actividad: Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de Gracia, Plaza de la Constitución y calles por donde se realiza el recorrido procesional del santo.

Danza de las espadas

Otras denominaciones: Danza de San Sebastián. Localización: Cabezas Rubias (Huelva).

Descripción de la actividad

Danza ritual en honor a San Sebastián, patrón de Cabezas Rubias, ejecutada durante la procesión de San Sebastián (20 de enero) y en los actos rituales de la Romería de San Sebastián (día del pregón, primer domingo de mayo; y día de la Romería, segundo domingo de mayo). La danza interpretada con espadas de forja artesana la realizan un número impar de entre siete o nueve danzantes denominados «lanzaores» entre los que destaca el «guía» y el «rabeador». Entre las mudanzas o figuras interpretadas destacan el «arco», la «ola», el «coro» o la «rosca» y la «cadena». Los símbolos que identifican a la danza son: San Sebastián, la indumentaria, las espadas y mudanzas.

Ámbito en el que se desarrolla la actividad: Durante la procesión de San Sebastián son importantes la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Consolación y calles por las que discurre: Iglesia, Plaza, Álamo, Fuente, Coso, Cerro, Santo, Rincón, Ejido del Oeste, mientras que durante la romería el ámbito es la ermita de San Sebastián y su entorno (Cabezo de Buitrón).

Danza del Corpus

Otras denominaciones: Localización: Cumbres Mayores (Huelva).

Descripción

Danza circunscrita a los actos y contextos rituales de la fiesta del Corpus Christi, (jueves y domingo de Octava) y la Festividad de la Virgen del Amparo (8 de septiembre). La danza, organizada por la Hermandad del Santísimo Sacramento, la ejecuta un número par de danzantes con «palillos» o castañuelas, teniendo protagonismo el guión y el contraguión de manera complementaria. Algunas de las mudanzas más significativas son la «cadena», «cadena por dentro», cadena cruzada», «estirao», «invertido con vueltas», «corro», «angelitos», «cruz», «cruce de espaldas», «cruce de frente», y «caracol». Los símbolos que identifican a la danza son la custodia, la Virgen del Amparo, la ermita, la indumentaria y las figuras y mudanzas. Ámbito en el que se desarrolla la actividad: Durante el Corpus la danza comprende los espacios de la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel y calles de la población por la que discurre la procesión: Plaza de Portugal (Iglesia), Abades, La Portá, Deán Campos Moro, Plaza del Altozano, Verbena, La Portá, Félix Campos, Benito Moro, Plaza de España, Cervantes, Narciso Suárez y Plaza de Portugal.

 

Danza de la Virgen de la Esperanza

Otras denominaciones: Localización: Cumbres Mayores (Huelva).

Descripción

Danza ritual en honor de la Virgen de la Esperanza realizada en el trasncurso de diversos rituales en los que se rinde culto público o participa la imagen de la Virgen: Domingo de Flores (domingo siguiente al de Resurrección), Romería del Lunes de Albillo, Domingo de Besamanos (segundo domingo después del lunes de Albillo) y procesiones del Corpus, la víspera y jueves del Corpus Christi y el Domingo de la Octava. La danza la ejecutan un número par de danzantes con «palillos», entre ocho o diez, entre los que toma protagonismo el guión y el contraguión, en menor medida. Algunas de las mudanzas significativas son la «cadena» («en alto y en bajo»), cadena por dentro («en alto y en bajo»), «estirao», «corro», «angelitos», «cruz», «cruce» (de frente), y «caracol». Los símbolos que identifican a la danza son la imagen de la Virgen de la Esperanza (devoción y culto patronal), la ermita de la Virgen de la Esperanza, el camino de la Virgen, la indumentaria, y las figuras o mudanzas. Ámbito en el que se desarrolla la actividad: Entorno e interior de la Ermita de la Virgen de la Esperanza, Plaza de Portugal (iglesia Parroquial), Abades, La Portá, Deán Campos Moro, Plaza del Altozano, Verbena, La Portá, Félix Campos, Benito Moro, Plaza de España, Cervantes, Narciso Suárez, Plaza de Portugal.

 

Danza de los Cirochos o Sirochos

Otras denominaciones: Localización: El Almendro y Villanueva de los Castillejos (Huelva).

Descripción

Danza ritual en honor a la Virgen de Piedras Albas, patrona de El Almendro y Villanueva de los Castillejos realizada en el contexto festivo-religioso de la Romería de la Virgen de Piedras Albas. La danza tiene lugar en los preámbulos de la Romería (pregón), durante el desarrollo de la romería (domingo y martes de romería), y durante la Novena de la Virgen, ejecutándose en la procesión del Resucitado (Domingo de Romería). La danza la interpretan dos grupos de danzantes de número impar (entre nueve y siete hombres), denominados particularmente «cirochos», con castañuelas, mirando hacia las andas de la Virgen y avanzando al paso hacia atrás. El número de mudanzas es variable aunque las más importantes son «la estrella», la «cruz» o el «avión», los «cruces», y el círculo. Los símbolos de la danza son la Virgen de Piedras Albas, los cirochos, y su indumentaria de la que resalta el fajín, banda y pañuelo. Ámbito en el que se desarrolla la actividad: Ermita de la Virgen de Piedras Albas, entorno de la ermita en el Prado de Osma. En los centros urbanos de El Almendro y Villanueva de los Castillejos son importantes la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción de Villanueva de los Castillejos, y la Iglesia de Ntra. Sra. de Guadalupe de El Almendro.

Danza de las lanzas

Otras denominaciones: Las Lanzas y Danza de San Benito Abad. Localización: El Cerro del Andévalo (Huelva).

Descripción

Danza ritual en honor a San Benito Abad, patrón de El Cerro del Andévalo, realizada en distintos actos dentro del contexto de la Romería de San Benito: preámbulos de la romería (Aviso General o Mañana de Albricias, Jueves de Lucimiento o Día de Faltas), la romería (Sábado, domingo y lunes) y epílogo de la romería (Miércoles y Jueves del Dulce), durante el primer fin de semana del mes de mayo. Los danzantes, denominados «lanzaores», forman un grupo de siete hombres con lanzas de hierro, destacando el «cabeza» y el «rabeón» diferenciados por su indumentaria. En la danza pueden distinguirse tres variantes: en la Misa, en la Procesión y en El Poleo, interpretado junto a las jagumeras, formando parejas mixtas. Los símbolos de la danza son San Benito Abad, las lanzas, la indumentaria y el «paso bajo las andas», figura o mudanza considerada acto reverencial hacia San Benito Abad.

Ámbito en el que se desarrolla la actividad

Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de Gracia y Plaza de España durante la mañana de Albricias; Ermita de San Benito Abad y su entorno, en el sábado, domingo y lunes de Romeria.

 

 

 

Bailes típicos de Sevilla: arte y pasión

 

Es como un escenario para románticos. Un lugar que entremezcla lo pintoresco y lo maravilloso. Los colores, la alegría y la música. Fuente de inspiración para los artistas europeos. Así es Sevilla, capital de Andalucía, actualmente una de las ciudades más visitadas de España con un casco histórico de los más grandes y preciosos del continente. Espacios como éste, vestidos de antigüedad y belleza, los encontramos por toda Europa… nos preguntamos entonces por qué Sevilla tiene un color especial. Y ahí es donde aparece el terreno del arte. Sevillanas y flamenco inundan este territorio español.

Si nunca has visitado esta ciudad, tienes una larga lista de cosas por hacer. En primer lugar, hospedarte en alguno de los hoteles en Sevilla bien situados. Y luego comenzar tus primeras andanzas por estas tierras de color, visitando laCatedral de Santa María y ascendiendo la famosa torre de La Giralda para contemplar este impresionante templo religioso. Luego te quedarán muchas paradas más: los preciosos palacios de los Reales Alcázares, la Plaza de España, la Torre del Oro, el Museo de Bellas Artes, el Monasterio de la Cartuja, el Ayuntamiento, la antigua Fábrica de Tabacos, la vieja Itálica…

Pero, con todo, no acabaríamos de entender Sevilla si no hiciéramos presencia en alguno de los espectáculos de baile y danza que corrompen las calles, los locales, los pubs… porque hay que decirlo: Sevilla tiene una vida constantemente activa gracias a la música. ¿Y qué tipo de música es esta? Fundamentalmente la sevillana, es el baile por excelencia de esta ciudad, ampliamente difundido en ferias y celebraciones de toda Andalucía, a saber: en la romería de El Rocío, en la aldea almonteña de Huelva, en las Cruces de Mayo de Granada… Su origen se remonta a la época de los Reyes Católicos cuando ya se componían las llamadas “seguidillas castellanas” que con el tiempo evolucionaron, se “flamencaron”, hasta llegar a los cantes y bailes actuales. Ya por entonces, eran muy frecuentes en los corralones de vecinos y en los patios.

El nombre tal cual lo conocemos fue registrado por la Real Academia España en 1884, y así fue como las Sevillanas han ido apoderándose de los artistas y no artistas del mundo entero, estableciéndose como baile de enseñanza en las academias de muchos países extranjeros. Tal es así que hoy este es el baile regional más bailado de nuestro país. ¿Características de este baile? Bueno, las sevillanas se suelen bailar por pareja al son de cuatro coplas, en las que se distinguen fácilmente cuatro movimientos: paseíllos, pasadas, careos y remate. La música acompañante suele salir de las cuerdas de una guitarra, que inicia el canto rasgueando. A ello se suma las palmas que siguen el ritmo del grupo y, en ocasiones, las castañuelas. Música y baile, todo a un mismo tiempo ejecutado, con un resultado romántico y un provocativo desplante.

Las sevillanas están ancladas dentro del arte flamenco, que en la actualidad es el símbolo y sello del espíritu andaluz. Mucho más que un género musical, mucho más que un cante acompañado de baile… el flamenco respira por sí mismo: es historia, es tradición, es cultura. Si lo que deseamos es conocerlo de cerca, en su estado más puro y natural, solo tenemos que caminar por Sevilla y veremos el amor que guardan los habitantes de la ciudad hacia el arte flamenco. Es muy habitual que todos sepan bailarlo: niños, jóvenes y adultos.

Espectáculos garantizados los que encontramos en el barrio de Triana, lleno de bares de flamenco como El Mantoncillo y El Tejar, donde disfrutaremos de un ambiente selecto y acogedor, con fotografías y cuadros ambientados, que nos harán pasar una agradable velada. También en el centro de la ciudad hallamos otros bares interesantes como Pata Negra, El Perro Andaluz y El Tamboril, donde los músicos siempre dominan la atención de la gente, y la guitarra va pasando de mano en mano para una mayor diversión.

Finalmente, donde también podemos disfrutar de auténticos espectáculos de arte flamenco es en los denominados “tablaos”, sitios específicos que antiguamente llevaban por nombre “cafés cantantes”, y que en Sevilla encontraremos sin dificultad allá donde vayamos, porque están dedicados y consagrados casi exclusivamente al turismo. Eso sí, son caros y a veces carecen de la pasión gitana tan propia del género.

Pasión por el arte, vida en cada nota, color en cada sonido de guitarra y gracia en cada paso de baile. El flamenco, y en particular, las sevillanas, es el espíritu que particulariza a esta capital andaluza. Tras las ventanas de cada casa, en los rincones de bares, impregnado en los museos y salones, en las escuelas de baile; integrado como un elemento callejero; manifestado en la sangre de cada sevillano… así es el arte del flamenco en Sevilla.

JAÉN

 

 

 

 

 

Tal  vez sea Jaén la región que tenga los cantos y danzas más desconocidos de todas nuestras provincias. Sin embargo son de los más ricos y puros de toda Andalucía. Las distintas ocupaciones por diferentes pueblos invasores a lo largo de su historia han contribuido a enriquecer su panorama musical. Bien pudiera servir de ejemplo el caso de la música árabe del Medievo. La costumbre de bailar formando corro en torno a una hoguera ha estado presente, desde tiempos ancestrales en las tradiciones populares  más enraizadas en sus costumbres.  La fuerte permanencia en la memoria colectiva de su pasado medieval ha influido de manera decisiva en el gusto jaenero por esta forma de danza, que actualmente conocemos comomelenchones.

 

La herencia musical de la cultura árabe y cristiana  incidieron de forma decisiva en la creaciónde  este tipo de manifestaciones folclóricas en la provincia. Por otra parte, la influencia de las comarcas limítrofes también han ido siendo asimiladas  con el tiempo. Hay que tener en cuenta que la ubicación geográfica de Jaén la convierte en la puerta de Andalucía para Castilla y la zona del Levante español. Desde loscantos serranos que podemos encontrar en todas las poblaciones de la Sierra del Segura, pasando por los distintos palos de su cante flamenco como la taranta, dotada de profundos sentimientos protagonizados por las gentes vinculadas al trabajo en las minas de carbón que se explotaban en Linares (s. XIX),  así como otros que han ido surgiendo de manera espontánea en  el laboreo de sus campos de olivos, constituyen un paisaje de tradición que merece el esfuerzo de conocer, divulgar y conservar.

 

Fandangos, boleros y jotas eran bailadas y cantadas durante la recolección de la aceituna, actividad que por atraer a jornaleros desde otros puntos de la geografía española, dejaron sus particular sello en estas tierras. Pero sin duda son los llamados melenchones los que más se asocian a la idea de folclore que tenemos dela región giennense. María de los Dolores Torres y Rodríguez de Gálvez (1901 -1968) conocida popularmente como Lola Torres, dedicó parte de su carrera musical a rescatar estas coplillas  del olvido. Sus estudios fueron publicados en 1972,  cuando ya había fallecido.  La única edición de la que tenemos noticias está publicada por el Instituto de Estudios Giennenses y por el Patronato José María Quadrado (C.S.I.C.). También compartieron esta inquietud iniciada por Lola Torres otros estudiosos de las costumbres populares, entre los que mencionaremos de Carmen Santa María  Lucareli  o Manuel Urbano.

 

Los melenchones son composiciones formadas normalmente por estrofas de cuatro versos entre los que se puede intercalar otra con estructura diferente, a forma de  estribillo. Tratan temas cotidianos con lenguaje sencillo en el que la ironía, la crítica o la picardía de lo dicho con medias palabras  sirven para divertir y entretener  en actividades lúdicas o durante el laboreo colectivo. Era frecuente escucharlos en las reuniones vecinales cuando las familias se reunían para la matanza del cerdo, también en las tareas de la recogida de la aceituna,  o en las romerías y principalmente en las conocidas “Lumbres de San Antón”.

 

Precisamente por tener su origen en una gran variedad de influencias culturales, es posible observar como la letra de algunos de ellos también se reproducen en cantos populares de otras regiones andaluzas, siendo muchas veces imposible saber el lugar donde surgió por primera vez. Citamos como ejemplos elmelenchón 2 asociado a la reja típica de Almería y el melenchón 1 con una habanera:  “Al amanecer verás…” cuya variante sería : “Al amanecer verás / los rayos del sol salir / y las estrellas brillar / y mi corazón latir”.

Como muestra, dejamos aquí algunos de los más conocidos.

GRANADA

 

 

 

Sobre el origen de la denominación flamenco se han esgrimido todo tipo de teorías. Unas lo hacen descendientes del  árabe, otras del sefardita  o  del  caló y  otras  lo relacionan con las aves del mismo nombre, por su actitud garbosa similar a la de un bailaor, o con los procedentes de Flandes (los flamencos) que vinieron  a repoblar gran parte de la Andalucía reconquistada. Lo cierto es que hacia el 1860 flamenco era sinónimo de gitano y gitano podía ser gitano o agitanado, que ambas posturas era consideradas flamencas. Por  otra  parte  encontramos  en las  crónicas  las denominaciones de género andaluz o gitanesco para referirse a lo flamenco. La moda de agitanarlo todo que     reino en la España de la segunda mitad del siglo XIX es providencial para el desarrollo del cante, el toque y el  baile, y mas allá de teorías sobre los orígenes de la palabra flamenco (esa especie de toreo musical) lo que mas nos interesa es el origen de las músicas que como tal lo definen.

 

 

Los primeros datos sobre un tipo de música emparentada con el flamenco se remonta, sin embargo, a un siglo antes, mediados del XVIII .cuando el ambiente tonadillero, entre sainetes y romanceros, y el desarrollo cada vez mas patente de una escuela nacional de baile, entre otros elementos, sirve como sustrato que ha de propiciar la creación de los géneros flamencos con la llegada del siglo XIX. El arte flamenco como tal se manifiesta en los teatros y los cafés cantantes de

CádizSevilla y Jerez, principalmente, cuando un selecto grupo de cantaores, guitarristas y bailadores, de ambos sexos, advierten la excelente acogida que el público dispensa a esta clase de música. Por entonces la música francesa y principalmente la italiana campaban a sus anchas en toda la geografía española y, por eso, el andaluz, conciente de su madurez artística, en lo musical y lo bailable, reacciona   ante  esa  “invasión” y a partir de los cantos que conservaron los gitanos de mil razas distintas que vivieron y viven en  Andalucía, cantos que sincretizaron con los toques de las mas exquisitas tradición guitarristica española y con los bailes de la escuela española de palillos, crea una forma de interpretar la música andaluza  “por lo jondo” que aglutina y refleja, como ninguna otra forma de música conocida hasta entonces, la inmensa cultura musical de Andalucía. En estos cantos supieron identificar las distintas fuentes que nutrieron su cultura milenaria, abarcando en sus variantes estilistas el sentido de todo un pueblo,  las penas  y alegrias, el canto profundo y la danza provocadora. En unos pocos años antes el éxito obtenido por este nuevo tipo de música, los artistas propician la cristalización de determinados géneros o palos que día a día se ven enriqueciéndose con todo lujo de variantes.

La historiografía flamenca ha diseñado numerosas teorías sobre los orígenes de este singular arte andaluz. La mas extendida nos habla de una época hermética, en la que los gitanos andaluces cantaban sus letras reservándolas al ambiente intimo y familiar. Esta teoría, careciendo de soporte documental fiable, ha dado paso en los últimos años a nuevas perspectivas que proponen un origen teatral del flamenco. En esta epoca teatral es en la que se configuran poco a poco los generos que hoy conocemos como flamencos. Todo esto ocurre a partir de la segunda mitad del siglo XIX y tiene sus mas rotundos valedores en cantaores como El Planeta, aquel gaditano que fue considerado rey de los dos polos, o su alumno predilecto conocido como El Fillo de Puerto Real y , sobre todo, el gran Silverio, de apellido

 Franconetti, patriarca indiscutible de los primeros balbuceos del cante.

 

Silverio, hijo de italiano y andaluza, fue testigo de una época en la que los artífices del cante no ejercían en su mayoría como profesionales hasta que, a su vuelta tras unos años por América, comienza a cantar en Sevilla en un café cantante regentado por el mismo, interpretando con gran éxito un tipo de canto que acabara llamándose flamenco. Los géneros que surgen por entonces, aparte de los eminentemente bailables, son las llamadas seguidillas del sentimiento, la solea, la caña, las malagueñas y las guajiras. Por otra parte los géneros festeros, cantiñas, jaleos o tangos gozan a su vez de una calurosa acogida al ser interpretados con acento flamenco, desprendiéndose de su originaria cadencia popular. El recién nacido flamenco convivía con el teatro lírico, genero que incluía entre sus números cada vez con mas frecuencia cantos de raigambre popular, intercambiando elementos musicales constantemente. El tango zarzuelero, por ejemplo, proporciona compás y cadencia al flamenco, y este hace lo propio con el tango teatral. Un constante intercambio entre la escena y la taberna que mantuvo y mantiene vivo un tipo de música y de baile que, lejos de iniciarse en las cuevas a la luz de una hoguera, fue alumbrada por las lámparas de teatros y se mostró orgullosa siempre de una variadísima riqueza de estirpe andaluza.

 

 

 

De la generación de Silverio han llegado hasta nosotros nombres que debieron tener una gran importancia por lo que  de ellos se  comenta en las crónicas. La escuela gaditana con nombres como los de Enrique Ortega, Curro Dulce, Paquirrin el Guante o Enrique el Mellizo. La escuela jerezana con Manuel Molina, Paco de la Luz o el Loco Mateo, la escuela trianera con los caganchos, Ramón el Ollero o los Pelaos. Otros nombres que fueron sin duda sana competencia al grandiosos arte de Silverio fueron los de El Nitri, El Canario, Tío José el Granaino o El Chato de Jerez. Las mujeres jugaron a su vez un papel fundamental en el desarrollo del primer flamenco, con nombres como La Rubia de Cádiz, Dolores La Párrala, La Serneta, La África o Anilla la de ronda, entre otras. Los artistas son cada vez mas solicitados y en la región oriental bañada por el mediterráneo andaluz, Málaga, Granada, Almería, incluso las zonas mineras de Murcia, se apuntan a la fiebre Flamenca y cada día van en aumento los artista que apuestan por este nuevo arte, creado sin pausa un rico repertorio

Así cuando nace el siglo XX están básicamente diseñados los resortes sobre los que se sostiene el arte flamenco. Nombres como Fosforito, Juan Breva y Antonio Cachón participaran activamente el desarrollo del arte andaluz propagando su fama por todos los rincones de la península. Antonio Cachón, inspirado creador jerezano, sienta las bases de numerosos cantes que por entonces se encuentran dispersos, modelando, a partir de los distintos fandangos de las provincias orientales, cantes como la granaína y la taranta, fandangos locales que se inundan de melismas (a cada silaba le corresponde mas de una nota) flamencos y de jondura pasando a formar parte de los palos mas interpretados por los artistas. Cantaores como Manuel Torre o Pastora Pavón, “La Niña de los Peines”, otorgan carta de naturaleza a los tangos flamencos y todas sus variantes, cantaores que beben en el rico manantial de los genios gaditanos, de los cantaores de Jerez, de la escuela trianera, marcando las pautas sobre las que se ha de desarrollar el flamenco

Con la llegada del nuevo siglo nace una nueva forma del acercamiento del flamenco al público a traves de grandes espectáculos que reunian a un notable número de artistas. Esta época fue conocida como la opera flamenca, y tuvo un protagonista indiscutible: Pepe Marchena, quien en los años 20 aparece en el panorama flamenco influyendo notablemente en el desarrollo del cante, Su singular forma de  interpretar a lo flamenco otorga acentos renovados a esta expresión musical andaluza, haciendo las delicias de un publico que se agolpaba a las puertas de los teatros y plazas de toros para escuchar el arte de este genio del siglo XX. Su cante tenia un marcado acento “agachonado”, y por consiguiente poco gitano pero a su vez rotundamente flamenco, que trae como reacción el gusto por lo puramente gitano personalizado en el arte de otro flamenco universal: Manolo Caracol, quien influirá notablemente en el desarrollo musical del flamenco contando con numerosos incondicionales de su maestría cantaora. El cante vive en la época de Franco un desarrollo marcadamente folclórista y con predominio de la escuela marchenera, sin embargo el contrapunto de artistas como

Antonio Mairena i

nfluirá de forma notable  en la posterior evolución de las formas del cante

Con la llegada de los años sesenta, y como respuesta a la revolución juvenil que invadía todo el mundo occidental, dos personalidades marcan las pautas de una nueva forma de interpretar el flamenco que, sin desprenderse de los principios que marca la escolástica flamenca, aportan nuevos caminos que los jóvenes no dudaran en seguir: Camarón de la Isla y Paco de Lucia, cante y guitarra renovados que supondrán la internacionalización de un arte que  en sus orígenes fue andaluz y es hoy patrimonio de toda la humanidad,  y    que desde Nueva York a Japón, tiene incondicionales admiradores en todo el mundo. La renovación que propone Paco y Camarón tiene como contrapunto el arte de un cantaor enciclopédico que, siendo gran conocedor de los estilos más variados, tiene un papel fundamental en el desarrollo de las propuestas más vanguardistas: el cantaor granadino

 

 Enrique Morente.

 

 

La revolución del cante corre paralela a aquella vivida por la guitarra. El instrumento español por antonomasia vive en los primeros años del flamenco un desarrollo inusitado que los guitarristas andaluces sabrán aprovechar, creando el soporte musical idóneo a ese nuevo tipo de música. Es la época en la que Julián Arcas, creador a caballo entre la escuela clásica y la flamenca, o el maestro Patiño, acompañante habitual de Silverio, marcan las directrices técnicas sobre las que se ha de desarrollar la complicada técnicas  de la guitarra flamenca. Mas tarde llegaran geniales interpretes como Ramón Montoya, Paco de Lucena, Juan Gandulla “Habichuela”, Niño Ricardo, Sabicas, Esteban de Sanlucar o Melchor de Marchena. La guitarra vivirá desde entonces un protagonismo cada vez mas acentuado manteniendo el equilibrio expresivo tanto de las formas cantables como en las bailables, hasta independizarse y adquirir el rango de instrumento de concierto.

No podemos dejar de mencionar en este breve recorrido por la historia del flamenco el fenómeno del baile. Lo flamenco se manifiesta posiblemente por vez primera en su forma bailable, antes incluso que el cante o el toque. Una singularidad formada de bailar los aires andaluces que inundaban los teatros de la época forjo la estética que hoy conocemos como flamenca en personalidades como La Mancarrona, Concha La Carbonera, Pepa de Oro, La Malena, La Mejorana, Antonia  Mercé La Argentina, Laico, Antonio de Bilbao, El Estampío, Vicente Escudero, La Argentina y su hermana Pilar López, por citar algunos personajes fundamentales. El baile vivió entonces un desarrollo teatral que se vio renovado por el arte de Antonio Gades, manteniendo la estela actual con artista de la talla de Mariano Maya, El Guito o Manolote. A su vez el baile de mujer en particular y el flamenco en general se vio revolucionado por una artista personalísima que inoculo al baile una trascendental forma de interpretación:

 

 

Carmen Amaya

 

 

 

Hoy, a punto de comenzar el siglo XXI, en general el cante vive a la sombra del gran creador de la isla,

Camarón, así como la guitarra se desarrolla bajo los principios que impone Paco de Lucia. No obstante, entre fusiones y confusiones, el arte flamenco admite nuevas formas conservando el espíritu que lo engendro, la respuesta andaluza y española a las músicas foráneas, como emblema de un pueblo antiguo y sabio en lo musical como pocos existen en el mundo, creando un idioma universal que a todos agrada porque todos participan en su elaboración. Lejos de teorías raciales que intentan reducir los flamencos a unos pocos, se impone la plena participación de todos los que por estas tierras pasaron sedimentando lo mas granado de sus tradiciones, que fueron recogidas, elaboradas y regaladas al mundo entero para disfrute colectivo y gloria del arte de la música

 

 

 

 

CADIZ

 

Cádiz es una ciudad y municipio español situado en la provincia de Cádiz, en la comunidad autónoma de Andalucía, en el extremo suroccidental de la Europa continental. Es la capital de la provincia homónima y junto con Jerez de la Frontera es una de las dos ciudades principales del área metropolitana de la Bahía de Cádiz-Jerez,13 14 tercer núcleo poblacional de Andalucía y uno de los más activos económica e industrialmente, en Andalucía, España. Además, conforma junto a los municipios deChiclana de la Frontera, El Puerto de Santa María, Jerez de la Frontera, Puerto Real, Rota y San Fernando la Mancomunidad de Municipios Bahía de Cádiz.15

Con 123.948 habitantes es la segunda más poblada de la provincia homónima por detrás de Jerez de la Frontera con 215.180 habitantes, y la primera si sólo contamos lo que es la Bahía de Cádiz.16 Su economía está basada, principalmente, en el sector del comercio (G),17 debido a la presencia de los astilleros y las actividades de la zona portuaria y de la Zona Franca.5 El otro sector base de la economía gaditana es el turismo, debido a sus playas, a las fiestas locales y al importante patrimonio histórico que posee.

Hoy en día Cádiz es conocida sobre todo por su larga e influyente historia,18 —una de las ciudades más antiguas de Europa occidental y con restos arqueológicos datados en 3100 años—4 5 19 no sólo en el ámbito nacional sino también por su importancia en procesos como las guerras púnicas, la romanización de Iberia,20 21 el descubrimiento y conquista de América o la instauración del régimen liberal en España con su primera constitución.22 así como su influencia posterior de ésta para las constituciones de la ex colonias españolas independizadas. Toda la ciudad alberga numerosas plazas, jardines, iglesias y otros emplazamientos que así lo recuerdan.

La ciudad está situada en un tómbolo,23 frente al estuario del río Guadalete e inmersa en el Parque natural de la Bahía de Cádiz, a 124 km de la capital autonómica, Sevilla.

El conjunto formado por Cádiz y San Fernando está separado de la Península Ibérica por el Caño de Sancti Petri. Históricamente ha sido desde un pequeño archipiélago (llamado Gadeiras), a una sola isla, situación en la que se debate si se encuentra en la actualidad. Esta particularidad hace que sea difícil definir su condición geográfica, aunque hoy día recibe un plan de tratamiento insular. Fue bautizada por Lord Byron como «Sirena del Océano» y se le conoce popularmente como la «Tacita de Plata».24 25

Música

 

 

De Cádiz a El Puerto, partitura pdf.

 

Los duros antiguos, partitura pdf.

Ya en la Antigüedad, las puellae gaditanae (las niñas o las muchachas de Cádiz, como la célebre Telethusa) eran, junto con las egipcias y sirias, las más apreciadas en Roma por sus bailes y cantes (cantica gaditanum). El carácter oriental de sus danzas, caracterizadas por la importancia del movimiento de los brazos (es recurrente el tópico de que bailaban sentadas), así como el marcado y peculiar sentido del ritmo, parecen no haber perdido continuidad a lo largo de los siglos, a pesar de las múltiples civilizaciones que ha ocupado el ámbito gaditano.

Su cuerpo, ondulando muellemente,
se presta a tan dulce estremecimiento,
a tan provocativas actitudes,
que harían excitarse al casto Hipólito.

Marcial (XIV.203)

En 1787 la Santa Cueva de Cádiz encargó a Franz Joseph Haydn el oratorio Las Siete Últimas Palabras de Nuestro Salvador Jesucristo en la Cruz, op. 51.

En el siglo XIX Léo Delibes escribió la canción Les filles de Cadix (Las muchachas gaditanas). Dentro del nacionalismo musical español, Isaac Albénizcompuso varias obras de nombre gaditano, entre las que se incluyen el cuarto movimiento de la Suite española, para piano (1886) titulado Cádiz (canción),Puerta de Tierra (bolero) y Rumores de la Caleta, incluidas en Recuerdos de viaje, op. 71. Hay numerosas canciones populares que mencionan la ciudad en su letra, como la canción infantil De Cádiz a El PuertoEn Cádiz hay una niña (romance del martirio de Santa Catalina) y De Cádiz vengo (romance de la tres hijas del mercader y el príncipe). Asimismo es recurrente la presencia de Cádiz en el pasodoble y en la copla andaluza, como demuestran el pasodoble canción Chiclanera las coplas La Lirio y Carceleras de El Puerto.

Mención aparte merecen las agrupaciones musicales características del Carnaval de Cádiz: los coros, las comparsas, las chirigotas y los cuartetos. Los instrumentos característicos de las agrupaciones carnavalescas son el pito de Carnaval (mirlitón, kazoo, güiro o pito de caña), el bombo y platillo, la caja, la guitarra y la rondalla. El tanguillo comparsero Los duros antiguos, con letra y música de Antonio Rodríguez, el tío de la tiza, es un verdadero himno oficioso del Carnaval de Cádiz.

Recientemente, Antonio Burgos y Carlos Cano escribieron respectivamente la letra y la música de la populares Habaneras de Cádiz.http://www.antonioburgos.com/coplas/cano/cophabcadiz.html Por su parte Alejandro Sanz es autor de una canción titulada Cai e interpretada por La Niña Pastori. El cantautor gaditano El Barrio compuso una letra a Cádiz, incluida en su CD Me voy al mundo, el nombre de la canción es Gades

Flamenco[editar · editar código]

Artículos principales: CantiñasAlegrías y Cádiz y los Puertos.

Cádiz, desde el punto de vista de la “geografía del cante flamenco”, se encuentra en el área de Cádiz y los Puertos, un territorio cuyos palos más característicos son de carácter festero, como las cantiñas (grupo de palos que incluyen las alegrías (que son cantes provenientes en su origen del folklore aragonés)), así como los tangos, los tanguillos y las bulerías de Cádiz. También son característicos otros cantes más serios o jondos como las seguiriyas y las soleares de Cádiz. Los libros escritos por Fernando Quiñones, comoDe Cádiz y sus cantes (Barcelona, 1964), son clásicos para el estudio del flamenco en Cádiz.

El flamenco gaditano se fraguó en los cuartos de cabales, ventas, colmaos y tablaos gaditanos. Entre sus nombres más importantes pueden citarse Ignacio Espeleta, Aurelio Sellé, la Perla de Cádiz, Fosforito, Enrique el Mellizo, Pericón de Cádiz y Chano Lobato. El bailarín alicantino Antonio Gades, tomó su apellido artístico del nombre romano de la ciudad, en clara referencia al prestigio que en el mundo de la danza tuvo la misma durante la Antigüedad.

 

 

La playa de La Caleta y el Castillo de Santa Catalina han sido escenarios de películas como Alatriste o Muere otro día.

Cádiz ha sido escenario de numerosas películas de cine, entre ellas:

Año

Película

Director

1954 Las últimas banderas Luis Marquina
1960 El emigrante Sebastián Almeida
1961 La viudita naviera Luis Marquina
1979 Cuba Richard Lester
1982 To er mundo é güeno Manuel Summers
1986 El amor brujo Carlos Saura
2000 Besos para todos Jaime Chávarri
2002 Muere otro día Lee Tamahori
2006 Alatriste Agustín Díaz Yanes
2007 La carta esférica Imanol Uribe
2010 Knight & Day James Mangold


Religión[editar · editar código]

Véase también: Diócesis de Cádiz y Ceuta

La religión con más practicantes en Cádiz es, a imagen del resto de España, la católica. Existen numerosos templos y lugares sagrados propias para el culto de esta religión en la ciudad. Cierto número de musulmanes se desplazan usualmente a mezquitas de ciudades cercanas como El Puerto de Santa María o Jerez. En la ciudad de Cádiz, tiene su sede el Consejo Supremo de la Real y Benemérita Institución de los Caballeros Hospitalarios de San Juan Bautista, en el número 11 de la calle Benjumeda, y el día de la Inmaculada y el de San Juan, celebran en el histórico Oratorio de San Felipe Neri las solemnes investiduras de Damas y Caballeros Hospitalarios.

 

MALAGA

 

El Baile Típico de Málaga LOS VERDIALES……..

Los Verdiales (o Fiesta de Verdiales) son una manifestación socio-musical de origen campesino, privativa de determinados puntos geográficos en la provincia de Málaga, (Andalucía, España) -comarca de la Axarquía, valle del Guadalhorce y Montes de Málaga.

Consiste en un particular estilo de cante y baile ejecutados con el acompañamiento de una orquestina compuesta por un violín, de dos a cuatro guitarras, un pandero, dos o más platillos (crótalos), varios palillos (castañuelas) y, en algunos de sus estilos, un laúd o bandurria. Cuando tiene lugar una actuación pública este conjunto se completa con las figura del alcalde o mayordomo -una especie de regidor que enarbolando una varilla (vara de mando) apunta a la persona que debe cantar y señala el comienzo y el final de la actuación- y del abanderao, que marcha junto al alcalde al frente de la panda portando y bailando una bandera española o regional. Antiguamente otro miembro del grupo portaba una caracola marina adornada con cintas de colores que hacía sonar cuando el grupo se acercaba a los cortijos para avisar de su llegada.

En el argot, al conjunto de tocaores (intérpretes músicos), cantaores (cantantes) y bailaores (bailarines) se le denomina Panda de Verdiales, y a sus actuaciones, compuestas por tres o cuatro coplas, luchas. Al miembro de una panda y al aficionado a los Verdiales se le llama fiestero.
El término “verdiales” remite al partío de “Los Verdiales”, una comarca olivarera malagueña en la que es común el cultivo de la variedad de aceituna denominada verdial (del latín viridis: verde, vigoroso, joven, vivo) por mantenerse verde aún madura. Dicho partido se considera cuna de los Verdiales al estilo Montes, y sobre él versa una copla frecuentemente cantada en dicho estilo:

“Vengo de Los Verdiales
de Los Verdiales vengo
vengo de ver a una novia
que en Los Verdiales tengo.”
Según el estudioso Andrés Jiménez Díaz[1] llamar “verdiales” a esta tradición milenaria es una costumbre relativamente reciente, y no significa más que la zona de procedencia donde alcanzó mayor notoriedad. Así, decir Fiesta de los Verdiales sería equivalente a hablar de la Fiesta en los Montes, en los Moras, en Comares, en Almogía, en Jeva, etc., siendo “la Fiesta” el hecho común que acaecía en todas esas ubicaciones.
Los Verdiales despiertan interés musicológico y antropológico principalmente por tres motivos:

Antigüedad: Según flamencólogos como Hipólito Rossy (Teoría del Cante Jondo.- Credsa, Barcelona, 1998) y José Luque Navajas (Málaga en el cante.-El Guadalhorce.-Málaga, 1965) los verdiales son, como poco, la más primitiva forma de fandango malagueño y, casi con seguridad, puede que del andaluz en su conjunto. Alfredo Arrebola (Doctor en Filosofía, flamencólogo y cantaor) llega a afirmar que “el fandango más antiguo que registra la historia flamenca es, exactamente, el de Málaga” con sus dos formas “verdiales y fandangos abandolaos, siendo los más viejos los primeros, incluso anteriores al mismo flamenco” (V Congreso de Folclore Andaluz).
Pureza: Es un fandango campesino que, tal y como expresa Luque Navajas, “debido a su copioso acompañamiento, ha evolucionado muy poco , conservando aún su naturaleza primitiva, de una rudeza y autenticidad impresionantes”.
Vitalidad: Al contrario que otras manifestaciones artísticas andaluzas que se desnaturalizaron al desaparecer su contexto cultural y academizarse, los verdiales se han seguido transmitiendo de padres a hijos de manera ininterrumpida hasta la actualidad por lo que se trata de una genuina y rara muestra de folclore vivo.
Estilos
La tradición ha legado a la época actual tres estilos que se designan según la zona geográfica donde han alcanzado prevalencia. Se trata de los estilos de [B]Almogía, Montes y Comares[/B]

El origen de los Verdiales es una cuestión controvertida, habiendo predominado durante años la idea de su raíz morisca y su catalogación dentro de los cantes flamencos. Esta hipótesis fue puesta en entredicho conforme algunos investigadores empezaron a interesarse por este folclore malagueño y detectaron que el carácter saturnal, común y gregario de su práctica, la rudeza y copioso acompañamiento de su toque, así como la prenda más distintiva de los fiesteros -el sombrero de flores y lazos- remitían forzosamente a épocas no ya preflamencas o anteriores a la invasión árabe, sino pre-romanas y hasta pre-fenicias.

Málaga: Fiestas y Folclore

 

 

 

Málaga es una ciudad excepcionalmente alegre y simpática, con todo el tipismo y folclore andaluz, por lo que no es de sorprender que sus fiestas estén cargadas de estos tópicos y de esta alegría y colorido propios de la tierra. Entre sus más conocidas fiestas destacaremos:

6 de Enero la Cabalgata de los Reyes Magos, abre el año con un espectáculo especialmente atractivo para los niños.

La Semana Santa, se celebra con desfiles procesionales, entre los que destaca la cofradía del Señor de los Gitanos, el Lunes, y la cofradía de Nuestro Padre Jesús el Rico, el Miércoles, que cumple aún con la tradición del privilegio dado por Carlos III de liberar esa noche a un preso.

En Mayo las festividades del Corpus Cristi, son de especial interés, sobre todo en Casabermeja, donde las fiestas duran cuatro días y es un verdadero espectáculo ver sus calles engalanadas con colgantes de colores, ramas y macetas.

La tercera semana de Agosto se celebra la tan típica Feria y Fiestas de Verano cuando todo el tipismo y el folclore malagueño alcanzarán su máximo esplendor. Junto al espectáculos de ver a las mujeres engalanadas con sus trajes de flamenca, destaca el Desfile de Enganches y la Feria del Caballo, donde se aprecian auténticos exponentes de la excepcional raza del caballo andaluz.

El año termina sus festejos con la curiosa tradición del 28 de Diciembre, día de los Santos Inocentes, cuando en se celebra la Fiesta Mayor de Verdiales, que congrega miles de personas de todas las localidades vecinas a cantar y bailar verdiales durante toda la madrugada. Los verdiales son un palo del flamenco típico de las zonas rurales malagueñas. En este concurso de cante y baile, participan numerosos pueblos de la provincia. Es una fiesta

ALMERIA

 

Tradición Almeriense

La tradición almeriense, su cultura, costumbres y formas de ser, tienen mucho que ver con su trayectoria histórica y también geográfica. Almería ha tenido la suerte de estar en un lugar estratégico, entre Andalucía y Murcia, como quien dice y ha visto pasar gran cantidad de culturas por sus tierras, que ha conseguido que se haya quedado un poquito de cada una de ellas, dando al carácter almeriense toda su particularidad y, como no, todo su atractivo.

De hecho, a pesar de que políticamente, Almería pertenece a la comunidad autónoma andaluza, poco o nada tiene eso que ver con las fronteras culturales, lingüísticas, etc. Desde los albores de los tiempos, la tierra almeriense ha estado vinculada a lo que se conoce como ‘Arco Mediterráneo’, al ‘Levante’, y ha formado parte tanto física como culturalmente del ‘sureste’. Esta zona del sureste comprende la provincia de Almería, el norte de Granada, la sierra del Segura, la sierra albaceteña limítrofe con Murcia y gran parte de Alicante. Todo ella comparte no sólo un clima y pluviometría común, sino también un habla, un folklore, gastronomía, indumentaria tradicional. Todo esto tiene muchas causas, pero principalmente, una: la expulsión morisca y la repoblación cristiana proveniente en su gran mayoría de murcianos y valencianos. Esto se ve en cantes, bailes y también en el traje típico tradicional: el de Almería no es el traje de faralae, de sevillana para la mujer y traje corto para el hombre, sino que se compone en la mujer de un refajo, básicamente, que es una falda de lana, o lana y algodón, delantal, camisa, medias, alpargatas o esparteñas para los pies, enaguas y pañuelo para la cabeza y para los hombros y enaguas bajo la falda. Con algunas variaciones si es para fiesta o trabajo. El del hombre se compone de esparteñas, calzas de lienzo, faja y un zarangüel, un ancho calzón de lienzo que cubría desde la cintura hasta las rodillas, camisa, pañuelo para la cabeza, manta de lana decorada y capa para las ocasiones festivas. Se les llama, vestidos así, las ‘refajonas’ y el ‘curro’, símbolo cultural.

Además de estas tradicionales ropas, en Almería capital concretamente, y de antaño hasta ahora hay varias fiestas que no se pueden olvidar:

 

En Almería capital, hablar de fiestas es hablar de la Virgen del Mar, la Feria y Fiestas de Almería en honor a su patrona tienen lugar en la segunda quincena de agosto, es una Feria muy andaluza. En cuanto a tradiciones, se puede destacar la Semana Santa, declarada de interés turístico nacional, así como las jornadas taurinas y el flamenco.

Y, cómo no, hablar de tradición en Almería es hablar de gastronomía y del tapeo, pero este tema merece un capítulo aparte.

 

Navarra

DANZAS DE PALOS

EL DANCE O PALOTEADO

El dance o paloteado navarro es un combinado escénico popular que reúne una mezcla de elementos de muy diverso origen y carácter como son el enardecido discurso hagiográfico que el mayoral dedica al Patrón, la pastorada o escena dialogada entre el propio mayoral y el más holgazán que pícaro rabadán, la intervención del amenazador y bravucón diablo representante del maligno y derrotado angelicalmente por el enviado de Dios, las diferentes danzas que jalonan la representación, los dichos de los propios danzantes, más ágiles de piernas que de memoria, que deben encajar las mordientes respuestas del rabadán y la crítica social del rabadán del diablo. Las danzas suelen ser mayoritariamente de palos cortos (de ahí la genérica denominación de paloteado), de arcos, de cintas, muy raramente de espadas, y se incluían castillos humanos.

Nuestro paloteado se localiza en la Ribera meridional, junto al río Ebro y sus afluentes (el Queiles y el Alhama). Su fundamento y causa principal es la fiesta en honor al santo patrón. La villa de Cortes es la única, entre la decena larga de localidades que a finales del siglo pasado contaban con un dance propio, que lo ha conservado vivo hasta nuestros días. Afortunadamente, hoy podemos ver el proceso de recuperación producido en los últimos años de los desaparecidos dances: Monteagudo, Murchante, Ribaforada, Fustiñana, Barrio de Lourdes de Tudela, Ablitas…

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El paloteado tipo de Navarra tendría el siguiente guión a desarrollar en la fiesta patronal: entrada del cortejo a la plaza con baile de los danzantes; salutación general y discurso al Santo patrono del Mayoral; entrada del Rabadán y pastorada; entrada y discurso del Diablo; sainete del Ángel y el Diablo; escena del Rabadán y Mayoral y entrada de los danzantes; cortesías de los danzantes al Santo; danzas de palos; discurso del Rabadán; danzas de palos, arcos…; despedida del Mayoral; danzas de arcos, de cintas…

Este dance navarro se entronca en el sistema de dances que sigue el curso del río Ebro casi en su totalidad y presenta en particular grandes semejanzas con los dances aragoneses del Somontano del Moncayo. Paralelamente, el paloteado se relaciona con la cultura pastoril pirenaica de la que es en buena parte deudor, en concreto por las danzas de palos y las pastoradas.

El Paloteado de Cortes.

El dance de San Miguel de Cortes se celebra el día de la festividad del arcángel, el 29 de septiembre, y tiene como protagonistas a los ocho paloteadotes junto con el mayoral y el rabadán. Intervienen en la representación otros dos personajes: el Diablo y el Ángel. El grupo acompaña al Ayuntamiento hasta la iglesia para salir en procesión durante la cual palotean casi con solemnidad el reposado pasacalle cuya melodía corresponde a una música de chotis (fue transcrita por el Padre Donostia). Ante San Miguel (por la mañana) y ante el público (por la tarde), los danzantes bailan una breve pieza, sin paloteo, en la que participan mayoral y rabadán y que sirve tanto de salutación como de cambio de posición de todo el repertorio. Las autoridades contemplan el acto en balcón preferencial mientras la imagen de San Miguel lo preside en el propio tablado. El guión de la representación cortesana, que no difiere del común en toda la zona, es el siguiente: saludo del mayoral; escena del mayoral y rabadán con chascarrillos, anécdotas e inocentes pugnas laborales; entrada y sermón del Diablo; aparición del Ángel, enfrentamiento de los representantes del bien y del mal, victoria del Ángel; cortesías y versos de los danzantes en honor a San Miguel; ciclo de danzas; salutación y despedida del Mayoral.

En esta obra las danzas aparecen en un solo bloque justo antes del final, como un colorista añadido a la función teatral. Las danzas que integran el ciclo son cuatro: dos de palos (el vals y jota) y dos trenzados (el sencillo y el doble) y ninguna de ellas es exclusiva de Cortes, pues con alguna variación pueden encontrarse en otros dances próximos. La extensión y popularidad aún es mayor en las melodías, en particular las cortesías, la jota (en Gallur la llaman postillón), el trenzado sencillo y la muy conocida la patatera (trenzado doble). Adviértase que el vals y la jota corresponden musicalmente a un vals y a una jota, pero son danzas de palos.

Los paloteadotes de Cortes visten camisa, calzón y medias blancas, una chaqueta blanca de lana y un pañuelo rojo terciado al pecho sobre la chaqueta. Van tocados con un zorongo y calzan zapatillas blancas con fino ribete colorado. Los palos torneados y pintados de blanco y rojo suelen medir casi medio metro de longitud.

Existen datos que avalan cómo hace años el Dance de Cortes contaba con una batalla de moros y cristianos que los propios danzantes representaban y que incluía personajes y textos además de una danza final de espadas. También hasta finales del siglo XIX se incluía en la función un sencillo Castillo o Torre Humana, que al igual que en otros pueblos navarros (Murchante), era coronada por el rabadán al grito de ¡Viva San Miguel! o en su caso, el patrono de la localidad. La conservación de las danzas cortesanas en los difíciles años 1970 se debió a la incorporación de la mujer al grupo de danzantes. Hoy, la arraigada fiesta, en justa compensación, presenta dos conjuntos de paloteadotes: uno femenino y otro masculino. Todo un ejemplo de adaptación inteligente.

Las Danzas de Ochagavía.

Cuenta la Navarra pirenaica con una joya folklórica que generaciones de salacencos han sabido conservar: las danzas de Ochagavía. Integran este ciclo ritual, además de las cuatro sugerentes y expresivas danzas de palos, la pañolo dantza que dirige el Bobo y la jota. Son varios elementos de alto interés antropológico. Los ocho danzantes con el enmascarado personaje bifronte (el Bobo) a la cabeza celebran anualmente, cada 8 de septiembre, ante la ermita de la Virgen de Muskilda, una vieja liturgia plena de simbolismo cuyo significado último tan sólo podemos intuir.

Si la Natividad de la Virgen es la fecha que enmarca las danzas, es el Patronato de la Virgen de Muskilda quien las sustenta y da vida. Ya la víspera, los componentes del grupo, vestidos con traje civil de salacenco, inician una protocolaria función visitando la casa del Mayordomo del Patronato, acompañando a éste y al Ayuntamiento a la salve. En este ceremonial de la víspera en el que se bailan todos los números y el pasacalle se advierte cierto sentido preparatorio, de puesta a punto o ensayo general, rasgo común entre los rituales danzados de singular significación. El día grande, por la mañana, los danzantes, ataviados con su traje blanco, desayunan en casa del mayordomo, acompañan a los gaiteros en su diana, para luego iniciar el pasacalle hasta la basílica (trayecto que ahora hacen en parte en automóvil). Al llegar bailan dos paloteados y la jota (antes todos los números) y entran en la iglesia para sacar a la Virgen en procesión acompañándola el Mayordomo con el estandarte, el Ayuntamiento, el Patronato y, claro está, los danzantes que al finalizar bailan en su honor la jota. Tras la procesión viene la misa durante la cual almuerzan músicos y danzantes. Al finalizar, el regreso acompañando a las autoridades con el pasacalles (de nuevo un tramo en automóvil) para llegar a casa del Mayordomo y desde ésta a la del Alcalde donde se interrumpe el ceremonial hasta la tarde.

Por la tarde, desde casa del Mayordomo, donde toman café y copa, danzantes y músicos se dirigen, bailando el pasacalles, a la iglesia para la función de Vísperas. Después de la función religiosa van, también con el pasacalles, hasta la plaza donde bailarán una vez más todos los números del ciclo coreográfico ante las autoridades y público en general.

Visten los danzantes una muy peculiar y característica indumentaria: holgado calzón blanco con puntilla, camisa blanca de manga amplia cerrada en el puño. Una suerte de gola o valona pirenaica se ciñe sobre los hombros al cuello; la echarpa (sobre la camisa) que es una ancha cinta en morado y oro que cruza la espalda y el pecho; sobre ambas prendas cuelgan las multicolores cintas que se sujetan en torno al cuello con un pequeño lazo bajo la nuca y que llegan a cubrir camisa, echarpa y gola. En la cintura anudan el pañuelo blanco, con la punta en pico hacia atrás, que utilizarán en Pañolo dantza. Se tocan con un singular gorro adamascado, al que llaman cacucha, de forma cónica y pequeño tamaño que termina en borla. Calzan alpargatas sobre las medias blancas. Utilizan sonoros cascabeles de latón en número de doce en cada pantorrilla. Los palos, normalmente de boj, son sensiblemente más cortos que en otros paloteados.

El traje de bobo nada tiene que ver con el descrito. Calzón y chaqueta son de paño rojo y verde confeccionados en original diseño de arlequinado a cuadros. Porta una alforja y emplea gorro y cascabeles como los danzantes, pero en Pañolo dantza se cubre con una máscara bifronte que antiguamente debía de usar en otros números.

El repertorio de danzas, como se ha dicho, consta de cuatro danzas de palos que reciben los nombres de Emperador, Katxutxa, Danza y Modorro; una danza con pañuelos (Pañolo), y la jota. Hay que añadir el ya repetido Pasacalles o Paseo para los desplazamientos en el que los danzantes hacen sonar castañuelas como mero acompañamiento. El orden en que se bailan es invariablemente el citado y todas las danzas muestran una singularidad merecedora del interés de los folkloristas.

http://www.youtube.com/watch?v=WNp9iR-FMI8

- Las makil dantzak de Bera

Emparentadas con las danzas de la vecina Laburdi y de carácter más sencillo, apropiado para la iniciación rítmica y ritual de los muchachos, las makil dantzak de Vera de Bidasoa, cuentan con doce números diferentes, el último de los cuales es un zagidantza similar al de Goizueta.

Los paloteados navarros, en sus danzas más sencillas, cuyo origen cercano puede buscarse sin riesgo de especulación gratuita a partir del siglo XVI (los siglos XVII y XVIII fueron de verdadera eclosión), nos han llegado con aires musicales de más tardía introducción como la jota, el vals, la cachucha o el chotis. ¿Es esto una contradicción? La música suele ser el elemento más inestable de la danza. Mientras la rigidez estructural de la danza, transmitida de maestros a alumnos, hace difícil su rápida modificación y la materialidad de los trajes asegura su conservación, en cambio la música descansa en los músicos y en sus instrumentos. Unos y otros pueden, y solían, cambiarse de un año para otro. Unos gaiteros sustituyen a otros, a su vez clarinetes o quintetos, hasta bandas, sustituyen a aquéllos. Las modas musicales son asimiladas por los músicos y llevadas con prontitud para el consumo festivo de los más jóvenes. Determinadas danzas (por su elementalidad, y los paloteados lo son) pueden bailarse perfectamente con diferentes melodías siempre que el ritmo y la medida encajen. Hay que recordar aquí que la música no se baila, sino que lo que se baila es el ritmo. Muchas veces el apremio de la inminente fiesta obligaría a adaptaciones de última hora, para salir del paso, que quizá quedaron fijadas en la tradición. Otras veces, podría tratarse de la incorporación de un nuevo número aprendido por encajar en el espíritu de pueblo y enriquecer el repertorio propio. A partir de aquí es razonable admitir la transformación y el préstamo en el tiempo y en el espacio.

Danzas de espadas

Con objetividad, como se verá, el apartado de danzas de espadas en Navarra debería adjetivarlo con terminología moderna: danzas de espadas . No son numerosas ni son especialmente llamativas las contadas muestras de este género que sobreviven hoy, si las comparamos con los soberbios ciclos de danzas de Guipúzcoa o Vizcaya. Pero no por ello carecen de interés las que nos han llegado.

Las Danzas de Lesaka.

Los ezpatadantzaris lesakarras bailan una sola vez al año, en honor a San Fermín. Forman el conjunto un capitán que se sitúa al frente de la formación y un número par de jóvenes en dos filas unidos, entre sí y al capitán por las makilas. Visten de blanco con escapularios y cintas de color terciadas al pecho, alpargatas y cascabeles en las pantorrillas. Es admitido que este ciclo solemne de danzas sea considerado como de espadas pese a la utilización de la vara o makila en lugar de la espada

En la mañana de la festividad, los ezpatadantzaris acompañan al santo en la procesión encabezando la comitiva. Durante el recorrido, los dantzaris tejen y destejen ininterrumpidamente sobre sus cabezas una armadura o pabellón con las makilas. Esta figura, makil-gurutze, de gran interés simbólico por su significado de ritual propiciatorio vinculado a la función protectora del hierro/espada, no ha conservado una melodía característica y se baila desde los años 1950 con la popular biribilketa Iria del txistulari Santiago Irigoyen y con la conocida pieza Napoleones que toca en la procesión la Banda de Música. En la Plaza de Abajo y en la Plaza Vieja la procesión se detiene, el capitán sostiene los extremos de las makilas de los dos promeros dantzaris y en esta formación bailan la segunda danza del ritual lesakarra: ziarkakoa (zeharkakoa). Esta danza, que se interpreta tres veces a lo largo de la mañana, suele escribirse en 5/8, pero por su estructura rítmica, como sucede también en danzas vizcaínas y guipuzcoanas, los txistularis la tocan de manera que se acerca a 6/8. Es viva y nerviosa con desplazamiento lateral y enérgica patada subrayada por el efecto sonoro de los zintzarriak o cascabeles. La melodía posee semejanzas con otra popular de Bera y ladeia o llamada es la misma que en la serie guipuzcoana. Al llegar al cauce del río Onín, la procesión se detiene nuevamente y los dantzaris interpretan la tercera delas danzas del solemne ciclo: zubigainekoa, que presenta la particularidad de ser bailada sobre los pretiles del puente que canalizan al río en esta parte de la villa. La melodía y la propia danza es la misma que ziarkakoa, excepto en que necesariamente debe ser bailada mediante desplazamientos adelante y atrás, sobre el pretil, para lo que el danzante debe girar sobre sí mismo sucesivamente con agilidad, rapidez y evidente riesgo. Se baila una sóla vez durante la procesión y es el número más característico de este grupo de bailes, llegando a constituir imagen identificativa de la propia villa. Tras la danza tiene lugar el ondeo de la bandera (bandera arboltu) desde el puente y sobre el mismo cauce del río. El ondeo se repite en otras festividades y debe acompasarse al son de una melodía determinada denominada Bandera arbola, aunque también la muy célebre melodía lesakarra Tantiru-Mairu, propia de San Juan, ha solido emplearse para esta función.

Por la tarde tiene lugar en la Plaza Vieja la celebración de un segundo ciclo de danzas en las que, si bien vuelven a participar los ezpatadantzaris con su indumentaria, de ningún modo posee ni el carácter solemne ni la función ritual del oficiado durante la procesión. Al ciclo de la tarde se le atribuye naturaleza social y carácter abierto, popular, al que se incorporan las mujeres y se compone de Mutil dantza (que bailan los mozos), Neska dantza (co las chicas), Aurresku (la misma danza, aunque con estilo diferente, que la conocida en Guipúzcoa con este nombre o también Agurra/Reverencia), Jota y Porrusalda. No obstante, el progresivo abandono de nuestros antiguos bailes populares convierte en expresión folklórica esta vespertina exhibición como reminiscencia de un espacio festivo para el disfrute colectivo de las danzas populares.

Las danzas lesakarras que han cristalizado en el solemne ciclo de San Fermín, muestran relación con determinados ritos solsticiales de San Juan en los que el agua era elemento fundamental. Lo cual podía observarse en la antigua función de moros y cristianos representada por los jóvenes de los barrios de Legarrea y Piku-zelaia respectivamente. Pero el esplendor y arraigo de las danzas se debe a la otrora muy importante festividad del Corpus de cuya vistosidad son reflejo las actuales coreografías.

El esquema del ciclo muestra una fisonomía indudable de ezpatadantza y mut próxima a las vecinas danzas guipuzcoanas. Así la formación del grupo de dantzaris con el capitán al frente unidos por las makilas (que se emplean como las espadas o bordones en otros lugares); el trenzado de la armadura (makil-gurutze); la estructura rítmica (Oñati, Zumarraga); la llamada o deia; o el papel solista, reducido en Lesaka, del capitán.

Lakuntza.

Posee el segundo ejemplo de este apartado cuyo atractivo reside en su sencillez estructural y coreográfica. La ezpata dantza lakuntzarra se bailaba también por la festividad del Corpus y en la de San Sebastián. S singularidad estriba en que los dantzaris bailan en una única fila y unidos por varas de mimbre decoradas a navaja que sostienen con ambas manos, para lo cual cada uno debe asir cuatro extremos de vara. La melodía de esta danza es una versión de un muy extendido zortziko de ezpatadantza guipuzcoana ya recogido por Iztueta a principios del siglo XIX. Estos dos ciclos, Lesaka y Lakuntza, pueden sorprender por su aislada presencia aunque no tanto si se advierte su relativa proximidad geográfica al área de la centenaria ezpata-dantza guipuzcoana.

DANZAS DE HOMBRES SOLOS

Un signo diferenciador y característico, aunque no exclusivo, del folklore vasco pirenaico lo constituyen las danzas colectivas de hombres solos en corro abierto y en sentido contrario al de las agujas del reloj. La relevancia de estas danzas descansa en su singularidad melódico-geográfica. Si bien de alguna manera están emparentadas entre sí, hay que diferenciar dos tipos de danzas en este apartado. De un lado los iautziak y del otro las mutil dantzak.

- Los Iautziak.

Los iautziak (literalmente, saltos) abarcan una extensa área que desde Luzaide/Valcarlos comprende la merindad de la Baja Navarra y los territorios de Laburdi y Xuberoa prolongándose hasta el país de Bearne. Un determinado número de pasos básicos con nombre propio y combinados de manera múltiple, pero no aleatoria, conforman las decenas de iautziak distintos que hoy se conocen y bailan con motivo de cualquier fiesta especial como la bestaberri, el carnaval, etc. Un experto danzari “canta” el paso o figura anunciándolo así previamente al resto de participantes que pueden bailar cualquier iautzi sin necesidad de memorizar la larga secuencia de pasos que lo componen. Tanto sus denominaciones como sus rasgos melódicos coinciden en algunos de ellos con los de las mutil dantzak. En función de la zona, el estilo de baile varía considerablemente aunque se trate siempre de los mismos pasos.

Entre los iautziak más conocidos podemos citar: Zazpi iautziak, Hegi, Ostalerrak, Marianak (estos muy populares hoy en entornos urbanos por su brevedad), Muxikoak, la serie Lapurtar-motxak, Lakartarrak y Ahuntxa, y otros como Katalina, Tellagorri, Baztandarrak, etc.

- Las Mutil dantzak.

En toda la regata del Bidasoa y formando parte de ciclos más amplios (Mutil dantza de Lesaka, Zortziko de Arantza) encontramos bailes en círculo y sentido antihorario de jóvenes varones que reciben por ello el nombre de mutil dantza (danza de muchachos), pero las mutil dantzak, por antonomasia, son propias y exclusivas del valle de Baztán hasta el punto de constituir pieza fundamental de su patrimonio etnomusical y su gran interés cultural las hace representativas por derecho propio del ancestral folklore coreográfico de toda Navarra. Se han conservado diecinueve números distintos (algunas de ellas son variantes de otras) y su estilo y coreografías son únicos. En 1918 fueron unificados los distintos estilos que podían observarse de un pueblo a otro del valle. Los diferentes pasos, a diferencia de los iautziak, no son anunciados durante la ejecución por lo que las largas secuencias deben ser memorizadas por los mutildantzaris. La duración de los bailes oscila entre minuto y medio y ocho minutos. El círculo mágico concentra la atención y la abstraída mirada del dantzari y en su centro toca el txistulari que necesariamente debe ser buen conocedor de las danzas. En el mantenimiento y conservación de la mutil dantza baztanesa hay que citar al txistulari Mauricio Elizalde, que las aprendió de su padre, también txistulari, Antonio Elizalde; y entre sus dantzaris más entusiastas está el escritor y poeta euskaldun Mariano Izeta, que ha mantenido la privilegiada función de encabezar la fila de mutildantzaris en Elizondo desde 1939 hasta 1996.

La relación completa de las mutildantzas existentes, además del Aunitz-urtez introductorio de salutación, es la siguiente: Hiru puntukua, Billantziko, Biligarroaine, Biligarroaine zaharra, Billantziko txiki, Billantziko zaharra, Zahar dantza, Mando zaharraine, Xerri-begi, Xerri-begi zaharra, Muxiko, Xoxuaine, Ardoaine, Añar-haundi, Tellarin, Xoriaine, Añar-xume, Zazpi-iautzi, Zazpi-iautzi zaharra.

Mutil dantzak y iautziak son bailes secularmente masculinos que adquieren hoy con fuerza una nueva función social al ser disfrutados por ambos sexos en plano de igualdad dentro y fuera de su espacio natural, reservándose los varones su solemne representación ritual.

DANZAS DE MUJERES SOLAS

Aunque la cultura urbana ha asumido como danzas de mujeres numerosas versiones femeninas de danzas masculinas debidas a la actividad creativa de los grupos folklóricos (por ejemplo: sagar-dantza, neska-dantza de Jaurrieta), debemos reconocer que son escasas las danzas tradicionales estrictamente femeninas en el extenso catálogo de nuestro patrimonio coreográfico.

La danza de San Juan de Urdiain.

Se trata de una danza cantada que se interpreta la víspera de San Juan por mujeres en corro cerrado, acompañando la estrofa con un movimiento pendular en sus brazos unidos por las manos. La excepcionalidad de este ritual cantado da pie a la especulación sobre el carácter de manifestación residual de un tipo de danzas, en otro tiempo más generalizadas y hoy desaparecidas, cuya extensión abarca desde el Pirineo central hasta la costa galaica.

Arrayoz.

En esta localidad del valle de Baztán, el último domingo del mes de mayo era protagonizado por las Erregiñe, reinas de la fiesta de las Mayas. Dos niñas, casi adolescentes, acompañadas de otro grupo de cantoras realizaban después del rosario una cuestación por el pueblo cantando en Euskara coplas alusivas y bailando una jota singular que las mismas chicas cantaban acompañándose de pandereta. La blanca indumentaria, el tocado floral, la denominación y la extensión geográfica de similares tradiciones en Occidente permiten relacionar la fiesta con antiguos ritos de protección de la naturaleza en los que la disfrazada vendría a representar el espíritu mismo de la vegetación.

 

DANZAS DE HOMBRES Y MUJERES

Por sus características, funcionalidad y versatilidad, las danzas de hombres y mujeres constituyen el grupo más numeroso del magnífico legado que estudiamos. Y quizá también el que más bajas haya registrado en los últimos ciento cincuenta años. Su diversidad morfológica permitiría, si se aplicase el método de las ciencias naturales, efectuar una taxonomía que las agrupase en base a sus comunes características en género, especie y variedad. No es ésta nuestra pretensión, pero resulta conveniente subrayar algunos de sus caracteres. Básicamente son: la diferente actitud de ambos sexos en la danza (expandida en el hombre y cerrada en la mujer) y el papel preponderante de los bailarines que abren y cierran la cadena o corro, papel que se vincula a las funciones que la institución de la mayordomía les otorgaba en nuestras fiestas patronales. Junto a estos dos rasgos definitorios cabría citar el ceremonial repetido y reiterativo, el sentido antihorario de giro del grupo y las constantes coreográficas de la cadena o corro abierto. Dicho lo anterior como preámbulo y lejos de pretender describir las diferentes danzas y variantes existentes, examinaremos los géneros que en este epígrafe pueden encontrarse en Navarra.

DANZAS DE HOMBRES Y MUJERES EN DOS FILAS (EN CÍRCULO Y SENTIDO ANTIHORARIO)

El ingurutxo es el baile social mixto más extendido y representativo de nuestra Comunidad y cuyas variedades y ejemplares más significativos se hallan o hallaban, en el área determinada por los valles de Basaburua, Ulzama, Araiz, Larraun, Anue, Esteribar, Erro, Arakil y Aezkoa. La estructura rítmica del ingurutxo muestra siempre una determinada duplicidad con partes binarias y partes ternarias. Junto al ingurutxo, está el baile de la era (larrain dantza), cuyo ámbito de extensión es la zona media de Navarra y que reúne un conglomerado de ritmos y figuras coreográficas superpuestas en el tiempo como si se tratara de una formación geológica estratificada y cuya versión más elaborada y representativa procede de Estella. También el extremo nororiental de Navarra conoció una forma de danza mixta en corro, del grupo que estudiamos, que se perdió en las primeras décadas del siglo XX y fue recuperada para el repertorio de los conjuntos folklóricos en los años 1940 por el grupo Oberena de Pamplona y popularizada como el Ttun-ttun roncalés, que consta, a su vez, de dos danzas independientes: el Ttun-ttun de Isaba y el Ttun-ttun de Uztarroz.

 

El Ingurutxo de Leiza.

Puede considerarse como la más representativa de las decenas de danzas sociales de esta especie que animaron las tardes de fiesta de los pueblos de la Navarra húmeda. En Leiza, el Ingurutxo ha sido, y es, costumbre viva hasta nuestros días del que, sin perjuicio de ser contemplado como una tradición bien conservada, podría decirse que mantiene intacta su función social. En Leiza, bajo el nombre de Ingurutxo, encontramos dos formas de danza que no siempre van unidas: la soka-dantza y el ingurutxo.

La sokadantza que precede al Ingurutxo sólo se bailaba en algunas ocasiones. Los mozos forman la cadena unidos de las manos, marcando rítmicamente el paso. Los puestos preferentes, primero y último, son ocupados por el mayordomo y el compañero o ayudante. Tras realizar los puentes, el primer y último joven bailan frente a frente el belauntziko. Se incorporan las muchachas mediante un ceremonial de invitación que conducen el segundo y penúltimo dantzari de forma que será acompañada en primer lugar la pareja del aurrendari (el de adelante), que bailará ante ella, y unidos ambos por un pañuelo, el belauntziko. Seguirá el turno la pareja del azkendari (el último) y sucesivamente las de todos los participantes hasta completar la cuerda o soka. Cuando esto ocurre, bailan todos los muchachos de nuevo el belauntziko ante sus parejas.

El Ingurutxo tiene dos partes: Inguru Haundi e Inguru Txiki. Formado el grupo mixto, se separan las dos parejas principales y bailan solos (unidos por los pañuelos) una melodía en 2/4 en círculo alrededor de la plaza con un sencillo y muy común paso de baile. Después se suman el resto de parejas a la misma danza. Se ejecuta un nuevo puente con los pañuelos, bajo el cual pasan todos los bailarines. Se repite esta parte, puente incluido, que deja a los danzaris en la posición inicial, finalizando así el Inguru-haundi. El Inguru-txiki se baila a continuación igualmente por parejas y en corro, pero a lo suelto a ritmo más vivo y en compás ternario. El desplazamiento, veloz en relación al inguru-haundi, se interrumpe en ocasiones por las deiak o llamadas, para luego proseguir. Como danza social que era, el ingurutxo no tenía una duración o medida fija. Excepto por el siempre respetado toque de oración, dependía de la voluntad y capacidad del txistulari al que también se le dejaba descansar para continuar de nuevo tras un breve refrigerio.

El músico y compositor estellés P. Hilario Olazarán recogió en 1926 del gran txistulari de Leiza Evaristo Elduayen el conjunto de melodías de danza que integran el Ingurutxo y cinco años más tarde las publicó en versión para piano. El sacerdote capuchino distinguió tres partes: Soka dantza (que incluye cuatro melodías de soka dantza en 2/4, una en 5/8 y tres belauntzikoakdiferentes más una melodía para terminar esta parte); Inguru Haundi (en 2/4 y una melodía para el puente o zubia); y, Inguru Txiki (con dos melodías en 3/8).

 

El Baile de la Era de Estella.

Tal y como ha quedado fijado hoy, tras más de un siglo de vida, está compuesto por siete diferentes partes musicales que se corresponden con otros tantos tipos de danza: Pasacalles, Cadena en 2/4, Fandango en 3/8, Vals, Jota Vieja, Boleras y Corrida que muestran la sedimentación de algunos de los bailes de moda a lo largo del siglo XIX sobre una antigua base elemental de danza circular (karrika dantza e ingurutxo) en las comunales eras. Fue el gaitero Julián Romano quien escribió por vez primera el corpus musical del baile de la era. Su hijo Demetrio se ocupó de los ensayos para la extraordinaria actuación que con motivo de la visita real se hizo en 1903 y su compañero Anselmo Elizaga inició la saga de los gaiteros continuadores de la tradición. El padre Hilario Olazarán realizó una versión para piano en 1929 y en 1933 tuvo lugar su reestreno mundial el día de la Virgen del Puy. Hoy el brioso, alegre y completo baile estellés, aprendido y bailado por millares de navarros, es primordial seña de identidad de la ciudad de Estella.

DANZAS DE HOMBRES Y MUJERES EN CADENA

La Soka dantza.

Es propia de las zonas colindantes al norte y en ocasiones coincidentes con las del Ingurutxo, en la Navarra húmeda, al cual precede a veces en el mismo ceremonial. Se bailan o bailaron en Arantza, Santesteban, Ituren y muchos otros lugares. Al sur del Ingurutxo, la gizon dantza o giza dantza es e esencia el mismo tipo de danza y en pueblos de Burunda y Sakana son conocidas bajo la denominación de zortziko, que presenta equivalencias con la anterior y con el vecino aurresku. El esquema de estos bailes citados es invariablemente en círculo y sentido contrario al delas agujas del reloj. En cambio, dentro de este grupo, pero sin sentido direccional, se encuentra el lantza luze en Baja Navarra, sin un protocolo específico para la incorporación de las mujeres a la serpenteante cuerda y con uso de pañuelos, y la común biribilketa o kalejira que se improvisa en cualquier fiesta popular.

El Zortziko de Alsasua.

En Altsasu, como en muchos de los pueblos de Sakana y Burunda, el zortziko (zórziko en corriente acentuación local) es una institución. Lo bailan en la plaza los quintos por Santa Águeda ante todo el vecindario tras la cuestación anual. En la fiesta del patrón, lo dirige el alcalde con la solemnidad que permite la alegre sobremesa en la campa de San Pedro y se repite numerosas veces a lo largo de la tarde también en la plaza. Al comenzar el baile, los danzaris, quintos o mozos en general, se colocan enfrentados por parejas y a una indicación del txistu an unos potentes saltos. Se agarran de las manos de dos en dos. El primer dantzari de la derecha (zortzikolari) gira con su compañero y forma el puente para el resto de mozos. El zortzikolari comienza a bailar sin soltar la mano de su ayudante, sus pasos son enérgicos, ágiles, con frecuentes patadas al aire. Hay nuevo puente(¿ritual de conocimiento?) tras los saltos de rigor. El zortzikolari, sin dejar de bailar, indica a la última pareja, que se le va acercando con este fin, el nombre de la muchacha a quien quiere sacar. El joven saluda con reverencia y ofrece el pañuelo a la chica y ésta se incorpora ala cadena que sigue su desplazamiento circular. Posteriormente, entrarán el resto de chicas que se unen de las manos (antes con pañuelos) a la cadena. Desde que el popular txitulari Ramón Delfrade las introdujera, se bailan la jota y porrusalda tras la kalejira que dan fin al antiguo ceremonial. Como se ha dicho, el papel principal del primer zortziko en la tarde de San Pedro corresponde al alcalde, siendo costumbre que sacase a bailar a la cocinera responsable del menú de las autoridades. Terminado un zortziko se da comienzo a otro con cambio de aurrendari, y así sucesivamente. El conjunto de melodías que integran el Zortziko alsasuarra presentan predominantemente aires en 2/4 aunque también en 5/8

DANZAS DE HOMBRES Y MUJERES ENFRENTADOS POR PAREJAS O EN CÍRCULO CERRADO

La Porrusalda.

La porrusalda (caldo o sopa de puerros) o arin arin (ligero) es baile mixto a lo suelto y muy popular en 2/4 que en su simple esencia rítmica se extiende por la cornisa cantábrica hasta Portugal. En Navarra se baila con dos pasos que admiten las variaciones que el temple del danzari quiera introducir: a los lados y punteado. Unido a la jota por la costumbre, suelen ambos culminar determinados ciclos antiguos de danzas como los ingurutxos, soka-dantzas, etc., y cualquier sesión de baile actual.

La Jota.

Es baile de tardía introducción e Navarra. Aunque no existe información fidedigna al respecto, parece que en el primer tercio del siglo XIX ya se conocía. Musicalmente posee la jota compás ternario y tres o cuatro partes, dos o tres de ellas rápidas y unalenta, a ritmo de vals, llamada copla o canción. Esta parte lenta no existe en el Fandango u Orripeko, que además es de aire más rápido y línea melódica más elaborada. En la zona media de Navarra, a los fandangos se les conoce como jotas “baztandarras”. Hoy es habitual, incluso entre los músicos que conocen la diferencia, no hacer distinción semántica entre ambos. Los cuatro pasos característicos de la jota Navarra (y fandango) que se baila tanto en corro como por parejas son a los lados (con desplazamiento lateral), punteado (en el sitio), vueltas (sobre sí mismo) y corro (con traslación).

En Navarra siempre van separadas la jota cantada y la jota bailada. En el canto, como profunda expresión lírica y sentida desde la Ribera hasta el Roncal, en el baile, singular y propia respetando cada zona su estilo y carácter: en amplio corro en la Montaña, por parejas en la Ribera, con copla lenta para el agarrado, sinfónica con la Banda, exaltada con la gaita, recatada con el txistu, irresistible con el acordeón y siempre briosa, la jota como escribía el maestro de danzas pamplonés Maxi Aramburu “es la genuina manifestación de la danza en nuestra tierra que expresa la alegría de un navarro y el sentimiento del alma de un pueblo”.

ALGUNAS DANZAS SINGULARES DEL CALENDARIO FESTIVO

EL CARNAVAL

Puede afirmarse con rotundidad que todos los rasgos característicos que definen al carnaval rural europeo se manifiestan en nuestros iñauteriak: ritos purificadores y propiciatorios, ceremoniales de fecundidad/fertilidad con regeneración de la vida a través de la muerte, disfraces y máscaras, y, cómo no, danzas. En este confuso y abigarrado mundo mágico parecer la danza relegada a un segundo plano. Sin embargo, su presencia es más que notable y viene subrayada por el orden y el rigor que la fiesta le confiere, pese a su aparente desorden.

Algunas danzas que podemos ver en los ciclos carnavalescos son propias y exclusivas del carnaval; otras, sin serlo específicamente, han quedado fijadas en la propia fiesta. Ocurre lo primero con Zaragi dantza en Arano y en Goizueta, con el popularizado zortziko de Lanz, con las marchas y bolant iantzak de las comparsas bajonavarras, o con el rítmico desfile de los ioaldunak de Ituren y Zubieta. A estas viejas danzas hay que añadir la que bailan ahora los momotxorroak alsasuarras tras su letargo de más de ochenta años. Otras danzas adquieren especial significación en este tiempo singular, efecto que comparten con la fiesta patronal, pues la propia fiesta les proporciona un marco idóneo de desarrollo. Claros ejemplos de ello son los iautziak y kadrilleak ultrapirenaicas, la karrika dantza de Betelu, o la soka dantza de Arantza. También los juegos con sacrificio de animales al son de sus propias melodías (antzara joku) y diversas parodias bufas tienen su marco en esta fiesta invernal.

Martxak y Bolant-iantzak.

Se denomina genéricamente martxak (marchas) a un conjunto de melodías que musicalmente son biribilketak o pasacalles en compás de 2/4 con los que las comparsas de Carnaval recorren bailando los pueblos en Luzaide/Valcarlos y en la Merindad de Baja Navarra e su ritual función de cuestación por las casas y caseríos. Cuando la comparsa luzaidarra, que atrasa la celebración hasta el domingo de Resurrección, entra en la plaza lo hace bailando una de las bolant-iantzak (danza de volantes), una de las cuales, que el público conoce como “el Valcarlos”, es hoy pieza habitual en el repertorio de las orquestas que animan las fiestas de nuestra geografía.

El Zortziko de Lanz.

El espectacular drama carnavalesco de Lanz tiene lugar en la tarde-noche del Martes de Carnaval, cuando la villa es tomada por un impresionante cortejo de terribles personajes, cada uno con su específica y milenaria función. En la algarabía de los txatxos, máscaras sin rostro de multicolor y a veces femenino ropaje, que portan al malvado Miel Otxin, un fantántisco hombre-caballo (zaldiko) indomable arremete una y otra vez contra el grotesco y torpe Ziripot. Zaldiko será herrado, entre el humo y la ceniza regeneradora de la vida, por los siniestros y enigmáticos perrazaleak. El txistu no cesa en su recurrente y valseada melodía ternaria que sirve de vase melódica al aparentemente caótico discurrir del singular y sobrecogedor cortejo. Dos disparos de escopeta acaban con la vida de Miel Otxin, el bandido, el chivo expiatorio. Su cuerpo será quemado y de él, vencido el invierno, renacerá la vida en la Naturaleza. Todos danzan en círculo, en torno a la hoguera, el Zortziko que es hoy popularísimo baile. Este tipo de zortziko es una danza circular en 2/4 bailada por hombres que suelen formar parte de las soka dantzak, aunque en lugares como Lanz o Baztán adquiere vida autónoma. En los últimos años se ha popularizado enormemente en ambientes urbanos.

Las Kadrileak, Polkas y Contradanzas.

Son melodías de origen centroeuropeo que fueron muy populares en Valcarlos desde finales del siglo XIX hasta quedar perfectamente fijadas e su folklore coreográfico. Se conservan varias figuras diferentes que los jóvenes de Luzaide bailan después de ofrecer el repertorio de sus antiguas danzas de Carnaval. Aún siendo bailes universales, los luzaidarras han conservado cierta personalidad y una característica forma de bailarlos.

La Sagar dantza.

Es una danza propia del carnaval baztanés. En su acostumbrada ronda de cuestación por los caseríos, era bailada por cuatro mozos sosteniendo dos manzanas en cada mano y vistiendo de blanco y tocados de un cónico y multicolor gorro. De las tres sagar dantza que se recuerdan en el valle y cuyas melodías se conservan, Errazu, Maya y Arizkun , es la de ésta última localidad la más popular. La sagar dantza de Arizkun presenta una muy peculiar línea melódica con un ritmo de difícil medida que provoca un aparente desajuste con la danza, por lo que despierta el interés de los musicólogos. Esta danza, masculina en origen, ha sido adaptada como danza de muchachas y extensamente recreada por diferentes cuerpos de baile.

EL CORPUS CHRISTI

Sin olvidar que Pamplona gozó de muy ricas y vistosas danzas que animaban las procesiones religiosas de esta muy importante fecha del calendario litúrgico, debe hacerse breve referencia a la solemne fiesta del Corpus Christi, que en toda Navarra fue en tiempos brillante y espectacular. Los marciales cortejos, que desfilan y bailan al son de las martxak, reúnen un conjunto de anacrónicos personajes e indumentarias tomados de los ejércitos franceses decimonónicos, de las llamadas compañías de naturales, de las carlistadas, etc. y que han pasado ya a formar parte del folklore de la región.

SAN JUAN

El Baile de la Balsa de Torralba del Río.

Este baile se celebra por la festividad de San Juan, en el marco de un complejo ceremonial que ofrece valiosos elementos del ritual propio del solsticio de verano. En torno a esta sencilla danza hallamos una medieval cofradía, linaje histórico, fundamente conocido y profunda reminiscencia simbológica. Cuenta la tradición que hace más cuatrocientos años, los cofrades de la Cofradía del Glorioso San Juan Bautista y Alabarderos, fundada a finales del siglo XIV, se pusieron a bailar de alegría junto a la balsa en la que habían dado muerte al último moro, Juan Lobo, que capitaneaba una partida de bandoleros. No se conoce con precisión el desarrollo de la fiesta en aquél tiempo, pero sí tal y como se celebra al menos desde hace más de cien años. La víspera de San Juan, llegan los músicos y se encienden hogueras, dando comienzo la fiesta que continuaba hasta el amanecer, momento en que era costumbre acudir a la fuente a purificarse con el agua de las primeras horas del día. Un cofrade, con la cara pintada de negro, se disfraza de moro (Juan Lobo), utilizando diversas ramas para cubrirse. Los mozos le persiguen y, tras varias escaramuzas y huidas, el fugitivo se zambulle en la balsa desde donde salpica a quien intenta atraparle. Al fin es apresado, juzgado en el frontón, condenado y ejecutado. Los cofrades, tras la batalla, se visten con sus propias prendas y atributos (bastón tallado, lazos de seda con pañuelos multicolores y flores frescas en la lanza del abad) y con ellos acuden a la procesión y solemne misa. Por la tarde, tras las vísperas y el rosario, los cofrades con la música van a la balsa donde tiene lugar el alarde en el que cada cofrade, por riguroso turno, comenzando por el abad, debe bailar ante la lanza. Se desconoce cual fue el baile en el pasado, pero desde que se tiene noticia ha sido tocado con melodía de jota por gaiteros con tres partes, una de las cuales más lenta a modo de coplacanción. Cada cofrade bailaba con relativa libertad sin ajustarse a unos pasos fijos predeterminados. En general, es un baile sencillo. Este bloque tradicional, cuyo mérito descansa en la supervivencia, es sin duda valioso testimonio de un muy rico y antiguo ritual donde danza, agua, fuego, cofradía, lucha de moros y cristianos, chivo expiatorio, espíritu vegetal, etc. colman el inventario de elementos para el estudio etnográfico del día de San Juan. En 1956, el grupo Larraiza de Estella estrenó con música adaptada por el P. Hilario Olazarán una coreografía creada por Francisco Beruete, que hoy forma parte del repertorio de los grupos folklóricos de Estella con el nombre de Baile de la Balsa.

DANZAS JUEGO

La actividad lúdica tradicional de los jóvenes, vinculada al ritmo y a la música, ha dejado en nuestro acervo cultural un sinnúmero de danzas-juego consistentes en divertimentos populares de habilidad, gracia y destreza ejecutados al son de una melodía y, generalmente, mediante un sencillo y determinado paso de baile. Su origen está en el descanso y diversión que acompañan alas tareas efectuadas en común y solidariamente por los nekazariak (labradores): deshoje de maíz, fabricación de cal (kisulabeak), construcción de tejados de las casas (Bizker-besta), recogida de leños o helechos (Garratu-besta), y en cualquier otro momento de diversión (sobremesas de celebraciones, etc.). El inventario es muy amplio, y es la zona de los valles de Ulzama, Baztán, Erro y Aezkoa la que posee la casi exclusiva del mismo. Hay danzas-juego, llamadas también irri-dantzak (danzas para hacer reír), en las que la habilidad exigida consiste en seguir e imitar los disparatados movimientos del que dirige la fila (itsas-dantza), en bailar sobre un almud a ritmo in crescendo (almute-dantza), en saltar un cinto colocado cada vez a mayor altura (gerriko-dantza), o análogamente sortear una hilera de sillas sin tropezar con ellas o con los compañeros (alki-dantza o katedra-dantza). Otras consisten en diversos juegos de palmadas por parejas o esku-dantzak (Olagüe, Imotz, Baztán, Luzaide/Valcarlos), asimismo a ritmo cada vez más rápido y alguna de ellas en combinación con un ariñ-ariñ, o juegos de señalización progresiva de partes del cuerpo con las que hay que tocar el suelo, saltar y seguir bailando (Saint petike dantza o Ipurdi-dantza)… Lo que fue diversión habitual de jóvenes adolescentes ha quedado hoy, por efecto de la evolución de los usos y gustos, en el reducto de los juegos infantiles o simplemente ha desaparecido. Los grupos folklóricos se ocupan, con buen criterio, de recrearlos en sus representaciones públicas.

País Vasco

Danzas vascas

Las Danzas vascas (en euskera Euskal Dantzak) son una parte muy importante de la cultura vasca y la fundamental de su folclore. Cada territorio histórico, o provincia, tiene las suyas propias. Cada pueblo tiene su danza que se acostumbra a bailar en sus fiestas mayores. Algunas de ellas son muy antiguas perdiéndose su origen en los tiempos, otras son recreaciones más o menos modernas de viejas danzas y algunas son nuevas coreografías con base popular.

La realización de los bailes, que intentan recrear situaciones o acontecimientos, y que se realizan para la conmemoración de fiestas y actos especiales dificulta la clasificación de los mismos ya que son multitud los parámetros para realizar estas, cada estudioso viene realizando una clasificación diferentes, por ejemplo Juan Antonio Urbeltz ha seguido criterios morfológicos y coreográficos en la elaboración de un sistema de clasificación de las danzas vascas, mientras que el folclorista vasco José Antonio Quijera ha empleado criterios formales y coreográficos, una propuesta que, difiere de la Juan Antonio Urbeltz, o el temporal seguido, entre otros, por Julio Caro Baroja.

Centrándonos en a las diferentes tipologías de danza, no se puede pasar por alto tres formaciones características de realización:

  • Los bailes de romería o plaza, basados en los bailes que se celebraban en las romerías y cuya participación era popular y espontánea han pasado a engrosar el repertorio de los grupos de danza establecidos, si bien es verdad que todavía se vienen realizando en todas aquellas romerías, sobre todo en los lugares rurales del país, este tipo de bailes populares y espontáneos que invitan a participar libremente a todos los romeros y visitantes.
  • Las danzas de espadas, las danzas de espadas, que tienen un paralelismo evidente con las europeas del mismo tipo. Su realización, siempre ligada a la conmemoración o a rendición de honores, está ligada a la danza ritual donde el pueblo apoya con respeto a cada colectivo de danzantes.
  • Las danzas de fin de fiesta, este tipo de bailes se realizan para marcar el fin de unas fiestas o de un periodo concreto, como el carnaval, han servido de simbólico colofón al desenfreno festivo, representado en el golpeo, vapuleo y quema del pellejo de vino inflado y vacío. Es el fin de un ciclo y el comienzo de otro..

Se observan ciclos completos de zonas específicas junto a danzas determinadas extendidas por todo el territorio, o salpicadas en ciertos enclaves. A continuación se exponen, por territorios, algunos de los bailes más representativos explicando su origen y particularidades

Kaxarranka

Este baile se suele realizar en la localidad de Lekeitio el día de San Pedro, patrón de la cofradía de pescadores. Ese día la cofradía elegía a su secretario o mayordomo el cual debía dejar en depósito una cantidad de dinero para demostrar así que no quería enriquecerse con dinero de la institución. Al mayordomo saliente se le devuelve el dinero en depósito el cual se transporta en una arca o kutxa junto con los libros de las cuentas del año.

El baile en cuestión se realiza encima de la caja. El mayordomo se sube al arca y ésta es levantada por ocho arrantzales(pescadores) y el mayordomo, que va vestido con camisa y pantalón blanco, faja roja, pañuelo rojo al cuello y frac, llevando en la mano izquierda una chistera de color negro y en la derecha un banderín con las llaves de San Pedro bordadas, interpreta el baile en diferentes puntos del pueblo y enfrente al domicilio del responsable saliente.

Dantzari Dantza

La Dantzari Dantza que se realiza en el duranguesado, antigua Merindad de Durango, es una de las danzas más representativas del País Vasco, por su ritmo, por su fuerza y la belleza de sus figuras. El instrumento al son del cual se recuerda haber bailado siempre es el txistu, componiendo el conjunto un txistulari y atabalero.

Las anteiglesias en las que se tiene constancia de que se realizaba esta danza son: BérrizGarayYurretaAbadianoIzurtza y Mañaria y para ser partícipes de ella había que pasar por una selección a la que acudían las diferentes cofradías de cada Anteiglesia que solía ser bastante numerosa ya que siempre ha sido un honor pertenecer al grupo de “dantzaris”.

Esta danza es en realidad un conjunto de nueve danzas diferentes, de ellas, cuatro son danzas de ritmo y coreografía individual similares, son: Zortzinango, Banango, Binango y Launango. Lo que cambian son las coreografías generales, en las que como sus propios nombres indican, se bailan de uno en uno, de dos en dos, de cuatro en cuatro o de ocho. Otras tres de estas danzas duranguesas se bailan con juegos de palos o espadas, y son: Ezpata joko txikia (juego de espadas pequeñas), Ezpata joko nagusia(juego de espadas grandes) y Makil jokoa (juego de bastones) y finalmente nos quedan dos danzas, la primera y la última de la serie, la primera hace la introducción “dantzaris” destacando la figura del ondeado de la bandera sobre las cabezas de los danzantes (ikurrin dantza (baile de la bandera)), la segunda es la que cierra el ciclo, se conoce con el nombre de Txontxongilo(marioneta) y su figura principal es la elevación del capitán del grupo sobre los demás.

Arku Dantza (baile de arcos)

Este baile, que antes bailaban los hombres y hoy lo hacen las mujeres, consta de dos partes diferenciadas. En la primera de ellas se interpretan los pasos con el grupo situado en posición vertical, mientras que en la segunda el grupo de dantzaris da un giro situándose en posición horizontal, y repitiendo los mismos pasos y cruces que en la primera parte. Las danzantes van vestidas de hilandera (albarcas, falda, corpiño negro, camisa blanca y pañuelo).

Zinta Dantza (baile de la cinta)

Al igual que el arko dantza en este baile se ha cambiado el sexo de sus ejecutores, antaño lo interpretaban los hombres mientras que en la actualidad lo hacen las mujeres. Estas van vestidas de hilanderas.

La danza se realiza por nueve dantzaris. Una hace de capitán mientras que las otras ocho cogen cada una una cinta que cuelga de la punta de un palo (sostenido por dos chicos). La capitana comienza con unos pasos en solitario que terminan dando la señal al grupo para que comiencen a trenzar las cintas alrededor del palo. En la segunda parte, con estructura idéntica a la primera, se realiza el destrenzado.

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Kontrapas

Danza guipuzcoana interpretada por mujeres que se realiza como salutación a las autoridades. Bailan un número indeterminado de parejas.

Sorgin Dantza (baile de brujas)

Este baile se incluye dentro de las fiesta de invierno y de carnaval. Se conserva en la localidad de Oria próxima a Lasarte y parece que fue llevado allí por obreros Vergareses.

El grupo está formado por un número indeterminado de parejas que está dirigido por un capitán y un sargento (el que lleva la bandera). La mitad van vestidos con ropa blanca, al uso del país, cubriendo su cabeza con un alto sombrero cónico de color azul, rematado en una borla de lana, la otra mitad van vestidos con ropas femeninas, al estilo de las aldeanas guipuzcoanas de principio de siglo XX.

Después de una introducción, la ibilketa (marcha), que es bailada por todo en grupo y el capitán, sigue una parodia del comportamiento hombre – mujer; abrazados, caricias, movimientos ostentosos de faldas, provocaciones todas ellas de la parte masculina sobre la femenina, aunque en esta danza algunas femeninas no suelen ser mancas que digamos. Se procura que sea muy divertido y provocar el chiste la risa entre el público.

Continúa el baile con una danza en corro, una caricatura de lo que el pueblo puede entender con una danza de conjuro, donde los dedos índices de los dantzaris parecen querer lanzar todo tipo de males.

Luzaideko Ihauteria (carnaval de Luzaide)

Este carnaval originario de Luzaide consta de muchas y variadas partes y en ellas participan varios personajes siendo los más destacados los siguientes:

  • Zigantiak: son dos figuras femeninas que van vestidas de blanco con boina roja. Las transportan por dos personas y representan los gigantes de la fiesta.
  • Zapurrak: van vestidos con mandíl de cuero negro, gafas, barba postiza y un hacha de madera sobre el cuerpo y llevan en la cabeza un alto sombrero negro y con espejos. Representan a los zapadores de un ejército.
  • Makilari: ataviado con Guerrera roja con brandeburgos y pantalón blanco engalonado. Representa la figura del “tambor mayor”. Con su bastón, rematado en una bola, realiza diversos movimientos acrobáticos pasándola entre los dedos de cada mano, lanzándola al aire…mientras baila un melodía.
  • Banderariak: Ataviados con una casaca roja, boina del mismo color y vistosamente engalonada llevan consigo una bandera de Luzaide.
  • Bolantak: son los que cierran el cortejo. Visten de blanco, camisa de pechera cubierta con cadenas de oro y joyas, pantalón adornado con cintas y cascabeles, espaldacintas de colores, faja morada en la cintura que se anuda a un costado y guenates blancos, cubre la cabeza con un sombrero de cartón recubierto con flores de colores y brillantes.

Una vez acabadas las danzas de todos estos personajes abandonan el recinto para aparecer posteriormente acompañados de sus parejas femeninas con las que bailarán una serie de variantes de “Soka-Dantza” finalizando con este último.

Las mujeres visten con falda roja y corpiño azul y engalanadas al igual que los dantzaris masculinos.

Axuri Beltza

Esta danza, originaria de Jaurrieta, un pueblo situado en el valle de Salazar es una de la pocas danzas cantadas que se conservan. Se realiza formando un corro que gira en sentido contrario a las agujas del reloj (algo que sucede en la mayoría de las Soka dantzak (bailes de cuerda) e ingurutxo).

La elegancia de la entrada del grupo de mujeres así como la vestimenta negra con vistosos adornos hacen que siempre que se interpreta sea muy bien acogida por el público.

Este baile se baila únicamente el día 15 de agosto, en las fiestas en honor a la Virgen de la Blanca, patrona del pueblo, en la romería que se hace en la ermita como a la bajada de la romería en la plaza del pueblo.

El baile es única y exclusivamente bailado por las mozas del pueblo, con la única ayuda de una o dos acordeones.

Kaskarotak

Un baile femenino donde el grupo de danzantes porta una cesta plana, otara donde se recoge, o recogía, el pescado en la descarga de los pesqueros en puerto. El baile nació en la espera, donde se cantaban y bailaban con pasos de gran vivacidad y con un típico taconeo de pies.

Lapurdiko Ihauteria

En el carnaval del Labort se suele representar de dos diferentes maneras. La primera es la que suele corresponder a la representación de periodicidad regular, anual, que suele estar restringida al ámbito local y en las que los grupos que participan recogen productos y dinero para la realización de una comida. Los participantes participan enmascarados y son conocidos como piltzar o zirtzilak.

La segunda forma es la que se da cuando hay suficiente gente para realizar el montaje lo que le quita su carácter periódico. Son una comparsa definida con variados y coloridos personajes.

El final del carnaval se realiza con la representación del ajusticiamiento de Zanpatzar (que ha debido tener otros nombres más personales) mediante la hoguera como apunta la cita de Getari (Guethary)

Auritz

Burguete es un pueblo navarro situado a orillas del río Urrobi, afluente del Irati, en una espaciosa llanura al pie de de los Pirineos.

Cobra una gran importancia turística al hallarse a 3 km de Roncesvalles y cercano al pto. De Ibañeta.

La música de estas danzas fue recogida por el Padre Donostia y las danzas totalmente perdidas han sido reestructuradas por el Grupo Andra Mari de Galdácano.

Las cuatro primeras partes pertenecen al grupo de los Ingurutxoak. Con este nombre se conocen en la navarra Occidental algunas formas coreográficas y musicales, de especiales características dentro del grupo de danzas de hombres y mujeres.

Después de los Ingurutxoak es costumbre, como en otros muchas zonas del país, el bailar el fandango y la porrusalda.

Las dos siguientes partes son danzas-juego, la primera de ellas recogida en el caserío Goikoa de Orbaizeta a Almirantearena, de 76 años de edad, en febrero de 1977. De la segunda danza-juego diremos que la música ha sido también recogida por el Padre Donostia y que es similar a otras danzas-juego europeas.

De está en concreto, sabemos que el jefe o capitán iba armado de un látigo para castigar a todo aquel que no hacía los mismos movimientos que el ejecutaba, que solían ser ocurrente y difíciles.

Erreberentzia (reverencia) o ezpatadantza (baile de espadas)

La ezpatadantza de Guipúzcoa está constituida con dos grupos de bailarines que desempeñan papeles diferentes.

La parte más numerosa la forma la comparsa (en ocasiones compuesta por más de cien dantzaris) que se reparten en cuatro filas y son dirigidos por un capitán, el buruzagi. Cada dantzari lleva en su mano derecha una espada mientras que con la izquierda coge la punta de la espada de su compañero de fila. Los cuatro primeros, uno por cada fila, entregan la punta de su espada al capitán que coge dos por cada lado con la mano correpondiente.

Las otra parte la forman cuatro bailarines, los llamados azkendariak (los últimos) que llevan en sus manos sendas espada cortas cuyos puños están cubiertos por un pañuelo que cae, ocultándola, sobre la mano.

La danza se inicia con la formación de puentes, zubiak, que comienzan cuando el capitán levanta sobre su cabeza las puntas de las cuatro espadas y da media vuela colocándose enfrente de sus compañeros de cortejo y dirigiéndose al fondo de la formación. En esta maniobra es seguido por el resto de las filas de danzantes que, en el momento de girar, levantan sus espadas por encima de su cabezas. La final los azkendariak quedan colocados en la cabeza del cortejo. Se vuelve a repetir el acto en sentido contrario quedando de nuevo el conjunto como a principio pero detrás de los azkendariak.

Don Manuel de Larramendi dice de estos cuatro personajes, que bailaban de uno en uno

Cantabria

Música y danzas

Las danzas en Cantabria presentan un gran variedad, con complicadas danzas de lanzas y paloteos, formas populares como el pericote lebaniego ojotas montañesas o religiosas como picayos.

Entre las danzas, algunas de ellas recuperadas en los años veinte por Matilde de la Torre, en Cabezón de la Sal, destacan la Baila de Ibio, danza guerrera adaptación de la Danza de las Lanzas de Ruiloba, la danza del Romance del Conde Lara de aire cortesano, la Danza de los Arcos de talante más campestre, y las de Pericote y el Trepeletré de Liébana.

Las danzas de los Picayos se acompañan de canciones de tema cambiante, que aludían a las necesidades o quejas del pueblo planteadas ante el patrono o patrona del lugar como petición para que fueran atendidas. Quizá una derivación de estas canciones sean las letras de los más actuales copleros, que no eluden ni las mofas ni el escarnio de personajes o instituciones.

Existe una rica tradición de música vocal donde destacan la característica tonada montañesa con la voz sola o acompañada de gaita, las rondas, las mordaces coplas acompañadas por el rabel y las pandereteras. Una agrupación instrumental bastante popular es la constituida por un tamboril y un clarinete agudo denominado localmente como pitu montañés. Otros aerófonos tradicionales han sido la gaita, en expansión, y la vozaina, el silbu o losalbogues ya en desuso.

La música folk cántabra no ha tenido la misma proyección en el exterior que la gallega o asturiana, si bien Cantabria también vive desde los 70 la corriente de recuperación con grupos como La Humera y Atlántica (ya desaparecidos), IbioLuétiga y más actualmente con grupos como Garma, Naheba, Tanea, Cahórnega… y multitud de festivales destacando el Festival Intercéltico de Orejo.

“LA BAILA DE IBIO”

Esta pieza se basa, principalmente, en la “La Danza de las Lanzas” de Ruiloba, donde aún se conserva por tradición y es posible disfrutar su ejecución en las fiestas patronales.
Al comienzo de los años treinta, Matilde de la Torre, fundadora de la Agrupación “Voces Cántabras”, tomando como ejemplo la “Danza de las Lanzas”, creó esta coreografía espectacular, con el acompañamiento de la caracola, y rodeándola de un aire casi legendario.
En enero de 1932, a pesar de que no se trataba de una pieza puramente folclórica, La Baila de Ibio se convirtió en la autentica protagonista de la fiesta anual de la “Sociedad Inglesa de Danzas Folclóricas”, conquistando una ovación inolvidable del público que llenaba el Albert Hall de Londres, tal como la propia Matilde de la Torre recordaba después, emocionada, en sus artículos recopilados bajo el título “La Montaña en Inglaterra”.

“LA DANZA DE ARCOS”

Esta danza subrayaba las fiestas de mayor rango en muchos lugares de Cantabria, sobre todo desde la zona de Siete Villas hasta prácticamente junto a Laredo. Aquel viejo dulzainero conocido como “el ciego de Seña”, nos comentaba como él la había tocado muchas veces en Limpias.
La Danza de Arcos ha tenido igualmente una presencia significada en Liérganes, en el Valle de Aras, Toranzo y Trasmiera hoy, afortunadamente, se ha recuperado por ejemplo en Polanco y en Isla, manteniéndose la danza como parte de las ceremonias para honrar a sus santos patronos, al igual que ocurre en Cicero, Castillo y Gama, entre otros lugares de Cantabria.
El origen de La Danza de Arcos habría que buscarlo, según algunos, en las romerías medievales y en las antiquísimas procesiones del Corpus; de ello puede ser una reminiscencia el arco del triunfo, que en algunos casos, los danzantes hacen con sus arcos floridos en el interior de la iglesia.
Una figura insustituible en La Danza de Arcos, junto con el capitán o guiante y los partidores, es el llamado “zorromoco”, o a veces también “rabonero” o “rabón”; se trata de un personaje encargado de divertir al público con sus piruetas y jerigonzas, manteniendo al mismo tiempo suficientemente abierto el corro de espectadores para que la danza pueda desarrollar holgadamente todas sus vistosas evoluciones. En una vieja fotografía realizada por el hijo del ilustre escritor Don José María de Pereda, es posible ver un “zorromoco”, que recibía el nombre de “bastonero” ataviado con pieles de cordero y empuñando un alto garrote en cuyo extremo tenía atada una vejiga y un campano. Por cierto que en esa versión de Polanco, la danza solía ir rematada por una torre formada por los mozos, trepando uno de ellos hasta la cima para desde allí lanzas los consabidos vivas a la concurrencia.
La danza se acompaña bien con dulzaina y tambor o con piteros, existiendo melodías y ritmos muy diversos, entre los que a veces solía figurar la del “mambrú”, teniendo en cuenta que suele formar un conjunto único con la de arcos también la danza de palillos o paloteo.

“LA JOTA MONTAÑESA”

En las hilas del invierno al son del rabel en las cocinas, la final de las deshojas, en el corro junto a la bolera, en los portales, a la salida del rosario o en las tardes del domingo, cuando sólo se bailaba a lo suelto y la única música era la pandereta, nuestras mujeres mostraban toda su gracia en el movimiento reposado de la jota a lo “pesau”. Y después todo el brío y la agilidad y la gracia ocurrente también de los bueno bailadores cuando el ritmo se torna más ágil y alegre, a lo ligero, o al periquín. “la muda” o “a lo mudau”, que así se llamaba porque en esa segunda parte estaba permitido mudar o quitar la pareja.
En las brañas junto a las ermitas, o en la misma plaza, en las fiestas importantes, se traía a los músicos, gaiteros, dulzaineros, el pito y el tambor, para dar mayor importancia todavía a la solemnidad del día. Más tarde sería el baile a lo “agarrau”, para escándalo de viejucas y hasta de las autoridades civiles y religiosas. Y los tiempos del manubrio, que fue ya una modernidad increíble.
Hoy todavía, sigue siendo “a lo alto y a lo bajo, a lo pesau y a lo ligero” el uso de nuestra tierra, tal como cantase la vieja que tocaba el pandero. Y el “entrar a mojar”, y el “pegársela” al engaño el bailador y la bailadora, siguen siendo la sal y pimienta de nuestra jota.

“EL ROMANCE DEL CONDE DE LARA”

Es uno de los escasos ejemplos de romances españoles que se bailan y cantan al mismo tiempo.
El texto describe las vicisitudes amorosas de la condesa que vestida de peregrina marcha en busca de su esposo el conde, a punto de volverse a casar.
En alguna época, esta danza se interpretó cantando el grupo de pandereteras el romance de Gerineldo; en Ruiloba por ejemplo, donde es conocida como “El baile a llano”, todavía hoy una parte muy importante de las fiestas patronales de ese valle; Cuando sus mozos y mozas lo exhibieron en la Exposición Internacional de Barcelona, en el año 1929, llamó tan poderosamente la atención de Don Ramón Menéndez Pidal, director de la Real Academia Española, que se trasladó a nuestra tierra para recogerlo en una película en compañía de un profesor del Instituto de las Españas en Nueva York.
El origen de la danza o baile a lo llano es evidentemente cortesano y conserva un aire de gran elegancia. Comienzan las mozas rechazando con su desdén a la invitación de los bailadores, pero acaban consintiendo, manteniendo durante las distintas evoluciones un gesto como de timidez o recato, no exento de coquetería. Encierran una gran belleza los pasos menudos y las revueltas de las bailadoras. Ellos hacen gala en algún momento de habilidad y picardía, levantado ligeramente con el tacón las sayas de la pareja. Uno de los momentos más significativos es cuando haciendo ellos la reverencia, posan las chicas una mano sobre su cabeza, como signo de consentimiento.

“EL BAILE DEL CUEVANUCO”

El 27 de marzo de 1944, el investigador Esteban Guzmán Ricis descubría, junto con un baile de la rueda, un pericote que según parece dio lugar a este baile del cuavanuco. El hallazgo se produjo en el pueblo de Lores, en la Pernia palentina, en la divisoria con Liébana. A continuación fue montada una coreografía por parte de folcloristas de Palencia, y posteriormente, según las noticias de que disponemos, fue adoptado por los grupos de nuestra región. El baile se acompaña con una conocida tonada popular:
“un pasiego jura y vota, que ha de llevarme a Pas.
Yo le digo que no quiero llevar el cuavanuco atrás”
Tienen un gran protagonismo las albarcas de madera y el cuevanuco a la espalda, en una escena que pretende situarse en algún lugar de la pasiegueria, si bien los pasiegos no llegaron nunca a bailarlo. Ante el desdén de las mozas, forman ellos un corrillo del que surgen murmullos de complicidad. Responden ellas emprendiendo un baile alegre y vivaz, al que no tardan en sumarse los bailadores sin descalzar siquiera las albarcas a madreñas.

“EL TREPELETRE”

No se conoce el origen de este baile, divertido y lleno de simpatía. Solía bailarse en algunos pueblos de Liebana. Todavía quedan tresvisanos que recuerdan haber pasado muy buenos ratos con el trepeletre. Los bailadores, dando muestras de picardía, van alternándose sucesivamente en la elección de la pareja, al compás de los que dice el cantar: “ahora si que me voy con usted, dejármela sola, sola solita las quiero yo ver, saltar y brincar, revolotear, dar vueltas al aire”.
La letra y la música del trepeletre, aunque con texto bastante más reducido, solían utilizarse por parte de las niñas para diversos juegos de corro en algunos lugares de Cantabria. Las estrofas para el baile suelen tener un tono bastante jocoso, por ejemplo la que dice: “al estribillo madre, al estribillo, que una pulga saltando rompió un ladrillo; al trepeletre, ahora si que me voy con usted”.
En cuanto a la instrumentación del acompañamiento era variable, pero generalmente estaban siempre presentes las tarrañuelas, o el triscar de los dedos.

“EL PERICOTE”

En algunas zonas de Cantabria este era el nombre con que se designaba las segunda parte del baile de la jota, “a lo ligero”, pero es también la denominación de un baile singular, propio de lebaniegos y tresvisanos. El pericote comienza avanzando y retrocediendo los mozos ante la hilera de bailadoras, con repetidas invitaciones al baile que son en principio rechazadas por las mozas con un gesto de coquetería, volviendo la cabeza. Finalmente se entregan a una serie de figuras y evoluciones propias de una autentica danza.
Existen distintas modalidades respecto al número de bailadores. En esencia se trata de equivocar a los demás componentes de cada grupo en cuanto a ocupar o no el lugar del centro. Puede acompañarse con castañuelas y con el canto de las pandereteras que entonan una curiosa cantinela: “a bailar el pericote, como lo bailaba Juan, como lo bailaba Pedro de rodillas por el suelo”, pero se acompañaba también igualmente con gaitero, o solo con tambor, o incluso golpeando una simple lata; así ocurría en Tresviso, mientras las viejucas hacían corro de cuclillas alumbrando con sus velas, ya que a veces, junto a otros bailes, se prolongaba hasta altas horas de la noche.

“LOS PICAYOS”

Los picayos, de origen antiquísimo, son propios de la Cantabria Occidental.
Laurent Vital, ayuda de cámara del Carlos V, cuenta como en el año 1517, al entrar en San Vicente de la Barquera el día de San Miguel, el emperador fue recibido por una comitiva de al menos doscientas mozas que cantaban en su honor acompañándose con el sonido de sus panderetas: “las mozas le acompañaron muy gozosamente hasta su palacio, que estaba junta a la villa, en un monasterio de franciscanos”. Cabe suponer que se trataba de un canto de picayos.
Con picayos también, rindieron honores a Juan de la Cosa en varios lugares de Cantabria a su vuelta de América; así consta según Jesús Cancio y García Lomas, en un documento aparecido en una colección particular de Carmona.
En tiempos más próximos, en 1882, las mozas de Novales cantaron picayos al Rey Alfonso XII. Hoy se utilizan ocasionalmente como ceremonial de bienvenida a algún personaje de especial importancia, pero sobre todo, según tradición, como parte ritual en la celebración del patrono de cada lugar. Por esta razón, aunque no siempre sean danzados, son también conocidos como “el baile al santo”, baile que es interpretado por un grupo de mozos, repicado tarrañuelas, al compás de las panderetas con que acompañan su canto las picayeras; el ritmo es llamado por algunos “de torta y leche”.

 

Asturias

Fandangos

Algunos de los Fandangos que se conservan son : el fandango de Pendueles, el fandango Puntiáu, ¡Ay Pachín!, Aldeanu, el Ringo-Rango, etc…
Aunque no es un ritmo propio de Asturias, se hizo muy popular, habiendo numeros ejmplos de fandangos.
Se baila desde el siglo XVII, y aunque en el resto de España se canta con coplas de cuatro versos ílabos, en Asturias solía añadirse un más.

Su mayor atractivo residía en la complejidad de los pasos, que iba aumentando en cada vuelta.

Geringosas

Baile muy antiguo, siglo XV, cuyo nombre procede de jerigonza, nombre que comúnmente se daba al latín que hablaban los monjes.
Un ejemplo clásico de este estilo es La Xiringosa.

Giraldillas

A este estilo pertenecen Asturias, Patria Querida, Chalaneru, el Carmín de la Pola, El mio Xuan, etc…

Este estilo de baile surgión de la unión de dos formas ya existentes, las jotas y las danzas primas, haciéndose muy popular. El baile consiste en girar sobre un pie dando una vuelta, continuando la danza enlazándose por los dedos.

Jotas

Son conocidas la Jota al Centru, A mi me gusta la gaita, la Jota de la Rosa, la Jota Pumarega, la Jota Payares, etc…

Con la Jota Asturiana el baile de romería se hace ritmo trepidante, por eso se conoce también como baile a lo ligero. Este baile extendido y conocido por toda la región es uno de los preferidos por todos; tanto bailarines como espectadores.

También abundan las jotas con innumerables variantes locales: Boal, Grandas, Eo, Pumarega,Cangas etc. Merecen especial mención, en la parte sur de la zona, la jota como la de Llaciana.

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Saltones

Baile emparentado con los más antiguos de Asturias, aunque mucho más rápido. Su nombre procede de la exageración con que se ejecutan los pasos. Es una pieza clásica de los gaiteros, quienes acompañan a los bailarines. También es conocido como xiringüelu, a lo lixero o saltiquera, porque va saltando de un cantar a otro, lo que hace del Saltón una pieza de tipo improvisado

Ejemplos de Saltón son el Xiringüelu de Avilés y el Xiringüelu de Gijón.

La media vuelta

Es un baile típicamente vaqueiro, acompañado por panderos y canción que marcan en cada momento los cambios de unos pasos a otros. Se ejecuta habitualmente en filas enfrentadas de hombres y mujeres.

 La patada

Baile característico de las brañas vaqueiras de Belmonte. De grandes contrastes rítmicos, llama la atención el final de cada estrofa, en el que los bailadores agarran por la cintura a su pareja y la elevan bruscamente.

La danza prima

Danza asturiana con tres características principales: es colectiva (participa todo áquel que lo desee), circular (los participantes, unidos por las manos, forman un corro que se ensancha o se estrecha a la vez que rota en sentido contrario a las agujas del reloj) y coral (sin instrumentos, un danzante lleva la voz principal y el resto hace el coro).

En muchos lugares se conoce con el nombre del patró

n de la fiesta (danza de San Juan, de San Antonio…)

La Danza Prima se realiza en torno al elemento central de la fiesta: la hoguera, el árbol,…O en sus proximidades: plaza de la iglesia o del ayuntamiento.

 

 

 

CANTOS DE ASTURIAS

música asturiana tiene una enorme variedad de estilos muy diferentes unos de otros: la tonada, la instrumental de gaita, las canciones que acompañan los bailes, los ramos y canciones rituales del oriente que acompañan a “las jogueras” y “reverencias”, las añadas, y los romances

Azabache tiene recogidas más de cincuenta ofrendas de ramos, reverencias y jogueras. Entre la música de gaita, además de la que acompaña los bailes, están las marchas procesionales, alboradas, la misa asturiana, y canciones tradicionales.

Como muestra de las músicas que acompañan a los bailes citaremos las que habitualmente componen nuestro repertorio, que son las siguientes, agrupadas según las dis

tintas zonas a que pertenecen:

  • ZONA ORIENTAL: Jota de La Magdalena, Habanera de La Magdalena, Danza de Santa Ana, Fandango de Pendueles, Trepeletré y Jota de Cuera de Ardisana (Llanes)
  • ZONA CENTRAL: Jota a lo llano, Jota de Caso, Jota de Pajares, Jota Asturiana, Xiringüelu de Aviles, Xiringüelu de Gijón, Valsiaos, Muñeira de Centro, El Quirosanu, Danza prima y Perlindango.
  • ZONA OCCIDENTAL: Cariao, Jotas de Pumarega, del Eo, Veya, de Cangas, De Villarino, de Tresmonte, de Grandas, De Boal, Las Alparagatas, El Escribano, El Regondixo, La Lluita, Muiñeiras de Batribán, de Ibias, de Tormaleo, Rumbas, Polkas y Alredores, La Juliana, La Carrasquina, Bolero, Danza del país, Los pollos, El son de Arriba, La Patada, La jota del Valle, La media vuelta, La Araña, Careaos, La gallegada y El corro.

BAILES ASTURIANOS

El corri-corri

Una de las danzas que más han dado que hablar

Original de Cabrales, extendido por la zona oriental y central de Asturias.
Baile del oriente de Asturias, distinto a otros bailes y danzas por sus movimientos, que ha suscitado diversas interpretaciones.

El corri-corri es natural del concejo de Cabrales. Un hombre, el “bailín” da réplica a un grupo de mujeres (seis, ocho o más) que llevan en sus manos ramas de laurel, m

ientras las cantadoras, mujeres viejas que tocan el tambor y las panderetas, entonan el romance de “La peregrina y el pastor”.
Mientras el hombre da saltos y brincos, las mujeres realizan pequeños círculos a la derecha y a la izquierda, moviendo los brazos alternativamente y ladeando la

y escribir a los folcloristas es el Corri Corri de Cabrales. Se trata, seguramente, de la danza de más antiguo origen que conservamos en Asturias. Su carácter es indudablemente ritual y mágico.

figura hacia el lado al que se dirige.
Su aparente sencillez esconde un estilo nada fácil cuyo resultado es de gran belleza.

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El pericote

El día 13 de junio se celebra en Cué (Llanes) la fiesta de S. Antonio. Antiguamente, se bailaba en este día un Pericote muy especial en el que sólo tomaban parte mujeres.”Pericos”.Podemos fijar en la década de 1850 la fecha en que se dejó de ejecutar el Pericote de esta forma, pues Ángel de la Moría, en 1882, nos da cuenta de que ya hace tiempo que no se baila en Cué el Pericote con pericos. Un poco más tarde, en 1886, Fermín Canella abunda en la misma opinión y nos ofrece la siguiente descripción: “El día de S. Antonio acompañaban a la joguera tres lindas jóvenes cuyo característico traje consistía en: zapato corto, media blanca, saya encarnada y corta; debiendo ir en mangas de camisa, con la trenza colgando y sombrero de copa en la cabeza. Así dispuestas se llamaban pericos y el baile a que se entregaban el susodicho Pericote”

Es un baile original del concejo de Llanes. La mayor parte de las variantes que se ejecutan actualmente no son femeninas, sino que dos mujeres bailan frente a un hombre. Todos avanzan y retroceden formando círculos o formando ochos. Ellas mueven los brazos acompasadamente, de la cintura a la cabeza, acompañándose de castañuelas. El realiza un paso característico del Pericote: el “triscu”, consistente en saltar y colocar un brazo doblado en escuadra, los dedos de la mano sobre el hombro contrario.

El acompañamiento puede ser con tambor, panderetas y cantando romances, o bien con gaita y tambor.

Aragón

BAILES DE ARAGON

HISTORIA

El baile tradicional, hoy día, supone uno de los hilos conductores más poderosos para las relaciones humanas de carácter colectivo. Se detectan además en los bailes tradicionales una serie de valores universales que se pueden rastrear en todas las culturas de los pueblos.

Si el baile es en su origen una actitud lúdica nacida de la aptitud natural de hacer coincidir un movimiento con un ritmo, se ha atribuido muy pronto otra función. Lo que nos interesa aquí es el carácter social del fenómeno. El baile es apto para reunir a toda la comunidad. En todas las latitudes los hombres y mujeres han podido gracias al baile, encontrarse y dedicarse juntos a una actividad, donde su personalidad podía expresarse en su plenitud.

Igual que el lenguaje y el traje la forma de bailar es un elemento que constituye la identidad del grupo, y la funda del mismo modo que hace evidente su sensibilidad y su capacidad de crear.

En Aragón, igual que en el resto de Comunidades del Estado Español, el baile, como expresión e identidad como pueblo, ha ocupado un importante lugar.

Pero para que haya baile, tiene que crearse una situación especial que conlleve esta forma de expresión, entre otras, esto sería lo que denominamos Fiesta, como momento de ruptura con lo cotidiano, como pausa necesaria ligada a la continuación de un rito que forma parte de la vida del hombre, de los ciclos agrícolas, la producción, y del ciclo vital de nacimiento, crecimiento, reproducción, maduración y muerte que todos los años se regenera coincidiendo con las cuatro estaciones.

Es evidente que el baile está ligado a la fiesta, como jubiloso desahogo al ajetreo diario, mediante la conmemoración de determinados hechos, relevantes efemérides espirituales o materiales.

El baile, a parte de estar presente en la vida del hombre, dentro de su ciclo vital, hay que añadirle unos nuevos calificativos: tradicional, popular y folclórico.

Como Tradicional entendemos la herencia que cada pueblo recibe para seguir viviendo y perpetuarse. Muchas de estas tradiciones se han hecho después de crearse determinadas costumbres y prolongarse en el tiempo.

Como Popular entendemos aquellas manifestaciones en las que está vinculada la Comunidad en mayor o menor medida, participando activa o pasivamente en el desarrollo de éstas y sintiéndolas como propias.

Como Folclore, entendemos el carácter y el alma del pueblo. Cada comunidad se expresa de diferente manera: canta, baila, se viste, habla, cree, piensa, etc… de acuerdo a su tradición ya sus vivencias.

El baile aragonés tal como lo concebimos actualmente ha llevado un desarrollo histórico, que debemos analizar aunque sea brevemente, tal como lo hizo Blas Coscollar al hablar del folclore musical en Aragón.

Blas Coscollar establece un proceso evolutivo del folclore aragonés:

1ª Fase de Descubrimiento: Finales siglo XIX y principios del XX, La jota, en su máximo esplendor, época de oro de la Rondalla Aragonesa, se crea el Certamen Oficial de Jota (1886), en este momento se coincide con el resto del folclore tradicional. Los folcloristas de principios de siglo recorren los pueblos recogiendo usos y costumbres nunca sistematizados hasta entonces, ejemplo Cancionero de Arnaudas del año 1927.

2ª Fase de Abandono: Tras la Guerra Civil, la jota vive un nuevo resurgimiento a expensas de refinar su coreografía y pasar, cada vez más, de la plaza al escenario, el resto de manifestaciones folclóricas, mientras tanto, caen en un progresivo abandono que urge a retomar de un modo más reposado y eficaz. Se crea la Escuela Oficial Municipal de Jota en 1940, Se constituyen los Amigos de la Jota 1953, en cuyo seno se gestará el libro de la jota aragonesa de Galán Bergua, que ordena, analiza todo lo tocante a la jota y a su entorno.

Se recogen Dances, se elaboran los cancioneros de Zaragoza (1967) por Mingote, el de Huesca por Garcés. Se Funda el museo Etnológico, la Institución Fernando el Católico acoge los Congresos de Etnología y Tradiciones Populares desde 1968 a 1983. Pero sobretodo se produce una marginación del resto de manifestaciones folclóricas en detrimento de la jota. El desprestigio de la cultura tradicional (pueblerina), y la pérdida de funcionalidad de la música folclórica al margen de la jota.

La jota, y el Pilar se afianzan como tópicos emblemáticos que, íntimamente relacionados, liberan por vía de la emotividad una apremiante apelación a la identidad aragonesa.

3ª Fase de Recuperación: En los años 70 resurge la música popular, como un mensaje de cambio social y reivindicación de la conciencia nacional, la lengua y la autonomía. Se producen los fenómenos de la Reelaboración (folk-rock, etno-pop. jazz-folk) y sobretodo la Restauración, que pretende reconstruir el patrimonio sonoro de la tradición respetando con rigor su integridad, su función, y su estética. La jota mantiene su vigencia, los recelos iniciales suscitados por la eclosión de la música al margen de la jota, dan paso a un espíritu integrador que refleja una imagen más equilibrada del folclore aragonés.

El momento culminante fue la Creación de las Muestras de Folclore aragonés entre los años 1979 al 83. Fue una necesidad en un momento crítico donde la jota es una única manifestación folclórica oficialista, que realizan los grupos profesionales, que presentan una seria falta de rigor de calidad tanto en los trajes como en las letras e interpretaciones, aproximándose más al campo de la Zarzuela que al folclorismo propiamente dicho. La investigación apenas existe, parcelas fundamentales de nuestro patrimonio folclórico (entre ellos los bailes) se hallan reducidos, para el gran público, a meras curiosidades de erudito. Sin poder recuperarlo ni divulgarlo.

El Criterio con el que se plantearon las Muestras de Folclore aragonés respondía, fundamentalmente, a recoger el trabajo de aquellos músicos populares que, en aquel momento, estuvieran realizando una labor de investigación y recuperación seria y rigurosa, o que guardasen un alto grado de pureza.

Hoy día, el trabajo de personas como Anchel Conte, Blas Coscollar, etc. Y de grupos como Somerondón, Biella Nuei, La Orquestina del Fabirol, etc. Han permitido no sólo recuperar, sino divulgar mediante sus actuaciones, publicaciones y discos la variedad y riqueza de nuestro folclore musical. A éstos habría que unir la labor de Asociaciones Culturales, maestros, Asociación de Gaíteros de Aragón, etc.

La consolidación de este trabajo pasa por el interés político de nuestras instituciones y sobretodo por la labor educativa de nuestros enseñantes que deben formarse adecuadamente, huyendo de los tópicos que nos han encorsetado durante años.

El camino es difícil, dado que estamos hablando de una cultura popular heredada por tradición oral de generación en generación. Hoy en día está muy complicado mantener vivas este tipo de tradiciones, nuestros mayores van desapareciendo y con ellos un rico patrimonio cultural, difícil de recuperar y de enseñar.

Pero, aunque el trabajo de recuperación que se ha hecho no es suficiente, hay material para poder trabajar dentro del ámbito educativo.

Como enseñantes de Educación Física en los colegios, tenéis una labor importante que desarrollar. Con la enseñanza de estos bailes, no sólo estáis contribuyendo al conocimiento de nuestra cultura tradicional, sino que podéis trabajar una serie de cosas fundamentales para el desarrollo intelectual y físico de vuestros alumnos; como el sentido del ritmo, el movimiento del cuerpo de forma armónica, la espacialidad, la sensibilidad musical, la interrelación personal, el juego como baile, el desarrollo físico como actividad deportiva, etc.

BAILES

En estos encontraremos gran variedad de ritmos, y formas diferentes de bailes: Villanos, Rosca-Pasavillas, Chinchana, Ball-Pla, Jeringosas, Bailes de plaza, Cascabillos, Chapirones, Pasatrés, Somerondones, Pollos, Zorras, Mandrús, Chilíndrones, Somerondones, Cascabillos, Gallegadas, Revolvederas, Roldes, Rodat, Samarreta, Ball del Rogle, Danzas de cambio de Mayordomos, Baile de gaita, etc.

La alternancia de partes binarias y ternarias parece una constante en muchos de estos bailes sobretodo en los Ball-plla y en la Chinchana. Su relevancia social se resume en la opinión popular: “Era un baile muy esperado porque permitía bailar a todos los mozos con todas las mozas y a los casados con las casadas”.

El villano:

Con esta denominación se encuentran bailes desde el siglo XVI. En todo el territorio aragonés existían músicas y bailes con este nombre, Tipos de bailes similares son las gallegadas, zorras, pollos, mandrús, chapirones, revolvederas, pasatrés,…

La Geringosa:

es un baile en corro (o de filas enfrentadas, a modo de pasillo), en el que se va invitando a salir a cada participante con unos estribillos cantados. Existen muchas versiones de este canto-baíle en toda España.

BAILES “AGARRAOS”

Bailes europeos que se incorporaron a nuestra tradición musical a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Se popularizaron en las verbenas. Al principio convivieron con los bailes autóctonos y posteriormente fueron imponiéndose, al estar más de moda.

De estas músicas desconocemos si tenían una combinación de pasos ordenada. Permitiendo al bailador/a imprimirle su propia personalidad partiendo de unos movimientos básicos.

Entendemos como bailes agarraos, en contraposición al baile suelto los siguientes:

La Mazurca, la polca, el chotis, habanera, …

MAZURCA:

Baile de ritmo ternario, procedente de Polonia incorporado a nuestra cultura. Encontramos melodías de mazurcas en mudanzas de algunos dances, y dentro del repertorio de los músicos populares de antaño. Enseñamos a bailarla de la forma más sencilla a ritmo de vals, y también como se baila en el sur de Francia y en zona levantina, para ello utilizaremos melodías tocadas por músicos aragoneses; Camilo Ronzano, Noel Vallés, y del grupo la Orquestina del Fabirol.

Como ejemplo de mazurca coreografiada y convertida en baile tradicional tenemos la Mazurca de San Juan.

EL CHOTIS.

Baile escocés de 4/4, el scottis, se incorporó como baile “agarrao” como el anterior. Se han conservado varias melodías de chotis, como por ejemplo la que interpretaba el tío Caramba en la procesión de su pueblo Cutanda, y el Chotis-Rumba de Camilo Ronzano.

Con estas melodías enseñamos pasos sencillos de Chotis como todavía hoy se puede bailar en el sur de Francia, y en la zona levantina española.

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VALS

Baile ternario, como tal procede de Alemania, y se incorporó a nuestra tradición de tal manera que no hay baile actualmente que no empiece con un vals. El ritmo es el utilizado en el baile español desde siempre. Melodías de valses se encuentran en muchos bailes de cintas de nuestros dances, ejemplo el de Tardienta.

 HABANERA

Ritmo de 2/4, derivó de los ritmos negros o criollos de Cuba, de cuya capital proviene su denominación. Muy popular en toda España, se incorporó como baile en cualquier verbena de antaño. Tenemos buenos ejemplos en mudanzas de Dances, como el de Vera de Moncayo, Velilla, Gurrea de Gállego, y sobretodo la más conocida como habanera la del Tío Tieso de Alcañiz. Enseñamos a bailarla con pasos sencillos recogidos por la propia experiencia de ver bailar a nuestros mayores.

POLCA.

Ritmo 2/4, procedente de Bohemia, se hizo muy popular también en nuestra tierra, y su ritmo se incorporó en bailes colectivos, como Es Blincos, y en bailes concretos. Enseñamos a bailarlos aplicando pasos sencillos de polca conservados por nuestros mayores de forma espontánea: Nuestra tradición es rica en este tipo de género, donde hemos encontrado variedad de bailes concretos a ritmo de polca, como la polca Bibí, Piké, Pilé, la ixigoleta, el Tin-Tán.

Es un baile ideal para enseñar a bailar a los niños, por la sencillez de sus pasos, y puede servir de punto de partida para empezar.

LA JOTA,

Es el baile que más protagonismo ha tenido en nuestra tierra, convirtiéndose en el baile regional y el más conocido, y del que hay multitud de ejemplos, y variedades. La jota se popularizó como género en el s. XIX y se extendió por toda España, como baile de diversión, bailada de forma espontánea, solos, en pareja, formando círculo con cambios de pareja, etc..

La jota fue uno de los bailes más arraigados y populares de nuestros pueblos, de forma que en muchos llegó a tomarse como baile de exhibición y de competición. Era común que antes del baile de la plaza se celebrase El Baile del Pollo, que consistía en bailar la jota, (a veces podía ser otro ritmo binario) y al que mejor lo hacía se le daba de premio un pollo. Esta costumbre se hizo tan popular que en muchos pueblos, sobretodo del Bajo Aragón, empezaran a salir bailadores de gran destreza que se preparaban para competir en el ya mencionado Certamen Oficial de Jota de las fiestas del Pilar de Zaragoza. Así es como se fueron gestando las jotas de estilo clásicas de baile como la de Albalate, Calanda, Andorra, Alcañiz, etc.

El Valsjota era la forma más común de bailarla sin mucha complicación, donde se alternaban una parte valseada y cogidos, con otra donde los bailadores se separaban para bailar la jota suelta.

La jota se extendió tanto que incluso muchos bailes rituales están basados en este Género, como por ejemplo el Reinao de Estercuel.

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BOLERO

Se le atribuye un origen cortesano y señorial y con fecha (1780), baile español que se incorporó al pueblo, por el proceso de imitación que se hace de todo lo de la Corte, en Aragón hay muchos ejemplos de bolero, y es muy común como coreografía de muchos bailes folclóricos (Caspe, Zaragoza,…). Tiene un origen y una estructura muy similar a la Seguidilla, este baile gozó de gran difusión por Aragón. Conservamos varios modelos de bolero conservados en Aragón e interpretados con dulzaina y tamboril, como son el Bolero de Alcañizy el Polinario de Fabara. En Tauste se conservan dos el de los Pitos y el popular o nuevo. También son muy conocidos los de Valderrobres, Sallent de Gállego, y de San Mateo de Gállego.

SEGUIDILLA

En el XVII ya gozaban de gran implantación popular y algunos datos confirman que existían al menos desde el siglo anterior. Poco se ha conservado de este género en Aragón, a pesar de que ciertos estribillos de jotas, albadas y despertaderas mantienen su estructura.

Las Seguidillas mas conocidas en Aragón son las de Leciñena. Aunque también fueron comunes en la comarca del Mijares y sierra de Gúdar lindando con la provincia de Castellón, como en la localidad de Puertomingalvo.

FANDANGO

Como baile de diversión, suelto y de plaza, bailado en corro, todavía se baila en pueblos de la Provincia de Teruel como Rubielos de Mora, Mora de Rubielos, y Puertomingalvo. Con melodía de fandango tenemos el Reinao de Obón.

Baile documentado a principios del s. XVIII, se encuentra difundido por toda España en múltiples variedades.

EL REINAO

es un baile ritual en el que se sucede, generalmente, un simbólico intercambio de poder entre los bailadores. Con esta denominación se han encontrado diversos bailes en localidades próximas entre sí: Obón, Estercuel, Gargallo, Los Olmos, Torre de las Arcas, Pitarque, Montoro de Mezquita, Villarluengo, … Se bailaban en fechas concretas y eran uno de los actos más transcendentales de la fiesta. En todos encontramos éstos y otros elementos comunes (sombreros adornados como símbolo de poder…), conservando cada uno su propia identidad.

DANCES:

El Dance es una de las expresiones más importantes de nuestro folclore de carácter religioso, dedicado a solemnizar las fiestas en honor de los patronos de los pueblos, donde se entrelazan manifestaciones del teatro popular y de los bailes de muy diverso estilo y antigüedad, añadiendo otros elementos como los dichos, que pueden ser “Ioas” dedicadas a la Virgen o a los Santos o simplemente referencias a acontecimientos de la vida cotidiana de la localidad.

Los bailes de un Dance se dividen en: mudanzas de palos, de espadas, de castañuelas , de cintas, de arcos, etc.

BAILES PROCESIONALES

Bailes rituales dedicados a Santos Patronos, como San Roque, muy populares en la comarca de Calamocha. No dejan de ser dances, y pueden tener las mismas estructuras de baile, con la característica que se bailan durante la procesión al santuario, ermita o similar. En algunas ocasiones se les llama dances o palotiaus, Yebra, Jasa, etc.

CANCIONES POPULARES DE ARAGÓN

El Folklore musical puede decirse que se presenta bajo dos aspectos: el canto y la danza.
En lo que a las canciones se refiere casi siempre suelen ser castas, teniendo algunas estribillo y son siempre de forma sencilla y de antiguo origen, de autor ignorado y de estructura rudimentaria, siendo más de carácter gracioso otras de cierta solemnidad y algunas con rasgos vigorosos que revelan las características de diversas razas y épocas.
Esa canción es la expresión natural y espontánea del pueblo, sin intromisión de labor escolástica, y que nace únicamente de un individuo, y sólo el individuo crea, y así pasa al pueblo que la recibe y transforma y da lo que ha transformado: y feliz el artista que, a su vez, retorna en obra de arte lo que del pueblo ha recibido porque “El pueblo –escribió oportunamente Camilo Bellaigne- no es arquitecto, ni pintor, ni escultor, pero es músico. Un millar de albañiles no han logrado batir una catedral: pero ha bastado un campesino o un pastorcillo, para inventar una canción”.
La canción popular en Aragón puede presentarse bajo varios aspectos. Vamos a tratar solamente de dos: religioso y profano.
Al primero pertenecen los conocidos Cantos de la Aurora; los gozos a algunos Santos; los de Navidad, ejecutados en actos religiosos y los que se ejecutan durante el Vía crucis o son propios de alguna procesión, romería, rogativa, etc., y entre los profanos están las Albadas; los de Navidad, los Magos; las Oliveras; los de las bodegas, hogueras de la trilla y del esquileo; los Sanjuanados, los Mandamientos; los Sacramentos; la Baraja; el Arado o Aladro y algunos otros que se emplean en actos especiales de determinados pueblos.

CANTOS DE LA AURORA

Se les da este nombre a cierto número de cantos que se acostumbran a ejecutar en varios pueblos y en determinados días y que son cantados por algunos hombres fervosos, mientras recorren la población antes de amanecer, reuniendo de este modo el mayor número de devotos para cantar todos procesionalmente el llamado Rosario de la Aurora y que por este motivo en algunos pueblos son llamados los despertadores o auroras.

GOZOS A LOS SANTOS

 Estos cantos, como su nombre lo indica, se refiere a la general costumbre que durante el tiempo de Cuaresma tienen de celebrar algunos pueblos novenarios en honor de varios Santos, por las Almas del Purgatorio y terminando con el Septenario de la Dolores, en la correspondiente época. Estos actos suelen tener cantos propios más o menos interesantes, aunque no son muchos los que ofrecen notables cualidades.

CANTOS DE NAVIDAD

Consiste esta costumbre (que ya apenas ni se conserva) en reunirse el día de Nochebuena cuadrillas de muchachos y aun de mozos, para pedir de casa en casa los aguinaldos, ejecutando algunos cantos, que son acompañados con zambombas, almireces, tambor, castañuelas, hierrecillos (pequeño triángulo) y otros instrumentos u objetos a propósito para armar gran estrépito.
La mayor parte de estos cantos suelen ser de forma pobre e inocente, y su trivialidad suele también correr parejas con la de muchas coplas a ellos aplicadas.

ALBADAS

En algunos pueblos de Aragón hay la costumbre de reunirse los hombres, principalmente jóvenes, durante la noche de la víspera y en la madrugada del día en que se celebran las fiestas de los Santos Patronos de dichos pueblos para realzarlas y animarlas con cantos especiales, propios exclusivamente de esas ocasiones, como lo son también muchas de las coplas que en ellas se ejecutan.
Con estos cantos suelen obsequiar los hombres, primeramente al Santo cuya fiesta se celebra, ante la puerta de la iglesia parroquial, y después, ante sus respectivas casas, a las autoridades y demás personas de prestigio y luego a las familias y novias de los mismos cantadores y casi siempre a todas las muchachas solteras .

LOS MAYOS

Hay costumbre en varios pueblos de Aragón y en determinada época de ciertos actos, en los cuales toman parte varias parejas de mozos y mozas y que aunque se constituyen únicamente para este objeto, suelen al fin convertirse con facilidad en novios. Al mozo y moza de las que forman estas parejas se les designa respectivamente con los nombres de mayo y maya, aunque conviene advertir que dichos nombre no es solamente exclusivo de dichas parejas.
El Maestro Arnaudas, en su Cancionero refiriéndose a estas costumbres dice “los que son recíprocamente mayos, contraen por ello ciertas obligaciones; así, cada mayo ha de regalar a su maya un buen pañuelo, y esta, en cambio tiene que dar a los mozos una peseta y una docena de huevos. Para recoger esos obsequios se reúnen los mozos en la tarde del día de Pentecostés y tocando y cantando la Jota van recorriendo las calles, pasando, sin cesar por ello de tocar, ante las casas de sus respectivas mayas, no solo para que cada una de estas entregue su correspondiente obsequio sino también para que baile con su mayo, el cual, si no quiere o no sabe hacerlo tiene que pagar a los demás, en la misma tarde un cántaro de vino. Concluida dicha recolección, se dirigen a la Casa Consistorial, donde con arreglo a lo recaudado, hacen aquella misma tarde una merienda, a la cual asisten también las mayas y después se celebra un animado baile general en la plaza o en el granero del pueblo. Con este baile puede decirse, concluye para mozos y mozas, el periodo de ser mayos respectivos, pues, aunque según la costumbre tradicional, continúan como tales hasta la noche de San Juan (23 al 24 de junio) actualmente no se ofrece ya ocasión alguna, después del citado baile, en que aquellos hayan de manifestarse con ese título”
CANTOS DE LAS BODEGAS

Hay costumbre en algunos pueblos, sobre todo del Bajo Aragón, de reunirse los hombres con frecuencia por la noche, y a veces también por el día, en alguna bodega para comer y beber alegremente, lo cual suelen hacer hasta no poder más: se comprenderá que cuando a las cabezas de los concurrentes va faltando ya el ordinario despejo, el canto ha de ser parte muy obligada, por eso entonces salen a relucir cantos de todas clases y de todas partes, aunque también se ejecutan muchos que son exclusivos de dichos actos. Entre estos hay algunos de melodía bastante inocente pero de forma vulgarísima, por lo cual, apenas si ofrecen algo de particular.

LOS MANDAMIENTOS, LOS SACRAMENTOS, LA BARAJA Y EL ARADO O ALADRO

Se denominan así a otros tantos romances, con cantos propios, en algunos pueblos del partido de Albarracín. Estos romances, a excepción del de la Baraja, apenas se cantan y con respecto a los de los Mandamientos y los Sacramentos debieron ser importados a dichos pueblos.
En estos dos últimos, a la vez que se alude respectivamente a uno de los Mandamientos de la Ley de Dios y de los Sacramentos de la Santa Iglesia, se dirigen lisonjas o frases amorosas a una mujer imaginaria, y respecto a las coplas de El Arado y la Baraja, al mismo tiempo que se indica alguna de las piezas o castas de que respectivamente constan, se hacen breves consideraciones con referencia a la Pasión del Señor, en las del Arado, y sobre alguno de los misterios religiosos, en las de la Baraja.

CALZADO: Alpargatas de suela de esparto o abarcas; para el traje de fiesta se considera válido tanto el zapato como la alpargata.

ROPA INTERIOR: En trajes de fiesta, se usarían calcillas estriberas con peales; y además se colocan las marinetas o zaragüelles de tela de algodón o hilo y una camisa de estos mismos tejidos. En el traje de diario, las calcillas serán de lana de colores variados, los peales negros y las marinetas de algodón rayado, al igual que la camisa, que, a veces, iba a juego con las marinetas pero siempre manteniendo colores oscuros.

CALZÓN, CHAQUETA, CHALECO Y BLUSA: El calzón, cerrado o abierto, y más o menos ajustado a la pierna, según los lugares, puede ser de paño, terciopelo, pana recia o raso. El borde inferior de este calzón debe llegar hasta la rodilla y mejor, debajo de ella. La chaqueta será del mismo tejido que el calzón. El chaleco puede ser de los mismos tejidos que el calzón o la chaqueta y también de brocado de seda o algodón. La blusa sustituía a la chaqueta, durante el verano, en según qué fiestas y en determinadas zonas de Aragón y era de algodón oscuro con estampaciones, a rayas, cuadros o cualquier otra variedad. En los trajes de fiesta y de diario estas prendas se parecían, aunque en el de fiesta los materiales eran más ricos y se escogían las que estaban en mejores condiciones.

FAJA: De lana, estambre o seda, según la faena, acontecimiento o época del año. Se colocará siempre por encima del chaleco.

PAÑUELO: De merino, algodón, seda…, estampado con flores, rayas, cachemir, etc. Se anuda en la sien o en la frente, dependiendo del lugar de uso.

COMPLEMENTOS: Se completará el atuendo con una manta utilizada para cubrirse y en ceremonias u ocasiones especiales lucirán, como prenda de respeto el sombrero de ala ancha y el de Sástago, con ala corta, llamado de medio queso. La capa aragonesa, que es más larga que la española tendrá esclavina o no dependiendo de los recursos económicos del usuario.

La anguarina y el jaique se usaban también en el Alto Aragón.

CALZADO: Alpargatas o zapatos, dependiendo del traje, la ocasión y la situación económica.

ROPA INTERIOR: Camisa interior, larga hasta debajo de la rodilla, las mas antiguas eran de tela de cáñamo y posteriormente de algodón blanco o crudo Enaguas y sobre-enaguas de algodón blanco o crudo y a rayas, cuadros, etc., sobrepuestas unas encima de otras. Las medias, normalmente de algodón o lana, son de color blanco, azul, negro o a rayas y llegan hasta debajo de la rodilla, sujetándose con atapiernas, camaligas (cordones o trenzaderas más o menos elaboradas que se confeccionaban ellas mismas o para regalar al pretendiente).


REFAJO: Se coloca encima de las enaguas, suelen estar adornados en el bajo con trencillas, apliques de fieltro, bordados, o pintados con diferentes técnicas, suele ser de lana, pero también se confeccionaban de algodón , estameña, piqué, etc.

SAYA: Puede ser de percal, lana, algodón, seda, etc., dependiendo de la situación económica, época del año o faena que desempeñe la mujer que las lleva , o motivo del uso de la prenda : trabajo, diario, paseo, fiesta o iglesia.

CHAMBRA, GABÁN, JUBÓN, BLUSA

Son prendas que se colocan sobre la camisa y estaban confeccionadas en telas de distintas calidades dependiendo, como en casos anteriores, del uso, situación socio-económica y época del año.

MANTÓN, MANTONCILLO, PAÑUELO, BOBINÉ, TOQUILLA, MANTO: Siguiendo el orden lógico de colocación de las prendas, éstas se colocan sobre las anteriormente descritas. Resultan los elementos más vistosos del vestuario femenino y servían de ornamento y como prenda de abrigo.

En la indumentaria de iglesia, para ciertos ritos, se utiliza la mantilla, la mas frecuente de color negro y utilizando materiales como la seda, lana, brocado, algodón, terciopelo, pero también puede ser blanca (en Ansó y Fraga, de lana la primera y de algodón la segunda para solteras) otra prenda que se denomina Bancal se utiliza también en Ansó, es de color verde y es una pieza rectangular de lana.

PEINADO: El más común es con el pelo peinado hacia atrás y recogido en la nuca en forma de moño. El citado moño puede ser de rosca, picaporte, trenzado, de rodetes, etc., según zonas y habilidades femeninas.

TRAJE TÍPICO REGIONAL DE BATURRA. TRAJE REGIONAL DE ARAGON FEMENINO.

Traje regional típico de Aragón:

El traje aragonés es de imitación señorial y dieciochesco. Tiene elementos comunes a todos los españoles y simplifica los elementos del vestido de las clases adineradas.

Curiosamente el calzón ajustado a la rodilla (de la aristocracia), en desuso por los revolucionarios franceses, es el que imitará el pueblo. Por el contrario la aristocracia y la burguesía preferirán el pantalón.

Existen muy pocos elementos antiguos en el vestido aragonés; uno de ellos es el bancal o mantilla de iglesia. Tendente al semicírculo, con una borlilla colgante en la parte central del diámetro. También es de antigua tradición la capa, derivada del sagumceltibérico, sin esclavina. De origen indudablemente musulmán es el cachirulo o pañuelo coronario.

Las semejanzas con otros trajes españoles vienen de la imitación funcional del traje de los señores: chaqueta, chaleco, calzón, faja o ceñidor y ropa interior en los hombres y corpiño, falda, delantal y ropa interior en las mujeres. Se diferencian claramente las ropas de diario y trabajo de las festivas y éstas pueden tener diferenciaciones para diversas ocasiones: luto bodasbautizo , y actos concretos. Los trajes de fiesta, costosos y escasamente usados, se heredan de padres a hijos y ésta es una razón más para su escaso cambio y evolución.

La unificación del traje en el siglo XIX se acentúa cuando deja de llevarse habitualmente y se convierte en «disfraz» falseado, como el «de jotero».

También se introducen modas temporales, sobre todo en el traje femenino, como los pañuelos de Manila o los mantoncillos de distinto tipo. Las mujeres nunca llevarán sombrero y los niños no tendrán ropas especiales una vez se les quiten los pañales, sino que serán vestidos como los mayores.

COMO SE INSTAURA EL TÍPICO TRAJE

El origen de los trajes típicos hay que buscarlo en la segunda mitad del siglo XIX ,cuando se crearon unos tópicos que caracterizaban a los habitantes de las distintas regiones españolas y que se ha mantenido hasta hoy en día.

Es en el periodo de la post guerra , en los años 40-50 cuando se configuran definitivamente los trajes  típicos aprovechando los tópicos establecidos en el siglo. Fue especialmente a través de grupos de coros y danzas, pero el interés se limitaba

Se estableció para gran parte de Aragón, el traje de labradora, en el que se agruparon las prendas más lujosas convirtiéndolo  en el atuendo para actos importantes o para ser llevados por las damas y las reinas de las fiestas. Progresivamente se tiende a la  uniformización y simplificación de esos prototipos, imponiéndose rápidamente entre la población el traje de dama Aragonesa y el de labradora rica.

Los grupos folclóricos fueron transformando los trajes, para lograr la mayor comodidad posible a la hora de bailar. Por ello se eliminaron prendas que impedían la facilidad de movimientos como los refajos mantones o las chaquetas masculinas o los chalecos cruzados y abrochados. Y se acortaron las faldas.

LOS TRAJES POPULARES DE ARAGÓN NO SE REDUCEN AL TRAJE DE BATURRO

Si os preguntásemos, ¿cuál es el traje que representa a los aragoneses? La mayoría de vosotros diría  que el de baturro y el de baturra, que son los que utiliza la mayoría de los grupos folklóricos aragoneses. Especialmente los grupos de jota, y los que se ven en acontecimientos y festividades religiosas y profanas de ciudades y pueblos de Aragón (Ofrenda de flores de las fiestas del pilar de Zaragoza, fiestas de San Lorenzo de Huesca ,etc). De ello se puede deducir, equivocadamente, que ese que se presenta como el traje regional  de todo Aragón, con criterio uniformista, es el traje con el que se vistieron los Aragoneses en otros tiempos. Pero esto está muy alejado de la realidad. No eran iguales los trajes de Ansó o de Hecho, que los de la Ribagorza, o los de el bajo Aragón, o los de la Serranía de Albarracín, aun que compartiesen elementos comunes  en sus indumentarias, pero tampoco eran iguales las vestimentas según fuesen de trabajo  o faena o de fiestas; de verano o de invierno; de las sierras o del llano.

La Rioja

BAILES

La Danza en Albelda

El folklore es un medio de expresión de la cultura popular, rico en matices, que muestra en La Rioja un amplio abanico de variedad . Hablar de las danzas en Albelda es perderse en el tiempo. Estamos, sin dudarlo, ante una de las tradiciones más antiguas y ricas culturalmente, que por suerte aún conservamos. Las hipótesis sobre sus orígenes son muchas y poco esclarecedoras. Quizás sus raíces pueden encontrarse en el siglo XIII ó XIV. Albelda, posee tres piezas folklóricas con raíces propiamente de la localidad:
ElÁrbol.
ElRápido.
LaDanzadeAlbelda.

Sobre las mismas, poco sabemos; únicamente que siguen bailándose en nuestros días con algún que otro cambio en lo referente a los movimientos.

ElÁrbol
Se desconocen los orígenes de dicha. Únicamente hay constancia de que, en 1932, el gaitero Urbano Abeytua, agregó a la misma otro nuevo trenzado diferente en forma de rombos, y así mismo, añadió la frase musical de la redonduela perteneciente a la danza de Albelda.

Esta danza, se baila en las fiestas del pueblo. Son doce las danzadoras, que al ritmo de la dulzaina y el tamboril, van trenzando las doce multicolores cintas de seda.

ElRápido
Se desconocen los orígenes de la misma. Posiblemente estamos ante una danza ancestral guerreraquesebailabapararememoraralgunavictoria.

Esta danza se baila actualmente en las fiestas del pueblo. Son nueve los danzadores que la ejecutan, llevando en las manos dos palos redondos de unos 2 cm. de ancho por 70 cm. De largo.

LaDanzadeAlbelda
Los orígenes de la misma se pierden en la penuria de los tiempos, sin poder precisar ninguna fecha concreta. Hay que pensar que con el curso del tiempo, esta danza se ha ido modificando y se han introducido movimientos que la han enriquecido.

La danza de Albelda es un baile de ofrenda, sugerente en matices y rica en ritmos musicales que posee una gracia extraordinariamente expresiva. Esta danza rinde culto a la Patrona del pueblo La Virgen de Bueyo y se baila siempre que la imagen es
trasladada en procesión.

Conocida es por todos los Albeldenses la dinastía de los Abeytua, dulzaineros por excelencia que han mantenido vivo el folklore de nuestra tierra llevando su sonido por todos los rincones del mundo.

El Grupo de danzas, también interpreta piezas del folklore riojano como “la danza de Mansilla”, “Jota de Logroño”, “Contradanza de Briones”…

El 11 de marzo de 2000, festividad de Santa Áurea, la localidad serrana de Villavelayo estrenó con gran emoción grupo de danzas, formado por los jóvenes de la villa. En la actualidad son treinta y seis, entre niños y mozos, los componentes del grupo, dirigido por Carmen Gutiérrez. La iniciativa partió del Grupo Contradanza, de Logroño, que estuvo trabajando durante todo 1999 para recuperar, tras más de 100 años, y gracias a la ayuda de los más mayores de la localidad, la danza que se bailaba antiguamente en Villavelayo. Ha sido también este grupo de danzas el que ha enseñado los bailes a la juventud serrana.

La danza está compuesta de un pasacalles y tres bailes en honor a Santa Áurea, que tienen lugar en el transcurso de la procesión. El grupo lo formaban antiguamente doce mozos, todos chicos, de ahí que todos los trajes sean con pantalón. En el 2000, por primera vez tras el reestreno en 1999, fueron doce jóvenes vilayos los que bailaron en honor de la santa, independientemente del sexo de cada uno.

Los danzadores entran en acción cuando inicia la procesión, esperando a la santa en la salida de la ermita, para realizar tres venias en su honor. A partir de ahí danzan sin parar, al son de las castañuelas y acompañados de gaiteros, hasta la Plaza Mayor, donde se detienen para bailar a la santa.

Son tres bailes con troqueados, basados en los cruces y dibujos realizados entre las dos filas, de seis danzadores cada una. Concluidos los bailes, continúa el pasacalles hasta la ermita.

El atuendo de las danzadores se compone de pañuelo (rojo o estampado) en la cabeza, camisa blanca, dos cintas que cruzan por el pecho (de colores a elegir), fajín rojo en la cintura, pantalón blanco y zapatillas bordadas en colores y con cintas rojas.

Grupo de Danzas de Briones

Durante el tercer domingo de septiembre se celebran en Briones las fiestas en honor al Santísimo Cristo de los Remedios. Durante estas fiestas el grupo de danzas de Briones hace protagonista las Danzas de Briones, esto sucede también en mayo; el domingo siguiente a la Cruz. Tanto en mayo como en septiembre hay procesión con danza, en la que la imagen del Cristo es la protagonista. En mayo se traslada al Cristo desde su ermita, en la que permanece desde septiembre, a la iglesia; en septiembre se realiza la operación inversa.

Actualmente el grupo de Danzas de Briones consta de dos subgrupos; danzadoras y danzadores.

El grupo de danzadoras se perdió durante varios años, recuperándose de nuevo con gran esfuerzo en el año 1992. Este grupo está formado por 16 chicas de unos veinte años que cuenta en su repertorio con danzas de La Rioja; desde La Jota de La Rioja Alta hasta la Contradanza de Coletores de Calahorra, así como la Jota de Briones.
El grupo de danzadores está formado por 8 danzadores de unos veinte años y un cachiburrio más joven. Todas las danzas, jotas y troqueados de este grupo son autóctonas de Briones.

Danza a la Virgen Blanca ( Ventosa )

No es la de Ventosa una danza recuperada en estos tiempos, en los que parece que todos los pueblos estamos por recuperar tradiciones, no, la de Ventosa es una danza que se ha venido celebrando año tras año durante siglos. Siempre por hombres adultos, y parece que en número de ocho más uno o dos “cachiberrios”.

Es una danza sencilla pero que exige un gran esfuerzo físico, los danzadores bailan durante una hora sin descanso bajo el sol del mediodía de Julio; No es una danza de exhibición, es una danza de acción de gracias, de esfuerzo y cariño, tal vez por eso, y pese a las invitaciones que han recibido, nunca se ha bailado fuera de Ventosa, y sobre todo fuera de la vista de la imagen de la Virgen Blanca, a la que los danzadores dan la cara durante todo el recorrido.

Parece que tiempo atrás se interpretaban unos “troqueaos” con palos de encina, pero desgraciadamente se perdieron hace no demasiados años.

Vestimenta

La vestimenta de los danzadores es similar a la de otras danzas de La Rioja, pero un poco más recargada:
* Sayuela blanca muy almidonada con franjas de tela horizontales y rosetas también de tela de diferentes colores, ambas van cosidas a la sayuela.
* Calzón blanco hasta debajo de la rodilla sujeto primero con botones y después con largos cordones alrededor de la cintura, sin bragueta.
* Camisa blanca con la pechera almidonada y adornada con broches.
* Dos bandas de tela ancha por encima de la camisa cruzadas en el pecho y sujetas a la sayuela.
* Mantón de Manila con el pico en la espalda, las dos puntas delanteras se unen mediante anillo o nudo a la altura de la cintura.
* Cintas rojas con lazada debajo de la rodilla y en los codos.
* Medias hasta encima de la rodilla, blancas, gruesas y caladas.
* Alpargatas de esparto también blancas adornadas con cintas de color rojo

Todo ello prenda sobre prenda, incluso las cintas y bandas suele ir cosido para cada ocasión, para que con los saltos no se suelten las prendas; La labor de vestirse para la ocasión y sobre todo de desvestirse (o desatarse) suele ser ardua: suelen ser las madres o mujeres las que preparan la vestimenta y ayudan a los danzadores a vestirse y desvestirse.

El “Cachiberrio” utiliza un traje diferente, este no tan recargado como otros cachiberrios de La Rioja, lleva una camisa amplia y un pantalón largo, ambos de tela estampada en vivos colores; En vez de castañuelas de tamaño normal utiliza unas de gran tamaño, cuanto que le caben una en cada mano para golpearlas con fuerza, ya que es él el que marca el ritmo de la danza.

Danza Tradicional ( Fuenmayor )

El folclore popular es una de las manifestaciones más importantes de la cultura tradicional de un pueblo. En Fuenmayor, se ha venido danzando desde tiempos inmemoriales aunque hace unos años la falta de danzadores y quizás también de interés estaba haciendo peligrar su continuidad.

Actualmente, la labor de la Concejalía de Cultura, por medio de la Escuela Municipal de Danzas, está empezando a dar sus frutos en este sentido.

Por ahora tan sólo las chicas se están interesando por volver a danzar, pero esperamos que pronto también los chicos las acompañen.

Danza de los Zancos ( Anguiano )

Antes de la famosa fiesta, los danzadores necesitan prepararse: vestirse, y colocarse los zancos (el tacón, el posapiés, las espigas y las cuerdas han de estar en su justa medida). Por eso la ceremonia ante-danza que se realiza en las puertas de la parroquia es digna de contemplar. Los danzadores comienzan el baile en “La Obra”, plaza situada a la entrada de la Iglesia de San Andrés, el cual va seguido por la corta pero no por ello menos peligrosa y espectacular bajada, girando sobre sí mismos sobre los zancos, de las siete escaleras principales de acceso a dicha plaza.

Después, y sin dejar nunca de moverse para no perder el equilibrio, caminan despacio, al son de la música de las dos dulzainas y el tamboril, hacia la famosa “Cuesta de los danzadores”, en la cual es ya de por sí difícil caminar con calzado normal debido al empedrado del suelo, ¡cuánto más con los zancos de casi medio metro de altura!.

Si a esto le añadimos la pendiente próxima al 20% de desnivel que con destreza tienen que sortear y los 40 metros de los 58 de longitud que tiene la cuesta, nos encontramos con una danza peligrosa, atrevida y arriesgada para los ocho valientes jóvenes. Muestran así su madurez después de los años de niñez y pubertad.

Es una prueba que tenía que pasar todo muchacho, para que los ciudadanos y ciudadanas lo considerasen no ya un niño sino joven. No era mal examen.
Después de descender la cuesta empedrada y estrecha haciendo piruetas, los danzadores llegan a la “Plaza Mayor”. Allí, ya desprovistos de los zancos, del faldón y de las castañuelas, bailan los “troqueaos” ayudándose de unos palos de boj (o bujo como lo llaman en la villa). Al atardecer, tras el Rosario, se ejecuta de nuevo la arriesgada danza. En las fiestas de la Magdalena se realizan los bailes

Orígenes de la danza

Los orígenes de la danza son remotos. Existen documentos que confirman la existencia de la fiesta desde 1603, por lo menos. Aunque se piensa que es de origen precristiano. Mucho se ha debatido, sobre todo entre visitantes del pueblo, cual será o dejará de ser el origen de la danza de los zancos, pero aunque se desconozca su origen, la danza sigue estando ahí. Algunos de los danzadores más viejos que quedan cuentan que la danza en sí no ha cambiado. Sigue realizándose con el mismo fin y por lo tanto es la misma que la de sus tiempos. Se sigue danzando, como hace ya muchos, muchos años, tres días por la Magdalena y dos por Gracias.
Lo único que se ha modificado en la largura de los zancos, se ha ido aumentando hasta llegar casi a los 50 cm. Los “Troqueaos”, mejor o peor, se siguen realizando, aunque estos son un complemento de la danza. La transmisión de generación en generación del orgullo de danzar puede que no tenga la misma fuerza que antaño, pero sigue formando parte de la fiesta.

También cuentan los más veteranos que la danza se preparaba con más antelación: un mes antes de la fiesta comenzaban los ensayos. Entonces las fiestas eran escasas, sólo se estaba de fiesta cuando lo era en tu pueblo, y empezar a ensayar era como si en realidad se iniciara la fiesta, se comenzaba a sentir la fiesta.

La víspera era un día duro: se ensayaba desde el principio, incluso con los zancos calzados, en la Pradera de San Miguel.

El Ayuntamiento, como agradecimiento a los danzadores por su aportación en las fiestas permitiendo la realización de la danza, les premiaba el día de Santiago (25 de julio) autorizándoles a pescar en el río sin pagar cuota.

La Danza de los Zancos es un claro caso del cambio de ritos populares que nada tenían que ver con lo religioso a una fiesta devota en honor a Santa María Magdalena, porque los danzadores le dedican su danza, se le presenta lo más preciado de la vida popular.

Indumentaria de los danzadores

Los danzadores van ataviados con su típica vestimenta: camisa blanca o azulada sobre la que va un chaleco de bandas horizontales -azul, roja, rosa, verde, amarilla y marrón- con pantalón negro rematado en la rodilla por una cinta de color. El conjunto lo complementan una faja azul, medias blancas y alpargatas de esparto

Las castañuelas son hechas a mano de madera de boj, más conocido en el pueblo por bujo. No hay que olvidar las enaguas y una falda amarilla que al girar forman una campana de aire que les da estabilidad. Y los elementos típicos e indispensables en la danza, los Zancos.

Los zancos no surgieron como un juego, tenían en la antigüedad un uso práctico, y en ocasiones hasta religioso. Servían para atravesar zonas pantanosas, para vigilar los rebaños y también eran utilizados en algunos rituales del antiguo Egipto, así como en ritos y danzas de numerosos pueblos primitivos, sobre todo africanos.

En Anguiano, los zancos son diferentes a todos los demás: son cortos, hechos de madera de haya, y no se cogen con la mano sino que acaban en las rodillas, donde van atados. Su altura oscila sobre los 50 cm. A pesar de todo, la danza es dificilísima.

Grupo de Danzas de Ventrosa de la Sierra

Está formado por un grupo de chicos y chicas del pueblo que bailan la antigua danza de la villa. Fue creado en 1.993 y ese mismo verano pudimos observar los primeros resultados.
En un artículo publicado en el periodico La Rioja del 8 de Agosto de 1.993 se recoje la siguiente información:

Ventrosa de la Sierra recupera el día 16 una danza que no se baila desde hace 50 años
Los palos secos de avellana reposan en los altillos de las casas de Ventrosa de La Sierra esperando que llegue el día de San Roque. Los cortó en el menguante del invierno algún ventrosino experto con la espalda curvada de arrear vacas por los montes pardos del Alto Najerilla. La sonoridad de estas varas retumbará en la plaza el día 16 en los troqueaos de una danza que no bailaba en el pueblo desde hace cincuente años. Trigo menudito, Entre mis gatos, Las hojas en el arbolé, Cinco lobitos, Un hijo le dijo a un padre… A Isidro García, instructor de los jóvenes danzadores y parte activa en la recuperación de la danza, se le asoma a los ojos la humedad de la nostalgia y el recuerdo de una niñez acostumbrada al sonido del tamboril.

La plaza de Ventrosa se ha convertido en el patio de operaciones de una batalla que todo el pueblo se ha empeñado en ganar. Desde comienzos de Julio, once jóvenes agíles de pies y espíritu se han puesto a las órdenes de Isidro García, un ventrosino emigrante a Sevilla con el corazón en su pueblo, como la mayoría de los de su género, al que la distancia afiló la memoria. Fue uno de los pocos que todavía entonaban con destreza los sones de algún baile de los que oyó tocar a su padre tamborilero en plena adolescencia. Isidro les llama “mis cachorros”, con un cariño que todo el pueblo comparte, y ha supervisar que los jóvenes danzadores no den ni un solo paso en falso el día de San Roque, 16 de Agosto.

La historia de la danza más bella de la región, como reza el dicho popular, tiene un nombre propio y varios apellidos. La Asociación Cultural Villarrica, fundada en 1978 y que cuenta con 300 socios, se empeño hace media docena de años en recuerar una danza que dejó de bailarse hace medio siglo. Apoyada en sus comienzos por Contradanza, recogió el testigo Entresaque un grupo de músicos de gaita y tamboril compuesto por tres personas comprometidas con el folklore del Alto Najerilla, donde, según asegura una de sus miembros Javier Asensio, se dan unas características diferenciadoras de otras zonas de La Rioja. “La cultura pastoril tashumante se ha dejado traslucir en el folklore, sobre todo en la literatura de tipo oral, en la que se conservan todavía antiguos romances de pastores, y, también, en la riqueza de instrumentos, com oel rabel o tamboril”, señala Asensio, quien sentencia que “la música recuperada ha salido del recuerdo”.

Las entrañas de un pueblo como Ventrosa, aislado en la Sierra y con una cultura propia y rica, han sido exprimidas y han dado frutos. Domingo Sáinz, presidente de la Asociación Villarrica, asegura que la particiàción del pueblo ha sido clave para dar vida de nuevo al baila tradicional. Y recuerda: “después de muchos años sin oír ‘La loba parda’ nos ha llegado a emocionar”. No es para menos, las mujeres se han atareado para dejar los trajes de los danzadores listos – para ello se han servido de restos de antiguos atuendos que se conservan en el Museo Etnográfico y antiguas fotografías -, los ancianos han elegido los palos de avellano para los troqueados, dejándolos secar convenientemente desde el invierno, y los jóvenes han decidido pasar sus vacaciones ensayando los mismo bailes que sus abuelos en el mismo escenario que sus ancestros.

Yo recuerdo el día en que, alrededor de la plaza de la Revilla, los abueletes discutian acerca de los pasos y movimientos que habían visto hacer a sus padres cuando danzaban. Al principio no se ponían de acuerdo en casi nada, pero poco a poco fue tomando forma. Cabe hacer notar que antiguamente solo danzaban hombres pero que ahora es un grupo mixto. Las chicas decían que bailasen solo chicos, pero es que algunos somos muy torpes y es preferible que lo hagan ellas, que les sale mejor.
El grupo de danzadores ha ido cambiando a lo largo de los años. En 1.998 se creó en Logroño una pequeña clase para ir motivando y enseñando a los más jóvenes del pueblo la danza. Recordemos que en 1.993, cuando comenzaron los primeros, las edades comprendían entre 14 y 18 años.

Estos nuevos jóvenes han tenido la oportunidad de bailar en el verano del 98 formandose dos grupos, uno con los más veteranos y alguna nueva incorporación y otro con los nuevos. Los mayores están dispuestos a abandonar el grupo viendo que los que vienen por detrás lo hacen igual de bien y con la misma motivación.

Para poder ver a los danzadores en acción hay que pasarse por la villa en las Fiestas de San Roque (14-17 de Agosto). En estos días se hace el pasacalles con la procesión del Santo y los troqueados en la plaza de la Revilla.

Grupo de Danzas “Sonsierra” ( San Vicente de la Sonsierra )

El grupo de danzas fue fundado con anterioridad a 1936. En un principio, era íntegramente masculino (estaba compuesto por ocho chicos) como corresponde a las danzas de gremios y guerreras, que este grupo muestra. En la actualidad, el grupo es mixto (compuesto por cuatro chicos y cuatro chicas) o todo por chicas.

La asociación de danzas esta compuesto por más de cincuenta personas con edades comprendidas entre los cuatro y treinta años, siendo la edad media sobre los veinte años, y cuenta con numerosos reconocimientos a las actuaciones realizadas en diversos certámenes nacionales e internacionales.

En su repertorio cuenta con una variada gama de danzas, bailes, troqueados y pasacalles, todos ellos autóctonos de San Vicente. Algunos se bailan con castañuelas, otros con palos, otros con cintas y el más representativo con barras

Las barras” definen la situación fronteriza que tuvo San Vicente entre dos reinos tan poderosos como lo fueron Castilla y Navarra.

Las Danzas de Cordovín

Las primeras referencias que se tienen de las Danzas de Cordovín datan del Reinado de García Sánchez III, Rey de Nájera y Pamplona, años 1.035 a 1.054.

El Rey García de Nájera poseía en el municipio de Cordovín una pequeña casa que utilizaba para descanso en sus cacerías por la zona, pues fue lugar preferido por existir mucha caza en el municipio y viñedos. De dicha casa se conservan hoy algunos restos y un escudo en la fachada.

Coincidiendo con la fiesta local, por el año 1.050, se encontraba en el municipio el Rey García y los jóvenes de Cordovín danzaron ante él un grupo de bailes denominados “La bailadora y Lagancha”, que siendo del agrado del rey, éste dispuso que dichos bailes fueran realizados en Nájera para que así pudiera contemplarlos su esposa Doña Estefanía y demás miembros de la realeza.

Posteriormente las danzas dejaron de bailarse hasta el año 1.810 y, ya desde 1.890 hasta la fecha se han realizado todos los años en las fiestas de la localidad.

Días:
Primer domingo de mayo, que se va en romería danzando a la Ermita de San Cristóbal, construida para que el Santo protegiera al pueblo de las tormentas que arrasaban los cultivos;

Día 10 de julio, con motivo de la festividad de San Cristóbal, patrono de la localidad.

Tercer sábado de septiembre, festividad de Acción de Gracias;

Y tercer domingo de septiembre, en honor de San Jerónimo Hermosilla, que vivió en la Villa de Cordovín, del año 1.809 al 1.814.

Las danzas actuales de Cordovín son restos de los bailes que se ofrecían a los reyes de la comarca y están compuestas por varios troqueados: El Saludo, a forma de reverencia; La Pelota, baile por parejas con las manos en alto, antiguamente denominada Lagancha; La Cadena, llamada así por realizarse bailando una cadena; La Larga, compuesta de pasada y danza; Las Habas, un baile muy alegre; y las Cintas, que se baila a saltos para hacer una cadeneta de cintas en un mastil.

En todos los troqueados aparece resaltada la figura del cachiburrio, que lleva una cola de caballo agarrada con sus manos y baila independientemente y dirigiendo al grupo.

En una época anterior, estas danzas fueron bailadas por varones, introduciéndose en las mismas a las mujeres a partir del año 1.978, siendo bailadas por jóvenes de los dos sexos hasta hace unos cinco años en que pasó a bailarse por mujeres, estando el grupo abierto para los varones que deseen integrarse en el mismo.

MUSICA

Tras muchos años de su desaparición, hace ya unos cuantos que se recuperaron de nuevo las danzas. Se llegó a tiempo antes de que las últimas personas que las bailaron en el año 1945 hubiesen perdido su memoria. Un motivo de alegría. Pero existen otras melodías que se están olvidando al haber desaparecido la tradición a la que iban unidas. Son, por ejemplo, algunos villancicos, entre los que destaca, por su originalidad, “Las Zandarias”.
Son también aquellas canciones, romances… que se utilizaban para donar, para saltar a la soga, para jugar. La mayoría de ellas se cantaban -y se siguen cantando- en otras localidades. Pero aun en ese caso queremos incluirlos aquí: conocer la versión que se utilizaba en Soto puede enriquecer el conocimiento del cancionero popular de La Rioja; son canciones que se cantaban fundamentalmente en los juegos de las chicas.
Por último, algunas personas nos han pedido que incluyamos la melodía de las dos novenas. Una de ellas hace ya muchos años que no se canta; la otra sigue oyéndose en la ermita cada septiembre, pero tampoco está mal que pueda escucharse, por ejemplo, en Argentina (saludamos a los soteños que andan por aquellas tierras). Una buena razón para que ambas composiciones figuren aquí. Pero tardarán un tiempo todavía.
Y aunque ya lo hacemos en otro lugar, mostramos de nuevo nuestro agradecimiento a las personas que han recordado y nos han ayudado a recobrar melodías que estaban ya muy escondidas en la memoria. Hemos llegado a tiempo, de nuevo. E intentaremos ampliar el repertorio.

TRAJES TIPICOS

Fiestas de valencia

9 de octubre

Bajada de la Señera desde el Ayuntamiento de Valencia.

El 9 de octubre es el Día de la Comunidad Valenciana y en él se conmemora la entrada a la ciudad de Valencia del rey Jaime I en 1238.

La conquista y formación del Reino de Valencia no se culminó hasta 1304-1305 con la Sentencia Arbitral de Torrellas y el Tratado de Elche, y el territorio actual no se unificó hasta 1851 con la incorporación de Requena y Utiel; pero el 9 de octubre se eligió como la fecha más representativa, por ser Valencia la capital del entonces Reino de Valencia y, actualmente, de la Comunidad Valenciana.

A nivel local de Valencia, es una celebración con larga tradición desde el siglo XIV con el rey Jaime II de Aragón. En cambio, a nivel de todo el territorio de la Comunidad Valenciana, se trata de una celebración institucional contemporánea que tiene su origen en el año 1976, cuando en el Plenari de Parlamentaris se proclama para esa fecha el Día Nacional del País Valenciano.

La mocadorada

El 9 de octubre es también la festividad de San Dionisio, considerado tradicionalmente el patrón de los enamorados por lo que es costumbre en este día regalar la mocadorada, un pañuelo de seda anudado en cuyo interior se colocan dulces de mazapán elaborados artesanalmente por los reposteros valencianos. Estos dulces consisten en la tradicionales pasteles denominados Piruleta y Tronador -pequeñas barras de mazapán, hecho con partes iguales de almendra y azúcar rellenas de yema-, junto a pequeños mazapanes con forma de todo tipo de frutas y alimentos.

Las Fallas

Las Fallas es una fiesta celebrada del 15 al 19 de marzo en algunas ciudades y pueblos de la Comunidad, entre ellas principalmente enValenciaBurrianaAlciraSaguntoGandía y Torrente. También llamadas fiestas josefinas o festes de Sant Josep (en valenciano) se celebran en honor a San José, patrón de los carpinteros. Está catalogada como fiesta de Interés Turístico Internacional. La denominación defallas corresponde a las construcciones artísticas de materiales combustibles en su conjunto, que representan figuras conocidas comoninots y composiciones de elementos. A lo largo de la historia los materiales han ido evolucionando, pero tradicionalmente, estos ninots eran de cera. actualmente las figuras más voluminosas se hacen de corcho blanco, ya que permiten formas más ligeras y de mayor tamaño.

La Magdalena

Gaiata.

Las Fiestas de la Magdalena son las fiestas mayores de Castellón de la Plana. En ellas se conmemora los orígenes de la ciudad, recordando el traslado de la ciudad desde la colina de la Magdalena hasta el plano fértil litoral en 1251. Tienen una duración de 9 días y se celebran a partir del tercer sábado de cuaresma.

Durante la semana, se celebran multitud de actos, entre los cuales, los más importantes són los siguientes:

  • Mascletá, a las 14:00 en la Plaza del Primer Molí.
  • Castillos de fuegos, comienzan en torno a las 23:00, desde la zona del Pau Gumbau, al noreste de la ciudad.
  • Corridas de toros.
  • La Nit Màgica: spectáculo de correfuegos realizado por la compañía Xarxa Teatre. El martes a partir de las 23:00h.
  • Feria infantil: la mejor diversión para los más pequeños. Situada en el recinto de ferias y mercados.
  • La fira alternativa: a partir del jueves en los jardines del Auditorio.
  • Mesón del vino: situado en la Avda. Blasco Ibáñez, parte noreste de la ciudad.
  • Mesón de la tapa y la cerveza: en la Pza. España, con horario de 12:00 a 16:30 y de 19:00 a 0:00.
  • Conciertos de música: en el recinto de conciertos, junto a la Avda. del Mar y Ronda Este, gran actuación de cantantes de ámbito nacional. De lunes a sábado, en torno a la medianoche.

 La Hogueras de San Juan

gueras de San Juan son las fiestas oficiales de la ciudad de Alicante (España) y están declaradas de Interés Turístico intenadu. Sus orígenes son remotos pero es en 1928 cuando las fiestas toman sus características actuales, siendo su impulsor José María Py.

Con el pregón, que tiene lugar el viernes anterior a la plantà, comienzan los festejos. Del 17 al 20 de junio se plantan las “hogueras” que son monumentos artísticos de madera, cartón, corcho y pintura que contienen una profunda carga satírica. Cuatro días más tarde se queman después de lanzarse una monumental palmera de fuegos artificiales desde el cerro del Benacantil, donde se encuentra el Castillo de Santa Bárbara, y que es visible prácticamente desde cualquier punto de la ciudad. Cada Hoguera representa a una zona o barrio de la ciudad.

Durante los días de fiesta hay una extensa programación de acto con desfiles, pasacalles, despertás, cabalgatas, Ofrenda de flores, corridas de toros, mascletás, actuaciones musicales, campeonatos deportivos, etc. La fiesta se vive en la calle, donde la gente puede comer y bailar en las “Barracas” y “Racós”, y degustar la tradicional coca en tonyina(coca con atún) y las bacoras (brevas). La fiesta cuenta con su reina, la Bellea del Foc, elegida entre las que el año anterior fueron “Bellezas” de cada uno de los 91 distritos fogueriles.

Las Hogueras se queman en Alicante la noche del 24 de junio, el día siguiente a la noche de San Juan, momento de la quema tradicional de hogueras en el resto de España. Debido al calor de la fecha y del fuego, es una práctica habitual que los bomberos que controlan la evolución del fuego mojen con el agua de sus mangueras a los asistentes que lo soliciten.

Además de en la ciudad de Alicante, se celebra la fiesta de hogueras en otras localidades alicantinas como EldaBenidorm o San Juan de Alicante.

Los moros y cristianos

Escuadra de la comparsa de cristianos de Elda. Año 2006.

La fiesta de Moros y Cristianos es una de las celebraciones más genuinas dentro del amplio y rico compendio de celebraciones festivas de gran arraigo y tradición en toda la Comunidad Valenciana. Esta fiesta tiene un origen y una base profundamente religiosa, que se ha ido enriqueciendo a la vez con un claro componente lúdico, existente en cualquier festividad. Sin embargo, es su componente teatral y representativo de la Historia lo que la hace única en su género. La invasión y dominación musulmana en laPenínsula Ibérica durante varios centenares de años dejó una gran huella en la sociedad medieval española, que no terminó con el final de la Reconquista de los reinos cristianos a finales del siglo XV. El recuerdo de las hazañas y leyendas bélicas contra los sarracenos y la posterior ola de cristianización de la población musulmana explica en gran medida el nacimiento de esta fiesta: como un recuerdo glorioso de la Reconquista y refuerzo de fe cristiana frente al impío, a la vez que de recuerdo y reconocimiento al innegable pasado y cultura musulmana, que con cierta nostalgia pervivía aún con fuerza en los siglos posteriores. Así, en aquellas poblaciones en las que, por su pasado local, esta huella fue más honda, empezaron a fraguarse representaciones teatrales y celebraciones populares que con el paso de los siglos fue adquiriendo la categoría de fiesta y su influencia geográfica se fue expandiendo, especialmente a poblaciones vecinas de la comarca y de ahí a otras comarcas vecinas.

Moros y cristianos en Alicante

Fiestas patronales

Las cordadas

Recinto que limita el alcance de la cordada.

Una cordada es una manifestación pirotécnica, generalmente nocturna, consistente en un grupo de cohetes, del tipo carretilla o también denominados cohetes borrachos, colgados en una cuerda anudadura de punta a punta de una calle y que van soltándose y estallando. Aparte, los participantes, vestidos con ropa que les cubre todo el cuerpo para evitar quemaduras, van cogiéndolo y lanzándolos al aire dentro del recinto acotado y durante un tiempo limitado.

Este tipo de manifestación se suele celebrar en las fiestas mayores de pueblos como Paterna y Elche.

Els bous al carrer

Las reglas de “els bous al carrer”.

Els Bous al Carrer es un tipo de fiesta taurina popular que se practica en muchos pueblos de la Comunidad Valenciana,4 sobre todo en las comarcas de la Marina Alta, el Alto Mijares, el Alto Palancia, el Bajo y Alto Maestrazgo y el norte de la Plana Alta. El muy típico la suelta de vaquíllas, lo cual se puede hacer en cualquier momento del año, aunque en general coincide con las fiestas patronales, las cuales suelen coincidir con el verano.

Las procesiones y los bailes

Las muixerangas

La muixeranga o ball de valencians, es el nombre que recibe un conjunto de danzas y castillos humanos originarios de la Comunidad Valenciana (España) y que se preservan en Algemesí (Ribera Alta).

Más que una danza propiamente dicha es un conjunto de cuadros plásticos con intencionalidad representativa, que participa en lasProcesiones de Nuestra Señora de la Salud, la Fiesta Mayor de Algemesí (7 y 8 de septiembre).

La muixeranga es el nombre que recibe en Algemesí, y que se diferencia de los modernos castellers en el sentido de que en lamuixeranga el objetivo es más religioso y se hace una danza, sin que la altura de las torres humanas sea crucial. Si la teoría de que los castells y la muixeranga tienen un origen común: las moixiganges, los primeros se habrían especializado en las torres humanas propiamente dichas y las segundas se habrían preservado fieles al sentido religioso y los cuadros plásticos.

Los gigantes y los cabezudos

Los gigantes y cabezudos son una tradición popular celebrada en muchas fiestas locales de la Comunidad Valenciana. La tradición consiste en sacar en desfile ciertas figuras a hombros, que normalmente representan a personajes populares locales o a figuras históricas, bailando y animando o persiguiendo a la gente que acude a la celebración.

Los gigantes son figuras de varios metros de altura que representan el busto y la cabeza de una persona con camisa. Ésta cubre a un hombre que carga un arnés que soporta la estructura. El portador hace girar y bailar el gigante al son de una banda popular de música. Generalmente los gigantes desfilan en parejas de gigante y giganta. Los pueblos ricos tienen más de una pareja. Generalmente las figuras representan arquetipos populares, tal como el burgués y la campesina, o figuras históricas de relevancia local, como el rey y la reina fundadores. Mientras que en los “cabezudos” (también llamados nanos), de menor altura, se destaca la proporción de la cabeza, dando un efecto más cómico. También existen los “caballitos” (Morella), personajes que bailan simulando el estar subido en un caballo.

BAILES TRADICIONALES DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

La jota es una danza española extendida por gran parte de la geografía de España.

Varía según las regiones, aunque la jota de Aragón, la de Castilla la de León, la de la Comunidad Valenciana, la de Navarra y La Rioja, la «montañesa» de Cantabria, la de Asturias, la de Galicia, la de Extremadura, la de la Alta Andalucía y la de Murcia son quizás las más conocidas y populares. Entendida como representación escénica, la jota se canta y se baila acompañándose de castañuelas y los intérpretes suelen ir vestidos con trajes regionales. En Valencia, antiguamente, se bailaba la jota en la ceremonia de los entierros También se bailaba —y se baila— en Cataluña, y especialmente en la zona de las Tierras del Ebro (AmpostaTortosa, etc) y en el Campo de Tarragona (jota fogueada).1 También en Canarias las jotas y rondallas con carecterísticas peculiares eran la parte del folclore más destacada, hoy día un tanto desplazadas por la protección hacia otros estilos más autóctonos. No obstante, en las islas existe la isa, una pieza musical que deriva de la jota. En Filipinas, los religiosos españoles trasmitieron la jota a los tagalos, que la interpretan en rondallas y acompañada de instrumentos nativos.

Jota valenciana

La jota valenciana recuerda a los bailes de salón por sus candenciosos movimientos. Muchos pueblos tienen su jota, como la valenciana , la Jota Vallera (Tavernes de la Valldigna), la cofrentina, la moixentina (Moixent), del postiguetla de Carlet o u i dosla de Villena, etc.

MADRID

Población y bailes regionales

La ciudad de Madrid, ubicada en el corazón de la Península Ibérica, justo en el centro de nuestra Comunidad Autónoma, no está habitada solamente por madrileños sino también por aquellas otras personas que desde distintos lugares de España y otros países llegaron aquí para establecerse, siendo una ciudad acogedora y amigable, donde nadie se siente extraño, porque en Madrid.

La tradicional inmigración procedente de otras Comunidades, principalmente de Castilla-La Mancha, Castilla y León y Andalucía, se ha ido reduciendo progresivamente y desde 1990 el saldo migratorio es ligeramente negativo. La incesante urbanización de la provincia se ha apoyado en la amplia red viaria, que facilita el acceso a Madrid y ha permitido que la población no se concentrara sólo en el centro de la ciudad, sino que se desplazara a grandes barriadas periféricas, capaces de albergar a decenas de miles de habitantes, como son los casos de Moratalaz o el barrio del Pilar. La densidad de población de Madrid, que se acerca a los 5.000 habitantes por km², y en algunas zonas lo supera, no es equiparable a ningún otro municipio de la Comunidad, que tiene una media de 260 habitantes por km². El grado de envejecimiento de la población crece en más de un 2 % anual. El número de nacimientos aumentó ligeramente en 1992, después de una continua disminución desde la década de los ochenta, pero en ningún caso ha sido inferior a la mortalidad, lo que ha permitido que la Comunidad Autónoma haya mantenido un crecimiento constante.

En los últimos años Madrid esta acogiendo  gran cantidad de emigrantes de todos los paises del mundo entre ellos estan Ecuador que es la población más numerosa en Madrid, siguiendo Maruecos, Peru, Republica Dominicana, Colombia, Argentina, Bolivia, Cuba. Ultimamente tambien llegan de los Paises del Este Europeo,rumanos, yugoslavos y hay una gran  colonia tambien de emigrantes Chinos.

Por la tanto Madrid es una ciudad que acoge a una gran diversidad de culturas.Como consecuencia de este movimiento internacional de emigraciones la natalidad ha aumentado notablemente lo que nos llevará a no ser una ciudad vieja.

Bailes de Madrid

El Chotis: Es el baile típico madrileño que se baila sobre todo durante las fiestas de San Isidro.

El tradicional y castizo baile madrileño procede de Escocia. El “Chotis” llegó a Madrid en 1850 y se bailó por primera vez, en el Palacio Real, la noche del 3 de Noviembre de aquel año, bajo el nombre de Polca Alemana. A partir de ese momento, alcanzó gran popularidad y llegó a ser el baile más castizo del pueblo de Madrid, hasta convertirse en un símbolo del Madrid festivo.

La forma de bailar un Chotis no es complicada. Las parejas que lo ejecutan, ataviadas con los trajes típicos de chulapos madrileños, lo bailan asi:

El hombre sujeta con una mano a la mujer y con la otra mano, metida en el bolsillo del chaleco y con lo dos pies juntos, gira en redondo sobre las punteras de sus zapatos, mientras la mujer baila a su alrededor. Cuando la música lo indica, la pareja da tres pasos hacias atrás y tres hacia adelante y se reinician los giros.

En un Chotis bien bailado, el hombre gira solamente en el espacio de superficie de un ladrillo o baldosa y mirando siempre al frente.

Se puede aprender a bailar el Chotis en las Vistillas, junto al Palacio Real y en la Pradera de San Isidro, durante las fiestas del santo patrón de Madrid

El chotis del feo

Todos los feos conquistan las chicas más guapas,
Agustín Lara y un tal Sinatra.
En cambio yo que nací un pollo pera,
Aquí me tengo la lengua de fuera.

He visto gordos y flacos usar mi talento,
Muy del bracete de un monumento.
Ay yo quisiera ser feo,
Para lucir en la calle una buena gachí.

Yo voy a buscar un cirujano especialista en lo facial,
Que me cambie a mí este perfil que tengo tan angelical.
Con mi nueva faz entonces sí podré lucir supergachís,
Y las mujeres dirán que soy un Adonis,
Cuando les baile en un ladrillo este chotis.

Trajes regionales de Madrid

El traje regional es un traje típico de una región, ciudad o país, que se convierte en parte de la tradición debido algún motivo. Muchas regiones y ciudades de todo el mundo tienen trajes regionales empleados en sus festejos. Todos ellos vienen de otro traje antiguo que se llevaba en esas localidades, por diferentes motivos.

Los trajes con tradición muy antigua de la Comunidad de Madrid son:

 El traje goyesco

Personajes goyescos. Óleo de Francisco de Goya

Es el traje usado en Madrid desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX y que fue adoptado por las clases altas copiándolo de los trajes populares, a consecuencia de la necesidad de aparentar sobriedad y populismo tras la Revolución Francesa. En el caso de la mujer, el traje de goyesca se compone de un corpiño ajustado en tejidos ricos (casi siempre terciopelos) muy escotado y un pañuelo tapándolo, mangas con farol en hombro y luego ajustadas, redecilla a la cabeza, también falda de vuelo desde la cintura con mandil. El traje suele ir bordado, tanto la falda como el corpiño.

En el caso del hombre el traje de goyesco se forma de camisa blanca con un fajín, chaquetilla (en tejidos ricos) corta abotonada y adornada con bordados y pañuelo al cuello haciendo juego con el fajín. El pantalón es ajustado y llega hasta debajo de las rodillas viéndose las medias blancas .Y redecilla bordada negra a la cabeza, rematada ésta por una borla o “madroño” en su extremo.

El traje castellano

El otro tipo de traje regional de la provincia de Madrid es el castellano, el cual comparte con el resto provincias castellanas:

En el caso de la mujer, “manteo” bordado con sobrefalda y enaguas bordadas, medias caladas, mantón bordado y alfombrado o en su defecto mantón de “milflores” típico de la Serranía madrileña, zapato negro con lazo, peinado consistente en un moño partido, a veces con “rodetes” o “moño de picaporte” según sea la zona de la Serranía o de la Campiña.

El hombre calza las típicas “albarcas” de cuero o zapato negro en momento de festividad, el terno se compone de pantalón hasta la rodilla de paño marrón o negro, chaleco bordado con adornos de plata, camisa de punto bordada, ya sea de punto segoviano o del bordado de Lagartera, chaqueta con los vivos en seda, pañuelo “de hierbas”, faja bordada, generalmente negra, roja o blanca, acompañado de la tradicional capa castellana y el sombrero calañés.] Chulapos

Dos chulapos.

No confundir nunca la vestimenta real y tradicional de Madrid con la que equivocadamente se viene considerando como traje típico, véase “ropa castiza” de los chulapos y chulapas o manolo y manola, pues no es en sí un traje regional, sino más bien una forma de vestimenta usual allá por el siglo XIX

Dos personas con trajes de chulapo.

Fijado por las zarzuelas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX (La verbena de la Paloma) chaquetilla o chaleco con clavel en la solapa, pantalones oscuros y ajustados, gorra a cuadros blanquinegros (parpusa), botines y pañuelo blanco al cuello y ellas con pañuelo a la cabeza con clavel rojo o blanco, blusa blanca y ajustada con falda de lunares o vestido típico de lunares hasta los pies y Mantón de Manila. Trajes regionales de Madrid. Trajes de chulapos. Trajes tradicionales de Madrid y los madrileños: Goyescos y chulapos.

No hay que confundir el traje regional de Madrid, que es el goyesco, con el de los chulapos y chulapas. Éste no es en sí un traje regional, sino más bien una forma de vestimenta usual del siglo XIX.

El traje de chulapo y de chulapa se estableció por las zarzuelas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, La verbena de la Paloma por ejemplo. El traje de chulapo lleva siempre una chaquetilla o chaleco con clavel en la solapa, pantalones oscuros y ajustados, gorra negra a cuadros, botines y pañuelo blanco al cuello. Las chulapas van con pañuelo a la cabeza con clavel rojo o blanco, blusa blanca y ajustada con falda de lunares o vestido típico de lunares hasta los pies y Mantón de Manila.

TRAJES DE CHULAPOS Y CHULAPAS

El traje goyesco:

Es el traje usado en Madrid desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX y que fue adoptado por las clases altas copiándolo de los trajes populares, por la necesidad de aparentar sobriedad y populismo tras la Revolución Francesa.

En el caso de la mujer, el traje de goyesca se compone de un corpiño ajustado en tejidos ricos (casi siempre terciopelos) muy escotado y un pañuelo tapándolo, mangas con farol en hombro y luego ajustadas, redecilla a la cabeza, también falda de vuelo desde la cintura con mandil. El traje suele ir bordado, tanto la falda como el corpiño.

TRAJE DE GOYESCA: TÍPICO TRAJE REGIONAL DE MADRID.

En el caso del hombre el traje de goyesco se forma de camisa blanca con un fajín, chaquetilla (en tejidos ricos) corta abotonada y adornada con bordados y pañuelo al cuello haciendo juego con el fajín. El pantalón es ajustado y llega hasta debajo de las rodillas viéndose las medias blancas.Y redecilla bordada negra a la cabeza, rematada ésta por una borla o “madroño” en su extremo.

El traje de chulapos:

Chulapos y Chulapas: También durante las Fiestas de San Isidro. Los madrileños se visten con pantalón y gorra de cuadros blancos y negros, chaleco negro y camisa blanca, y las madrileñas con el traje típico y un pañuelo blanco con un clavel a la cabeza.

El traje de “Chula madrileña” es el típico de fines del siglo XIX, consta de una falda larga ceñida en las caderas y con amplio vuelo; blusa con mangas de farol; el rico mantón de Manila de seda bordado en colores y largos flecos, o el “alfombrao” de lana y con dibujo de cachemir. Solían complementar este atuendo con un pañuelo de seda blanco doblado en pico sobre la cabeza y atado bajo la barbilla, el cual dejaba al descubierto la alegría de unas flores prendidas sobre el pelo.

El traje de “Chulo madrileño” es una chaqueta negra o marrón; pantalón a cuadros largo y ajustado; camisa de tirilla y pañuelo cruzado sobre el cuello y en la cabeza un sombrero de hongo o bombín.

En Madrid se celebra el 15 de mayo San Isidro Labrador, donde los chulapos y las chulapas se visten con el traje típico, bailan el chotis y degustan las famosas rosquillas del Santo.

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